Cuando allá por el año 2020 se publicó en España 1793, la primera novela del escritor Niklas Natt Och Dag, el mercado literario se desató en parabienes hacia este escritor sueco que fusionó con gran acierto, la novela de suspense con la novela histórica ambientada en un país nórdico, como herencia y natural desarrollo del gran boom que años atrás había arrasado en el universo de la novela negra en aquellos países. Todo ello dio lugar a una trilogía que vendió miles de ejemplares en todo el mundo, como consecuencia, no solo de su acierto en presentación y ambientación, sino también como reconocimiento y evolución narrativa a aquella obra novel que fue premiada en Suecia como el mejor Libro del Año en 2017.
Pues bien, años después de este fulgurante estreno literario y tras cerrar la reconocida como la Trilogía de Estocolmo, Niklas regresa a las librerías con una novela histórica al uso, desarrollada entre los años 1434 y 1436 en la Suecia de la Unión de Kalmar, situación en la que la que Suecia, Noruega y Dinamarca estuvieron unidas bajo la corona, primero de Margarita de Dinamarca, y después de Erico de Pomerania, momento en el que se localizan puntualmente los hechos desarrollados en la novela. Pero es que además, el propio autor muestra en esta ocasión, la historia de sus antecesores familiares en aquel tiempo, de la mano de los Stensson, protagonistas históricos presentes en la trama narrada en sus páginas. Niklas interpreta con acierto un misterio relacionado con uno de sus ascendientes, Mars Stensson, y el destino de un hombre llamado Esgelbrekt Engelbrekson, aunando historia y ficción de manera inteligente, respetando los hechos acaecidos y dotando de carácter y personalidad a los personajes protagonistas de esta apasionante historia.
Todo acontece en unos años en los que la Unión bajo Erico provoca grandes protestas en Suecia, debido a factores económicos, estratégicos y de intereses contrapuestos. Erico participó en diferentes empresas bélicas al sur de Dinamarca despistando su atención del norte de su reino y cargando sobremanera de impuestos a su población y especialmente a los mineros que extraen hierro del norte de Suecia, a lo que se unía sus problemas y desencuentros con la Liga Hanseática, imprescindible alianza de marinos de origen alemán que dominaba el comercio en el Mar Báltico. La aparición de un hombre salido del entorno de los mineros, de nombre Esgelbrekt Engelbrekson, y el levantamiento de las bases de la población de aquel territorio, lleva a los descontentos nobles suecos, especialmente a la familia de los Stensson, a buscar una alianza con el revolucionario, para obtener poder, riqueza y aprovechar la rebelión contra Erico en provecho propio. Es aquí cuando comienza un juego de alianzas y traiciones en los que tres hermanos de la familia, Nils, Bo y Bengt, encargan a su sobrino Mars, acercarse al rebelde, mientras se van gestando sus deseos y ambiciones.
Hay varios factores que se suman a todo lo contado hasta ahora, y convierten a esta novela en una auténtica épica familiar y dinástica muy bien concebida y construida, literariamente hablando. Encontramos en ella un contexto histórico suficientemente potente para agarrar al lector y no soltarlo a lo largo de la lectura de la novela. Pero esto no sería suficiente sin la presencia de unos personajes bien construidos y delimitados, a nivel de personalidad y de carácter propio, no solo en el caso de los hombres referidos anteriormente, sino también con la inclusión y participación activa de unos personajes femeninos dotados de hondura, presencia y capacidad dramática, en algunos casos, incluso por encima de los actores masculinos. Además, el contexto geográfico, dinástico e histórico, aporta multitud de actores secundarios, muchos de ellos inventados y otros verídicos, que funcionan como conexión dramática a la perfección, para poder hilar con naturalidad y buen ejercicio de ficción, unos hechos que marcaron aquellos años de rebelión y guerras fratricidas en Suecia.
Todo ello lo engarza y funde Niklas, con un buen uso narrativo acompañado de un tanto de suspense, alguna que otra maldición familiar incluida y el cruce de las tramas menores al servicio de la historia principal acaecida entre 1434 y 1436. Lo puramente histórico se funde con lo inventado por el autor con aparente facilidad, ensamblando lo conocido por las crónicas de la época con lo que es desconocido, incluida la razón del desenlace de una novela que, conforme avanza, se lee con pura adicción. Es cierto que, dada la cantidad de nombres y familias localizadas en las primeras páginas, al lector pueda costarle al principio entrar en la novela. Para ello, la editorial incluye un necesario árbol genealógico que ayuda mucho a localizarse en ella al lector que, poco a poco, va asumiendo y empapándose sin remedio y con paso firme, en una novela que resulta finalmente especialmente adictiva, no solo por lo apasionante de lo que cuenta, sino también, por cómo se cuenta. Fantástico Niklas.

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