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martes, 31 de julio de 2018

Desperta Ferro - "Qadesh. Egipto contra los hititas"

El número 48 de la sección de Historia Antigua y Medieval de Desperta Ferro, publicado en julio, está dedicado a la gran batalla de Qadesh, que enfrentó en el año 1274 a.C a los Imperios Egipcio e Hitita, liderados por Ramses II y Muwattali II. Pero este número no se centra solamente en esta batalla protagonizada por el uso masivo de carros de guerra, sino que más bien sirve de excusa, una buena excusa, para adentrarnos en las características y curiosidades, no solo del Egipto del periodo del Reino Nuevo, sino además y en profundidad, de la trayectoria histórica del gran reino de Hatti.

jueves, 26 de julio de 2018

"Cualquier otro día" - Dennis Lehane

1918. Un joven afroamericano, conoce en un campo de beisbol cercano a un recóndita estación de tren a Baby Ruth, el mítico jugador norteamericano de béisbol. Con dicha escena, comienza esta auténtica biografía de un momento convulso para la sociedad americana. Los jóvenes que lucharon en Europa vuelven a casa. Su vuelta no solo trae mano de obra a ocupar, sino que también asola de gripe y mortandad las ciudades y pueblos del país. Un joven agente de policía, cuyo padre es un respetado capitán del cuerpo, busca su ascenso a base de investigar e infiltrarse entre bolcheviques, socialistas, comunistas y anarquistas, quienes por un lado, intentan integrar el sindicalismo en una sociedad que los mira con miedo, mientras los menos, pero más peligrosos, se dedican a atentar y sembrar de bombas los barrios e instituciones de Boston. En el transcurso de 1918 y 1919, Dennis Lehane nos muestra lo acontecido en una sociedad donde la tradición, el racismo, el derecho de los trabajadores, el honor, el deber y el amor, enfrentará a los protagonistas de esta magna novela.

Sobre tres personajes, el joven afroamericano llamado Luther Laurence y el policía, Danny Coughin, como principales, y Baby Ruth, más bien anecdótico pero presente, el afamado escritor construye el decorado de una norteamérica convulsa. La ley seca está por llegar, mientras los defensores de la ley, se enfrentan a una administración que, confiando en su honor y obediencia, les ha llevado a vivir en la miseria con la excusa del esfuerzo de la guerra en Europa. Mientras, los afroamericanos siguen siendo gente de tercera y el anarquismo más beligerante hace estragos. Aunque el sindicalismo va haciéndose un hueco en la sociedad, los representantes de las instituciones, temen la intrusión del comunismo en el país. Y por supuesto, el bastón en el que se sustenta la sociedad, la policía de Boston, un mundo apoyado en sangre irlandesa y tradicional, parece dirigirse a una crisis sin precedentes, en la que se tendrá que decidir entre la fidelidad al Cuerpo o la lucha por sus derechos.

El autor, amplio conocedor de la cultura y la historia bostoniana, nos emplaza a sumergirnos en una trama en la que por medio de sus personajes, contrapone pilares tan importantes en sus vidas, como la familia, la venganza, el honor, la fidelidad, los derechos laborales más nimios, la igualdad de razas y el amor. Nuestros personajes se enamoran, en historias casi imposibles, en una sociedad tradicional y muy conservadora, donde el más mínimo cambio, resquebraja la normalidad de la familia y de la sociedad. Lehane enlaza en una lucha de clases y razas, una batalla, una lucha por la igualdad en el trabajo, en el día a día del barrio o en la propia familia. Y para ello construye en más de setecientas  páginas, una novela de tintes casi épicos. Danny se encuentra en la tesitura de elegir entre su familia y su trabajo, entre su padre y el amor. Luther, en su condición de negro, aún lo tiene más difícil. Su vida es una huida continua, en búsqueda de respeto y normalidad. Mientras, Ruth, un personaje que aparece esporadicamente, como mito deportivo y privilegiado en esta sociedad del Boston de la postguerra, toma una posición mediática y más testimonial en unos años de cambio y crisis. Los personajes femeninos, todos, están en un segundo plano, pero qué importantes son para entender los mimbres y algunos actos de Danny y Luther. Sin ellas no hay historia, no hay esperanza.

Para algunos. los valores de una sociedad son imposibles de cambiar. Para otros, son meros y pequeños cambios que lograrían hacer sobrevivir, sobretodo, a un cuerpo, el de la policía, siempre fiel a su ciudad. Sin embargo la necedad de unos, la oportuna presencia de los beligerantes anarquistas y la ceguera de los que ante estos cambios cumplir un juramento es lo más, provocarán una crisis sin par en Boston y en la vidas de nuestros protagonistas. Lehane solventa con gran soltura y precisión el sufrimiento y la lucha interna de los personajes y de la sociedad en la que viven. Su narrativa es ágil e intensa, sus diálogos deslumbrantes. Y eso sin olvidar la gran capacidad de describirnos Boston, su ciudad y auténtica protagonista de la novela. Cada personaje está tratado con profundidad, con sus bondades y maldades. Cada uno de ellos muestra resquicios de humanidad y crueldad, de sentimiento y carácter. Defienden sus posiciones como si la vida les fuera en ello, pero no todos vencerán a su destino. Son personajes de carne y hueso, y Lehane es un artista en plasmarlo negro sobre blanco. Una gran novela, extensa, profunda, sangrante pero que muestra esperanza, aunque a veces, en la derrota.

martes, 24 de julio de 2018

"Happy End"

La película comienza con unas escenas protagonizadas por una mujer, sobre las que se superpone un móvil en el que se trascriben una serie de comentarios escritos, mientras se está grabando con su cámara y a escondidas. Estas perturbadoras imágenes y los hechos que esconden, sirven de disparo de salida para que Haneke nos adentre en la vida, secretos e hipocresías de la familia protagonista. Porque en eso se esfuerza la cámara inquietante del director, en plasmarnos las dos caras, la visible y la escondida, del día a día de sus miembros, residentes en Lyon y propietarios de una empresa constructora, parece venida a menos. La hija del primer matrimonio del hijo médico de esta familia, se traslada a vivir con ellos tras un extraño accidente de su madre. En la gran casa burguesa se encuentra con que tendrá que convivir  con el patriarca ya anciano y con pocas ganas de vivir, su hija y directora de la empresa y liada con un británico banquero, su hermano pequeño, incapaz de asumir su futura herencia al frente de la empresa y el ya mencionado médico y su segunda esposa. Es en éste universo, no tan controlado como parece, en el que la niña vivirá con sus propios, a veces, retorcidos pensamientos, sus expectativas vitales y, en cierta manera,experimentales.  
 Haneke, desde su visión reflejada en ese uso tan personal de la cámara, en la que su máquina de trabajo parece convertirse en un elemento del mobiliario, quieto y pretendidamente reposado, que espía la supuesta inviolabilidad de los protagonistas,  repite y subraya su propia visión de la hipocresía de la sociedad actual, enfocando su crítica en esta familia burguesa, engañosamente estable. Sin embargo, imbuidos por el propio ritmo lento y pausado del director, poco a poco asumimos que  la buscada normalidad vital, sobre todo representada en las tensas comidas y cenas  familiares, no es más que una tupida pantalla que esconde los secretos y mentiras que dominan el entorno de los personajes.
La traición, la inseguridad, la muerte y el suicidio, además del sexo y la infidelidad, son nociones con las que el director se muestra cómodo. Por ello, en la trastienda y escenario familiar, Haneke parece querer reeditar los temas que han dominado sus películas hasta ahora, sin ofrecer nuevas visiones a su pretendido universo cinematográfico, pero sí quizás, asumiendo algunos roles que aportan cierta modernidad y actualidad a sus clásicos males mundanos. Por un lado, uso de las redes y la tecnología, sirve de guía para expresar ante el espectador ciertos secretos inconfesables de algunos protagonistas. La cámara del móvil, a primera vista inocente, es el oído confesor de la niña, mientras que las redes sociales, destapan una oscura traición por parte de uno de los miembros de la familia. Ambos son planteados al público como reflejo de esos oscuros secretos que parecen que ni siquiera pueden pronunciarse en voz alta. Por otro lado, aunque presentado de manera algo más ligera, como de paso, está el problema del racismo en la sociedad, cristalizado desde el punto de vista del matrimonio marroquí y su hija que sirven en la casa familiar, y el continuo ronroneo protagonizado por la guerra de Siria y la llegada de inmigrantes al país, como se refleja en la penúltima escena de la película. Ambos factores, quizás son las aportaciones novedosas, llenas de crítica, a las temáticas más comunes del director y que afluyen de nuevo a su nueva proyección.
Respecto a las interpretaciones, el elenco elegido es una apuesta segura. Isabelle Huppert y Jean Louis Trintignat lideran con soltura y solidez la película. Especialmente el segundo, brillante e icónico actor tras su presencia en la anterior película de Haneke, Amor, quien representa magníficamente mucha de la esencia dramática trasladada por Haneke en su película. Su idea de la muerte y el suicido, recuerda y traslada con cierta fascinación a aquella memorable película de 2012, traspasándola generacionalmente al personaje de la niña/nieta, quien toma su herencia, retorciéndola generacionalmente en la modernidad de nuestra sociedad. Por lo demás, completan el plantel Matthieu Kassovitz, la jovencísima Fantine Harduin y Franz Rogowsk, actuando en la piel del joven hermano indeciso y desesperado, a quien la responsabilidad empresarial le supera con creces. Me sorprendió gratamente el hilo que une a abuelo y nieta, una relación sujeta por el vínculo de la muerte y, sobre todo, por su papel de espectadores en el universo pretendidamente engañoso e hipócritamente normal de su familia. En definitiva, una película que no sorprende excesivamente en la carrera cinematográfica de Haneke, y por tanto no sobresale sobre otros de sus títulos, pero que con los cimientos clásicos del director y su manejo casi neutro de la cámara, sigue metiendo el dedo en la llaga de la sociedad europea actual y por tanto, perturbando al espectador más fiel.
 

lunes, 23 de julio de 2018

Amsterdam - Centro histórico

Hoy nos adentramos, fotográficamente hablando, en el centro histórico de Amsterdam, por el que cruza el río Ámstel y por el sur se cierra por el viejo y antiguo canal Singel, antiguo foso que rodeaba la ciudad antigua. En esta zona encontramos las edificaciones más institucionales y más antiguas de la ciudad,  el famoso Begijnhof, canales y casas flotantes con solera, además del Barrio Rojo.