Cuatro años después de disfrutar de la espléndida Los Fabelmans, película en la que Spielberg tiraba con maestría de sus recuerdos de infancia y de su familia, y sus primeros pasos en su afición y amor al cine, el director estadounidense vuelve a la nostalgia, eso sí suficientemente renovada y actualizada, sobre uno de sus temas favoritos y que más éxitos le han otorgado a lo largo de su larga carrera cinematográfica. Con reminiscencias clarísimas y necesarias de su película Encuentros en la Tercera Fase, Spielberg vuelve a desarrollar en la pantalla, la llamada y encuentro de nuestra humanidad con la vida e inteligencia extra planetaria, en la configuración, posiblemente nada casual, de una trilogía vital y visual comprendida por la película indicada antes, estrenada en 1977, la imprescindible E.T. de 1982, y el film que hoy nos ocupa.
Podrá gustar o no, a espectadores y críticos, la cinta recién estrenada, ya que defensores y detractores ya han dado rienda suelta en las redes a opiniones y críticas varias. Pero el hecho de que haya sido su estreno el que más dinero ha recaudado en su primer fin de semana, nos indica a qué tipo de acontecimiento nos estamos refiriendo. Debo decir que, antes de acudir a verla al cine, me preocupé bien de recuperar y visionar de nuevo el referente cinematográfico más cercano al director y a la temática del que tenemos referencia, disfrutando como nunca antes de la magnífica Encuentros en la Tercera Fase, localizando en su metraje la calidad y el estilo que marca a lo largo de los años la carrera de Spielberg, como uno de los grandes clásicos del cine universal.
La trama nos muestra a dos personajes, protagonistas indiscutibles, protagonizados por Josh O´Connor en el papel de un técnico especialista en redes y análisis informático, ex convicto y empleado de una gran compañía privada de defensa e inteligencia estadounidense que trabaja para el estado, y una presentadora de la sección de meteorología de una pequeña cadena de Kansas City, interpretada por Emily Blunt. Todo gira alrededor de estos dos personajes, el primero huido y escondido tras robar un material especialmente sensible de la empresa en la que trabaja, y la segunda, absolutamente sorprendida y pasmada tras su encuentro con un pájaro, concretamente un Cardenal, en una serie de extrañas experiencias y reacciones en principio inexplicables para ella. Estos dos hechos convierten la película en una persecución continua por parte de la empresa privada de seguridad en su búsqueda del técnico, quien mantiene un extraño nexo de unión con la presentadora, como complemento imprescindible para mostrar al mundo un secreto escondido durante décadas a la humanidad.
Spielberg convierte esta película de suspense y experiencias extrasensoriales, con cierta mirada al pasado en la historia estadounidenses y su relación con los contactos Ovnis, en una carrera hacia delante llena de agilidad, intriga, continuo movimiento y no pocos descubrimientos, en los que paralelamente los protagonistas y el espectador van abriéndose paso, con orden y sin excesiva prisa, en hacia el nexo de la crisis que pueden provocar ambos personajes. Sin embargo, todo esto no se produce sin ton ni son y a una velocidad descontrolada. Los protagonistas van cogiendo peso conforme avanza la película, y la huida se va acercando a un inevitable encuentro, pausado por descansos en ese correr hacia no se sabe donde, teledirigidos por otro personaje al que vamos descubriendo en el recorrido del metraje. Con esto, Spielberg consigue trabajar con mucho acierto sobre sus pasados, sus caractéres y sus intenciones sobrevenidas. Este esquema cinematográfico, unido al dominio total del director a la hora de regular ritmos, persecuciones y carreras tremendamente bien rodadas, con un punto de suspense cinematográficamente muy clásico, hace de la cinta un producto muy entretenido y ágil. Solo una escena en la que no aparecen O´Connor ni Blunt, liderada por los personajes encarnados por Colin Firth, el malo de la película, y Colman Domingo, digamos el conspirador, me parece artificial y rebuscada, en su afán por explicar al espectador, algunos puntos ciegos y complejos de la trama. Pero independientemente de este punto, la película me atrapó al ciento por cien desde el minuto uno hasta su final.
Ya se que a muchos la temática planteada alrededor de la existencia de la vida extraterrestre y los contactos mantenidos, además de la valentía de Spielberg en plantear sin tapujos sus teorías o deseos propuestos al efecto, repelen un tanto y lo ponen en el foco de críticas y comentarios, especialmente cuando el director introduce mensajes con un fuerte componente religioso. Digamos que es marca de la casa y por tanto, inevitable por parte del director. Sin embargo, yo enfatizaría más aún en que esa visión de un personajes aplastados por el descontrol, la extrañeza, el desconocimiento y en ocasiones, el temor vital, en su caso, siempre vienen acompañados de su profundo impulso y sentido humanista, digamos buenista, también marca de la casa, en lo que creo que es un mensaje total de esperanza.
Y aún así, a pesar de marcar un camino plagado de revelaciones, apariciones y contactos extraños, y la presencia de un personaje creado con la sola intención de que no se conozca la verdad y los buenos no lleguen a meta, Spielberg no cae en la trampa de mostrar el mensaje final, la intención sobrevolada pero no enseñada, ni siquiera cual es la solución definitiva a tomar, sino más bien, indica y señala la posible crisis que puede generar el hecho de conocer lo desconocido, de contar la verdad de lo ocultado, todo sin desentrañar sus consecuencias, más bien confiando, primero en la inteligencia del espectador capaz de construir un posible final, y segundo, no actuando como un mesías que enseña al espectador la solución a los males terrenales, ni siquiera la capacidad de que seamos capaces de solventar una posible crisis de fe, de existencia, de credibilidad, de aceptación, que nos plantea, al terminar la película, como posibles opciones de reacción.
Esta es la magia de un director, perfectamente solvente en el uso de la cámara, hasta mágico en ocasiones diría yo, tanto en las persecuciones y escenas de acción, como en el dominio del trabajo en interiores, remarcando los sentimientos de sus actores y actrices, sin olvidar el buen pulso que presenta en referencia al trabajo que realiza en su visión de la Ciencia Ficción y las técnicas de efectos recreados con imaginación y acierto, al estilo de lo realizado en películas como, especialmente Minority Report. Además la participación de O´Connor y Blunt es no solo acertada sino imprescindible, en unas interpretaciones, especialmente en la actriz, muy sobresalientes. Quizás penalizar el trabajo de Colin Firth, no especialmente acertado en su elección para el papel del perseguidor de la empresa privada. En definitiva, y a pesar de que la película tendrá no pocos retractores, funciona a las mil maravillas, especialmente en su forma y presentación, técnicamente impecable, sumado a las interpretaciones creíbles por necesarias, necesarias por ser creíbles, en un casting casi perfecto. Puro Spielberg, entre lo íntimo y lo global, entre lo universal y lo profundamente personal, pero sobre todo tan humanista y, por tanto, tan propio de él. Vayan a verla y disfruten, dejando fuera expectativas y peros innecesarios, solo disfruten.







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