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jueves, 7 de mayo de 2026

"A real pain"

De los premios Oscar del año 2025, me quedaban por ver todavía, dos o tres películas de las nominadas y galardonadas, que no siempre son cosas que vayan de la mano. Tengo ganas de ver A complete Unknown que aún dándome un tanto de pereza, caerá seguro algún día. Y no pienso ver Emilia Pérez. La tercera en discordia era A real pain, peli que se me escapó de la cartelera en su momento, y que hasta ahora no ha caído en una plataforma televisiva que pudiera disfrutar. Así que fue ver que ya disponía de ella, y ponerme.
La trama gira alrededor de una par de primos que habiendo estado unidos a lo largo de su niñez, a su abuela, recientemente fallecida, deciden juntarse, después de mucho tiempo de separación y unas circunstancias que se irán descubriendo a lo largo del film, para realizar un viaje a la Polonia de origen de una mujer que huyó de su país en el momento crucial de la invasión y destrucción nazi, más aún, siendo ella judía. Para ello, deciden contratar una visita guiada exclusiva con la temática del del Holocausto. 
Durante los pocos días en los que se reúnen de nuevo para compartir su amistad y el dolor de aquella tragedia que asoló al pueblo judío, desde la misma salida del aeropuerto, hasta su regreso a los EEUU, el director, el propio Jesse Eisenberg que interpreta con acierto a uno de los primos, maneja con soltura un guion, del que también es su creador, mediante el que conoceremos el carácter de ambos protagonistas, especialmente la particular personalidad del personaje interpretado por Kieran Culkin, ganador del Oscar a mejor actor secundario del año. Su papel muestra a un joven complejo, lleno de altibajos en su carácter y con un perfil muy desorientado, como contrapunto de su primo, casado y con hijos, asentado en su trabajo y en un modo de vida, sin duda mucho más estable que el anterior. Es aquí donde, más allá de la actuación de Culkin, siendo muy buena, lo que más me ha gustado del film es el guion desarrollado por Eisenberg, nominado también en aquellos premios Oscar. En él se muestran, con gran solvencia y acierto, los vaivenes en la personalidad de Culkin, su carácter bonachón y extrovertido, salpicado por momentos de dureza y falta de control a la hora de mostrar ante los demás sus pensamientos y sentimientos, en un equilibro tenso pero amable, de cariño y fraternidad con su primo, en una delicada relación basada en una amistad de juventud y recuerdos. 
Los diálogos y los largos silencios, acompañados de unas poderosas imágenes del viaje y los compases de las sonatas y nocturnos para piano de Chopin, conjugan, junto a la aportación de unos pequeños pero interesantes perfiles de media docena de secundarios, una delicada y bella historia de amistad y pérdida entre los dos protagonistas, en la compleja realidad de la madurez de uno de ellos y la desorientación sin solución del otro. Incluso se permite, incluir en el fondo del argumento, un análisis crítico, sosegado pero posiblemente real, al turismo que se  realiza a cuenta de los recuerdos del Holocausto, en un problema global relacionado con lo masivo y lo impersonal de algunos modelos turísticos. En definitiva, siendo una pequeña película, apenas llega a la hora y media de metraje, su composición actoral y su presentación visual, unido al guion que refleje con cercanía, una historia de amistad compleja llena de sensibilidad, hacen de ella un producto interesante, quizás con algún exceso escénico, pero tremendamente delicado en el tratamiento de su trama y desarrollo. 





 

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