Esta novela, escrita y publicada por el escritor alemán Arnold Zweig en 1932 y localizada en el año 1929 en la ciudad de Jerusalén, está basada en el asesinato de un poeta y abogado judío de origen neerlandés llamado Jacob Israël de Haan acontecido en 1924 en la calle Jafa de la misma ciudad. Aquel caso causó gran conmoción en Palestina, especialmente debido a la investigación realizada para descubrir a su asesino y la causa que llevó a asesinar a un hombre opositor al sintoísmo creciente en el mundo judío y también, marcado por su supuesta homosexualidad y relación mantenida con miembros de la población árabe de Jerusalén.
La sorprendente resolución del crimen, en cuanto a la identidad de quien cometió el asesinato, llevó a Zweig a novelar aquel caso, añadiendo un tanto de ficción y mucho suspense, localizado en una Palestina en estado de erupción debido a la presencia británica y las controversias llevadas hasta la violencia a tres bandas, entre judíos ortodoxos, judíos sintoístas y musulmanes, por hacerse con el control de un pedazo de tierra que hasta ahora nunca ha estado en paz. Para todo ello, el autor ocupa un tercio de la novela en presentar los personajes de manera detallada y explicar la situación política, ideológica y religiosa de cada uno de los protagonistas y las asociaciones a las que pertenecían, en una muy compleja disyuntiva localizada en Jerusalén y los territorios de una Palestina, ocupada por los británicos, incapaces de consolidar una trémula paz y convivencia entre judíos y musulmanes, frente al creciente y poderoso espíritu sintoísta, dirigido a ocupar para el pueblo judío mundial, aquel territorio milenario.
Zweig desgrana la relación del hombre asesinado, llamado Yitzhák Josef de Vriendt, con todo un submundo de personajes compuesto de rabinos, revolucionarios judíos, miembros de la comunidad musulmana, algunos británicos del protectorado y un joven sirviente con el que mantiene una secreta relación. Entre todos ellos encontramos a un inspector británico, quien, una vez asesinado el protagonista, lidera la investigación del crimen, mientras la delgada línea de paz mantenida en el territorio, se resquebraja entre mentiras, acusaciones, traiciones y rumores, demostrando al lector las insidiosas manipulaciones e intereses políticos y religiosos que desembocan en una violencia incontrolable. El poder sobre una tierra habitada por musulmanes se quiebra ante la compra de grandes parcelas de territorio realizada por judíos procedentes de Europa y la instalación de quienes llegan a la Tierra Prometida burlando el mandato británico.
En ese juego de investigación por descubrir al asesino, Zweig intercala con cierto acierto y mucha crítica, las pesquisas del inspector de policía, en medio de la complejísima situación de una Palestina a punto de explotar. Si bien, el lector se enfrenta en esta novela a una lectura compleja en estructura y línea argumental, el escritor consigue trasladar en sus páginas, la compleja atmósfera que se vive en Palestina, en los años precedentes a la creación del Estado de Israel en 1932, como si de una predicción lúcida y terrorífica se tratara de lo que lleva sucediendo casi cien años en aquel territorio del levante mediterráneo oriental.

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