Etiquetas

jueves, 22 de enero de 2026

"Los domingos"

De la directora Alauda Ruíz de Azúa, he visto, con gusto y atención, la interesante película de 2022 Cinco lobitos y su extraordinaria mini serie de 2024 Querer. Ambas producciones la han encumbrado como una de las grandes directoras del firmamento nacional. Pues bien, su última película, Los domingos, no ha hecho más que reconocer esta opinión, tanto en el ámbito de la crítica como del público, tanto, que siendo una producción que fue estrenada en octubre del pasado año 2025, todavía se puede encontrar en las salas de cine de nuestro país. Por si fuera poco, logró tres premios en el último Festival de San Sebastián, entre ellos la Concha de Oro a Mejor Película. Por supuesto, esta crítica viene ya un tanto tarde, pero da la casualidad de que por diferentes circunstancias, hasta este último mes no he podido disfrutar de ella, llamado tanto, por todo lo que se ha hablado de ella, por unos y otros, como por el éxito obtenido.
Como ya sabéis, la peli trata sobre una joven adolescente de diecisiete años que decide ingresar como novicia en un convento de clausura, para posteriormente y tras un año de preparación, tomar los votos correspondientes. Por supuesto, esta decisión provoca una importante crisis en la familia, formada por un padre viudo, una abuela, dos hermanas pequeñas y una tía, por parte de su padre. La directora, afronta casi por primera vez, un tema, una trama, que pretende crear en el espectador una toma de posición o postura ante tan compleja y rompedora decisión, en un marco diferente al de sus dos producciones que he comentado anteriormente, donde los temas tratados, tienen una posición social claramente posicionada y normalizada, en un caso por el tema de la depresión posparto y la compleja situación de una madre de un recién nacido no comprendida en la complejidad de la maternidad y, por otro, más claro todavía, el tema de los malos tratos psicológicos de una generación mal acostumbrada a unas relaciones de dependencia y autoridad de la mujer frente al hombre.
Pues bien, en un ejercicio de compromiso por parte de la directora por intentar presentar al espectador todas las opiniones, en pro y en contra de la decisión de la adolescente, la película se presenta como una propuesta poliédrica de cómo cada uno de los personajes, afrontan aquella situación. Mientras que vemos a un padre marcado por la viudedad, por un negocio con el que se ha endeudado y la responsabilidad de mantener a su madre e hijas, encontramos la posición de su hermana, una mujer no creyente y combativa, con una vida basada en el libertad y el libre pensamiento. Además, como no podía ser menos, la directora nos acerca al mundo de la Iglesia católica en su función evangelizadora y receptora de las personas que no solo desean entrar en compromiso a vivir una existencia dedicada a Dios, sino además, potenciada por su deseo de llevar una vida en silencio y oración en la clausura. Pero por encima de todo tenemos la potentísima presencia de la protagonista, la adolescente que desea entrar en la orden, llamada, dice ella, por su amor por Jesucristo y la vida contemplativa de las hermanas del convento en donde ha realizado con el colegio, una serie de convivencias.
Las cuestiones planteadas por la directora tocan todas las bazas. Por supuesto, la decisión de una menor que poco o nada conoce de la vida, potenciada por un centro católico y, a lo mejor, por la búsqueda de algo que ocupe el lugar de la madre perdida, sin menoscabo de un real y creíble deseo por encontrarse con un Dios receptivo y bueno. No es baladí la complicada situación personal del padre, ahogado económicamente, aunque también, en cierta manera, respetuoso con la decisión inamovible de su hija. Una hija que realiza equilibrios equidistantes entre su creencia espiritual y la vida adolescente compartida con sus amigas y sus escarceos con los chicos. Y como no, la presencia de la tía de la niña, una mujer, no solo atea, sino también opuesta a toda creencia católica que huela a Dios, curas y monjas, y que además mantiene una complicada relación con su pareja. Con todos estos factores, el espectador se va enfrentando a todas las tesis y visiones, presentadas por la directora de la manera lo más objetivamente posible, propuestas por cada una de las subjetividades de los personajes que rodean a la joven.
En este aspecto, la peli conjuga un estupendo trabajo de dirección de actores y actrices, en la línea marcada por Ruiz de Arzúa en anteriores producciones. Los diálogos no dejan sin tratar ninguna propuesta u opinión al respecto, aunque quizás hecho de menos lo que piensan las amistades más cercanas por edad a la chica, quizás sustentada más en miradas y comentarios que en auténticos diálogos entre amigas y amigos. Quizás el entorno del coro donde canta la protagonista quiere presentar ese universo adolescente, que yo personalmente, echo de menos para integrar al completo el deseo de la adolescente. En este caso, se agradece el esfuerzo de la directora, impecable en su dirección, por presentar objetividad en su propuesta, equilibrando en la balanza, las opiniones de unos y otros, además de mostrar largamente la vida de clausura sin crítica aparente.
Y digo aparentemente, porque algunas ideas y situaciones indicadas en la trama alejan esta objetividad, desde mi punto de vista, hacia una subjetividad de la directora marcada en el fondo de su propuesta. Me refiero especialmente a la situación económica del padre, que puede llevar a pensar, por las conversaciones mantenidas, que la no negativa a que su hija entre en clausura se debe a que podría beneficiarse de dejar de mantener una hija a punto de entrar en la universidad. Esta situación declina la balanza en contra del padre y por tanto, en su irresponsabilidad por su apoyo a la niña, deslocalizando el tema de fondo, que es la decisión de ésta por entrar al convento, negando al espectador el saber qué habría hecho el padre en el caso de no tener problemas económicos. Esta argucia de la directora me parece tremendamente tramposa. Por otro lado, existe la problemática presentada de la minoría de edad de la joven. El espectador lo primero que se plantea es cómo es posible que una niña tome esta decisión, potenciando la opinión sobre la injusticia y problemática de la misma. ¿Por qué la directora propone esta edad en plena adolescencia? Claramente, opino, que para definir una opinión del espectador, sea creyente o no, en una duda plausible sobre una opción que marcará la vida de una niña en un periodo de cierta inmadurez. Por eso digo, que esa pretendida objetividad de la directora, planteada en entrevistas y propuesta por la crítica, pienso que resulta falsa. En el fondo, me parece que la intención de Ruiz de Arzúa es contraria a respetar la decisión de la niña, marcando y dirigiendo la opinión del espectador.
Por lo demás, la peli es impecable en su propuesta formal y de fondo, tanto en el caso de la devoción y creencia de la niña, en las postura de la tía, así como en las reacciones y posiciones de, especialmente, las monjas de clausura, abiertas a recibirla en sus brazos y acogerla en su comunidad. La apuesta de Ruiz de Arzúa es alta y la nota conseguida por su película, ciertamente conflictiva en su fondo, es notable, aunque no llega al nivel de la que pienso es su obra maestra hasta ahora, la serie Querer. De las interpretaciones solo puedo contar maravillas, especialmente de la protagonista, Blanca Soroa, de quizás, la mejor actriz actual del cine español, Patricia López Arnáiz, y de la grandísima Nagore Aramburu. La interpretación del actor Miguel Garcés funciona bien, pero esta encorsetada por ese trasfondo económico que cancela un papel que podría haber sido clave y haber estado mejor definido en la trama y que, por decisión, de la directora, no lo es. 
En conjunto, la peli hace pensar, que no es poco, especialmente a los creyentes católicos, más que a los furibundos contrarios a la creencia de un Dios o seguidores de la religión católica, mucho más definidos en la intención de la peli. Solo por este hecho de enfrentar creencias y posiciones espirituales y de decisión personal, la película merece mucho, en una propuesta, creo que, muy seria y aposentada en una estupenda directora y unos grandes actores y actrices. Lo demás son opiniones personales, algunas de las cuales comparto con vosotros en esta crítica, sin afán de molestar a nadie, pero si de mostrar lo que he sentido al verla y disfrutarla. La peli merece solo por el hecho de hacer pensar y razonar sobre estos temas que implica, plantear la libertad personal, las influencias externas, las creencias personales, el respeto al diferente, las experiencias vitales, el acompañamiento del entorno familiar y sus quiebras marcadas por situaciones externas a lo meramente personal. 



 



 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si comentas, aceptas la política de privacidad. Únicamente utilizaré tu correo para los comentarios. No lo almacenaré ni lo usaré para nada más.