Etiquetas

jueves, 29 de enero de 2026

"Father, mother, sister, brother"

No soy un habitual admirador y seguidor del cine realizado por director Jim Jarmusch. He visto, a diferentes niveles de interés, Dead man, Ghost dog, Flores rotas y Los muertos no mueren, sin embargo con la película con la que realmente conecté con él, fue con Solo los amantes sobreviven, una maravillosa historia crepuscular sobre una pareja de vampiros, interpretada por unos increíbles Tom Hiddleston y Tilda Swinton. El hecho de que la peli que hoy reseño, Father, mother, sister, brother fuese galardonada con el flamante León de Oro de Venecia, ha sido causa más que suficiente para interesarme por ella y buscar la oportunidad de verla en su estreno en pantalla grande.
La propuesta de Jarmusch comprende tres capítulos o episodios protagonizados por diferentes personajes, en distintas localizaciones geográficas, todos ellos unidos por un componente paterno/materno/filial. El primero cuenta la visita de dos hermanos, interpretados por Adam Driver y Mayim Bialik, a su padre, encarnado por un increíble y fantástico Tom Waits, en una destartalada y recóndita granja estadounidense. El segundo se desarrolla en un barrio de Dublín y, en este caso, dos hermanas interpretadas por Cate Blanchett y Vicky Krieps, visitan en su cuidada y coqueta casita, a su madre, a quien da vida una estupenda Charlotte Rampling. En el último episodio, dos hermanos encarnados por Indya Moore y Luka Sabbat, se reúnen en París, tras la muerte de sus padres, para despedirse del piso en el que vivieron y recoger algunos recuerdos de su vida en común.
Las tres historias o tramas ahondan especialmente en la distancia que separa a las generaciones de padres e hijos, en un conjunto de situaciones, especialmente en las dos primeras escenas, en las que la comunicación y confianza de unos con otros llama la atención por su ausencia. Estas relaciones se basan más, en una unión forzada entre ellos, heredera quizás del desarrollo esquivo y difuso de sus vidas y de un pasado a olvidar, creando entre ellos un muro de contención que los separa, manteniéndolos unidos casi por mera obligación fraternal o de sangre. Las conversaciones mantenidas en estas dos historias se presentan forzadas y se acompañan de largos silencios y frases hechas y artificiosas, creando un ambiente tenso y de desconfianza que juega con la comicidad del espectador y, en ocasiones, con su incomodidad ante semejante situación.
Respecto a la tercera historia, cambia respecto a las anteriores, porque la causa de la reunión es el fallecimiento de los padres y en escena solo aparecen los hermanos, en un ejercicio de despedida y de cierre de la casa familiar. Con todo, cumple su cometido en paralelo a las anteriores partes, ya que esa falta de comunicación tan seca y real plasmada en ambas, ahora se hace realidad ante la incapacidad de reunión entre padres e hijos, remarcada por cierto desconocimiento de estos, sobre algunos aspectos personales de la vida de sus padres, en una presentación cercana, en el fondo, a lo sucedido en las dos tramas anteriores de la peli.
En definitiva, de una manera muy natural, sin aspavientos ni voces pronunciadas más altas unas que las otras, ni enfrentamientos llamativos paterno/materno/filiales, las tres tramas hablan de la falta de comunicación entre generaciones, del distanciamiento resultante del paso del tiempo y de la salida de la casa familiar de unos hijos e hijas que reconocen y muestran ante la cámara, su desconocimiento de algunas facetas, personales y afectivas de sus padres. Jarmusch ejecuta con elegancia y cierta parsimonia visual y de guion, una película de silencios, encuadres y miradas, aparentemente intrascendentes, pero claves para mostrar en sus planos y rostros, los sentimientos encontrados de sus protagonistas, en un duelo interpretativo y generacional del que salen vencedores, sin duda alguna, los personajes de Waits, Rampling y los padres fallecidos de la tercera escena, todos ellos, propietarios absolutos, presentes y pasados, de sus vidas, ante la estupefacción de sus propios hijos. Father, mother, sister, brother, Es una película sencilla en forma, y profunda en fondo, aunque quizás me esperaba un poco más de ella, quizás por la falta de linealidad narrativa presentada. Quizás Jarmusch se queda un tanto corto en su intención, más debido a la estructura del film que a sus tramas y conclusiones críticas, presentadas al espectador con una mirada afable y sin aparente resquemor. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si comentas, aceptas la política de privacidad. Únicamente utilizaré tu correo para los comentarios. No lo almacenaré ni lo usaré para nada más.