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lunes, 11 de mayo de 2026

"El relato de Arthur Gordon Pym" - Edgar Allan Poe

Escrita en 1837 y publicada por entregas en una revista de Richmond, El relato de Arthur Gordon Pym fue la única novela escrita por el escritor estadounidense Edgar Allan Poe. La trama gira alrededor de un joven aventurero que decide introducirse como polizón, gracias a un amigo marinero, a bordo del Grampus. Tras unas semanas de sufrimiento y supervivencia en unas condiciones terribles que casi le llevan a la muerte, Arthur sale de su escondite para enterarse de que el barco está a punto de sufrir un motín sangriento. Tras padecer una gran tormenta, junto a algún compañero sufre las consecuencias de un mar intolerable, la sed y el hambre, llegando a tomar una serie de horribles decisiones. Al tiempo, es recogido por una goleta llamada Jane Guy, en la que comienza un apasionante viaje geográfico a la Antártida, donde, al acercarse a una isla la tripulación es masacrada por una tribu de salvajes indígenas, lo que le lleva a huir hacia un destino misterioso y casi fantasmagórico, dando por finalizada una novela llena de aventuras, pero sobre todo, de mucho sufrimiento y dolor.

Esta es mi primera lectura de una obra de Poe, a la que he llegado debido a mi querencia por las obras clásicas de marinería propias del siglo XVIII y XIX, escritas por autores tan conocidos como Defoe, Stevenson o Conrad entre otros. Me apasionan las historias de marinos y aventureros que se lanzan a surcar los mares llenos de amenazas, peligros y grandes sufrimientos, que fuerzan al hombre al alcanzar los límites más insospechados de resiliencia, supervivencia, siempre acompañado por un deseo de ir más allá geográficamente hablando, llegando hasta los confines de la tierra, si fuera necesario, y encontrarse con nuevas razas de hombres y nuevas especies de extraños y desconocidos animales, siempre afrontando los peligros que les presenta la salvaje e indómita naturaleza. Este es el caso de lo sucedido en las travesías cursadas por Arthur. 

A todo ello, Poe suma un terrible exponente más, quizás menos conocido por el lector de la época y que, precisamente al incluirlo en su relato, el público recibió con cierto escándalo, las narraciones contadas en esta novela publicada por entregas. Me refiero a las horrendas y durísimas vicisitudes acontecidas al personaje como consecuencia de su estancia en ambos barcos, llegando a sufrir situaciones marcadamente inhumanas y propias de salvajes, como se pensaba en la época. Poe trata con frialdad y especial crudeza los sinsabores y las consecuencias del motín, el naufragio y el posterior ataque de los nativos, en el último tercio de la novela, mostrando imágenes sangrientas y hasta entonces no plasmadas negro sobre blanco. El impacto en la sociedad de entonces fue importante, frente a una narración en la que Poe analiza al ser humano con una terrible frialdad y crudeza, algo no especialmente digerible para la sociedad estadounidense del momento.

Pero en esta novela hay más cosas interesantes. Cabe señalar el profundo conocimiento que muestra el escritor respecto a los términos marineros, el manejo de los barcos, el sentido de los vientos, las grandes corrientes marinas y las situaciones geográficas por las que transcurre la novela. Todo resulta especialmente creíble y notorio por su detalle y descripción. Poe no tenía preparación marinera ni relación aparente con el gremio y la industria que en aquellos años surcaba los mares, lo que sorprende más, por su buen uso de vocabulario, aparentes experiencias y factores marinos técnicos. Sucede lo mismo con los conocimientos geográficos que muestra el escritor, especialmente en el último tercio de la novela, cuando a bordo del Jane Guy, la expedición se adentra en los mares del sur, dirección a la Antártida, nombrando en su narración otras expediciones y logros acometidos en la intención de llegar al Polo Sur por diferentes personajes y marineros de la época. Todo ello demuestra el afán de conocimiento de Poe para plasmar, con cierta exactitud y verosimilitud, lo que él cuenta en esta novela de ficción.

Es cierto que en algunos tramos no solo encontramos escenas duras de leer y terribles por el sufrimiento sentido por los protagonistas. Además, en otras escenas de la misma, el autor realiza una explicación de lo que cuenta, sobre todo a nivel geográfico y de descripciones de la naturaleza y de animales, algo muy propio de la época, debido a que estas historias introducen datos e información que inevitablemente hay que explicar a un lector que desconoce aquellos factores propios de mares y entornos lejanos. Es en estos espacios de la novela, donde quizás el tono y el ritmo de la misma baje algunos enteros, pero hay que reconocer que todo ello es propio de las novelas del XIX, en su afán por explicar estos datos al lector lego que se planta en su pequeño salón de casa o en las tabernas de la ciudad a descubrir junto al autor, los mares lejanos que aparecen en su novela por entregas y las curiosidades  y los peligros que se ciernen sobre los protagonistas.

Otra cosa más a añadir es el misterio del final que propone Poe. Un final aparentemente prodigioso, inentendible e inexplicable, que muchas personas han intentado explicar e incluso muchos escritores han intentado continuar, ya que la obra quedo inconclusa, por lo menos en cuanto se refiere al destino de los protagonistas. Julio Verne y Lovecraft escribieron sendas novelas para dar sentido a ese final que quizás, sea lo mejor dejarlo como está y que cada uno saque sus propias conclusiones, y más aún, conociendo la carrera y la inteligencia de un Poe colmado de misterio y oscuridad en su larga lista de relatos y cuentos.

Leer este libro ha sido una experiencia total y absoluta, tanto por lo que cuenta, como por cómo lo cuenta, en una carrera de obstáculos en la que Arthur sufre un calvario continuo en su devenir como marinero, descubriendo en su entrañas el sentido de animal salvaje del hombre llevado a situaciones extremas y su absoluta capacidad de supervivencia, a pesar del dolor, el hambre y la sed sufridos. Un descubrimiento de un clásico de la literatura del que estoy francamente encantado. Más vale tarde que nunca.

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