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martes, 24 de noviembre de 2020

"La ley de Comey"

 
Originalmente producida por Showtime para ser visionada en dos grandes capítulos, se ha programado en nuestro país, en Movistar +, en cuatro capítulos de aproximadamente cincuenta minutos cada uno de ellos. Su trama gira alrededor de la figura de James Comey, director del FBI entre los años 2013 y 2017. A pesar de ser republicano, fue elegido por Obama para dirigir la institución federal, tocándole dirigir la investigación del complejo asunto de los correos electrónicos de Hilary Clinton durante su etapa como Secretaria de Estado y de la injerencia de Rusia en las elecciones de 2016 que ganó Donald Trump.
Interpretado por Jeff Daniels, Comey estaba considerado como un convencido republicano, cercano a sus equipos de trabajo y subalternos y con cierto aire de protagonismo ante la prensa. Su perfil resultaba especialmente polémico en algunos entornos del FBI o de otras instituciones gubernamentales. Los problemas que surgieron con la investigación de los emails de Hilary en plena carrera presidencial, le conllevaron tomar difíciles decisiones y responsabilizarse de ellas. Especialmente conflictiva fue su relación con Trump, una vez designado presidente del los EEUU, muy preocupado con las pistas que el FBI investigaba al respecto de la involucración de Rusia en las elecciones y las relaciones que podían haber mantenido los Trump con aquel país. Todo lo cual terminó con el despido de Comey y la creación de una investigación ante una Comisión del Senado. 
El director de la miniserie, Billy Ray nos relata de manera cercana aquellos acontecimientos, sin ocultar su apoyo a la gestión del director Comey en su implicación en las investigaciones acometidas y, desde luego, sin disimular una exacerbada crítica hacia Trump y su entorno. Mientras presenta a Comey como un hombre amable, volcado en el FBI y comprometido con su país y sus leyes, la presencia de Trump resulta en todo momento tan desagradable como impertinente. Desde luego su director no disimula su cercanía por uno y aversión con el otro. Por otro lado, a nivel de producción e interpretación nos encontramos con una miniserie notable, con un Daniels como casi siempre, acertado en su actuación y un llamativo Brendan Gleeson, encarnando a Trump. Pero llamo también la atención en los secundarios, un elenco interesante de actores y actrices muy bien seleccionado y dirigido.
Por lo demás, la serie resulta interesante por como va desgranando el oscuro asunto de la investigación de los emails de Clinton, llena de inconvenientes y fallos de coordinación que, al sucederse en plenas elecciones que enfrentaban a esta con Trump, condujo al equipo de investigadores del FBI hacia un oscuro y traicionero callejón de salida. Como siempre, estas producciones estadounidenses gozan del interés de quienes como yo, tienen curiosidad por una administración y su funcionamiento, tan diferente y peculiar como la de aquel país. Nos encontramos ante una serie interesante en su trama e interpretaciones, y que vale la pena ver.



 

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