Ante todo y sobre todo, debo iniciar esta crítica haciendo hincapié en que me presenté en el cine a ver Backrooms con la firme intención de disfrutar de cada fotograma y cada imagen presentada, sin la más mínima intención de intentar profundizar, ni siquiera rascar su pretendido sentido, por no enturbiar las sensaciones, los sentimientos y las reacciones que su visionado pudiera o pudiese arrancar de mi. Y francamente, creo que, tras disfrutarla de principio a fin, posiblemente esta sea la manera más libre y liberada de obligaciones para poder entrar sin prejuicios y sin análisis profundos, en el universo de terror laberíntico y extra sensorial que nos plantea. Lo cual no significa que cada uno pueda o quiera sacar sus propias conclusiones. Yo no lo haré. No me merece la pena. Me ha bastado dejarme llevar por los rincones, cuartos, pasillos, escondrijos y habitaciones de ese submundo de paredes amarillas, para sufrir en mis carnes y mente, miedo, ansiedad, sorpresa, curiosidad y especialmente, una incomodidad evidente que ya per se, ha bastado para reconocer la valía del film y el disfrute mantenido durante su visionado.
La trama gira alrededor del propietario de una tienda y semi desierta de muebles de baratillo, recientemente separado, y su psicoanalista, una joven solitaria con cierto bagaje controvertido en su pasado. Un día determinado, el hombre, interpretado por Chiwetel Ejiofor, encuentra, no por casualidad, una puerta escondida en la pared del sótano de su tienda, que le traslada a una dimensión de pasillos, habitaciones, puertas y estancias con una serie de objetos localizados sin sentido en ese espacio laberíntico, al que regresa en su afán de explorarlo, después de sentir, escuchar e intuir sonidos y formas extrañas, localizadas en ese misterioso universo amarillo. Días después, le seguirá su psicóloga, encarnada por Renate Reinsve, tan fantástica como siempre, en una búsqueda que le llevará a tener unas experiencias extrañas en aquel lugar y a encontrarse con más de una sorpresa inexplicable.
El director de la película, Keine Parsons, de apenas veintiún años, proviene del mundo del cine de youtube, en donde compartió una serie de cortos, en base a escenas de entre tres y quince minutos, desarrollados en ese misterioso universo, real o psicológico. En su afán por crear una película y tras el éxito cosechado por sus videos, ha pretendido unificar en un largo, aquellas ideas, creando mediante la intervención de los dos protagonistas una pretendida trama que funde en la película, aquellas ideas salidas de su mente. Backrooms recupera varios roles e ideas tratadas en películas del género del terror, aunándolas en ese mundo paralelo, indescriptible, aunque claramente relacionado con un laberinto sin fin y construido en varias capas, similarmente emparentado con lo que podría parecer un cerebro en su forma psicológica más aparente. Sin embargo, hay mucho más en esta película, incluyendo cintas grabadas, videos de vigilancia y alguna cosa más que no desvelaré. Esto unido a los ruidos y sonidos con los que se encuentran los protagonistas, a lo que se suma la visión de objetos, enseres y personajes aparentemente desconocidos, pero relacionados con ellos de una manera sibilina, convierte a este film en algo especial y diferente.
En un momento dado, uno de los intérpretes le dice al otro que explicar aquel lugar es como intentar describir cómo es un perro sin haber conocido previamente a ninguno. En este caso, el uso de los espacios liminales, irreconocibles, es subliminal y acertado, y trae consigo multitud de interpretaciones y lecturas, a cada cual más inútil, conforme el personaje avanza o retrocede en su camino, si puede, en una búsqueda laberíntica. Y la idea me parece francamente acertada, en su conjunto y globalidad, especialmente por el universo creado para ello. Si bien como decía antes, la peli es heredera de productos como, se me ocurren, El proyecto de la bruja de Blair, El Cubo, El resplandor, incluso hay cosas que recuerdan mucho a David Lynch o hasta quizás a la serie Utopía. Estoy convencido de que cada cual podrá rebuscar en su mente diferentes referencias, todo para reconocer finalmente la increíble sagacidad e imaginación del joven director, al trasladar al espectador no solo estos espacios, sino las sensaciones que pueden provocan. La curiosidad por saber más se mezcla con la ansiedad que esto provoca, al no saber que vas a encontrar, junto a los protagonistas, tras la siguiente esquina o recoveco, y si te enfrentarás a algo reconocible, creando sentimientos de culpabilidad, sorpresa e inquietud, para terminar cayendo en los dominios del terror más directo e inevitable.
Para terminar, y como consecuencia de que es el primer largometraje de este director tan joven, quiero remarcar el inteligente uso que hace de la cámara y de los planos, tanto fijos como en movimiento, en una técnica de hacer cine chulísima y que muestra mucho más que intuición, muy buen hacer y una visión cinematográfica tan sorprendente como impecable. Acompañado de un escenario ambiental sonoro que embauca al espectador y lo introduce sin remedio en ese universo de otra dimensión, insisto, no sabemos si física o psicológica, Backrooms es una peli que no hay que perderse, y que seguro estará entre las mejores del año en curso, además de ser una de las piezas cinematográficas que están convirtiendo el género del terror en el buque insignia de la cinematografía actual. No intentéis entenderla, bueno si queréis hacedlo, pero sobre todo entrad en su mundo sin preguntas que coarten su disfrute en su totalidad. Eso sí, vaticino un problema: La posible y previsible progresión de lugares y elementos extendidos sin remedio en próximas películas que harán crecer el producto sin límite. Un factor heredado no solo de las tramas sugeridas sino también de la presencia y larga sombra de James Wan, ya desde el descubrimiento de Parsons y hasta el inicio del proyecto, doble cara de una moneda que, o bien crece con inteligencia, o bien termina sobreexplotado. Por no hablar de su posible expansión al mundo infinito de los juegos online y esas cosas para mi tan desconocidas. Pero ese ya no es mi problema. Lo dicho. Disfrutadla como se merece.





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