La gran mayoría de las personas que demuestran un fuerte bagaje lector en su madurez, e incluso los que tras cumplir años, han abandonado la lectura hasta la situación de no abrir un libro, han gozado de la reveladora experiencia de leer en su infancia y adolescencia aquellos maravillosos clásicos literarios llenos de aventuras marinas, pendencieros piratas, grandes tempestades, tesoros perdidos, trágicos naufragios, batallas navales o viajes marítimos a lejanas islas y países exóticos. Homero, Lord Byron, Walter Scott, R.L. Stevenson, Julio Verne, Joseph Conrad, J. F. Cooper, Daniel Defoe, Arthur Conan Doyle, Rudyard Kipling, Jack London, Herman Melville, E. A. Poe, Patrick O´Brian, Emilio Salgari, Bram Stoker, E. G. Wells, Mary Shelley o Jane Austen son algunos de los escritores y escritoras, gracias a los cuales la gran mayoría de nosotros hemos llegado a la lectura y a la literatura.
La magia de sus narraciones, los caracteres de sus personajes, lo exótico de sus escenarios, lo adictivo de sus aventuras y, cómo no, su indagación, más o menos honda, de la humanidad y los claro oscuros del ser humano desplegado en sus novelas y relatos, forman parte del imaginario de decenas de generaciones de enamorados y rendidos lectores. Pues bien, el austriaco Alexander Pechmann, escritor, sociólogo y estudioso de la literatura inglesa y estadounidense, entre otras muchas cosas, ha plasmado todo esto y mucho más, en su libro La biblioteca de los siete mares, publicado recientemente, como no, por la editorial Acantilado. Y lo hace empujado por el encuentro casual de un libro perdido en la biblioteca de su abuelo, titulado, Tom Cringle´s Log, de un tal Michael Scott, publicado por entregas en 1829. La novela trata de viajes y aventuras desarrolladas en el Caribe, en la que el lector entregado se encuentra con batallas navales, tempestades y otras experiencias. Este hallazgo le llevó a plantearse cuánto de cierto y de inventado podía haber en las páginas del libro, hasta empujarle a la propuesta de realizar un estudio analítico sobre el género literario en sí y las biografías de sus autores, a la búsqueda de las pistas, de los finos hilos, de las experiencias vitales, que pudieron formar parte de la creación y escritura de aquellos maravillosos, imperecederos y únicos libros del género marino y oceánico.
Pechmann divide su trabajo en siete grandes capítulos, compartimentándolos conforme a su estudio del origen y del trasfondo dramático de todos ellos, en íntima relación con sus creadores y la relación entre unos libros y otros. El primero de ellos se refiere al Mar de los Mitos, en referencia a la imprescindible obra de Homero, La Odisea, y a otras leyendas, como la reconocida del Holandés Errante. El segundo, titulado El Mar de lo Desconocido, apunta a los grandes descubrimientos marinos, ya sean localizados en los Mares del Sur o en los Polos de frío helador, además de referirse con cierto detalle a las conocidas y múltiples Robinsonadas. En El Mar de las Aventuras, su tercer capítulo, el estudioso se enfrenta y ahonda en los héroes y villanos del mar, abordando, nunca mejor dicho, el universo de piratas y corsarios, cazadores de tesoros y contrabandistas. No olvida Pechmann incluir en su libro las referencias literarias dirigidas al duro hacer de los marineros, ya sea en los monótonas obligaciones diarias o en sus labores de trasporte de mercancías o, lo que es más interesante, en la caza de la ballena, todo esto incluido, en el cuarto capítulo nombrado como El Mar del Trabajo. En el siguiente, pasa a relatar el más dramático y mortífero asunto de las tormentas y tempestades, y sus consabidos naufragios, relacionados en ocasiones, con postreros motines sangrientos, titulándolo en este caso, El Mar de la Calamidad. Los monstruos marinos y los barcos fantasma ocupan las páginas llenas de magia y terror el penúltimo capítulo denominado El Mar del Miedo, para concluir con el séptimo y último capítulo denominado El Mar de la Pasión, dedicado a las grandes historias literarias de amor, relacionadas con marinos y oficiales que en función de sus dedicaciones en sus barcos, pasan largas temporadas lejos de sus amadas y esposas.
Tras tanta aventura y tragedia, y ya para finalizar, el autor cierra el libro con un interesante y personal Epílogo, acompañado de una extensa bibliografía organizada por los autores de los libros señalados y comentados en sus páginas, a tener muy, pero que muy en cuenta, subdividida en novelas y crónicas de viajes, acompañada de una bibliografía secundaria, también muy curiosa de revisar, además de un índice imprescindible. Todo ello completa un libro delicioso en fondo y forma, absolutamente atractivo y adictivo para quienes hemos soñado y viajado a lo largo de aquellas páginas a bordo de veleros y bergantines que cruzan mares y océanos, de la mano de personajes de toda calaña, gracias a las experiencias y a la imaginación de los autores y autoras que nos han regalado tantos y tantos relatos, novelas y crónicas escritas con sentimiento y arte literario, en sus páginas.

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