Hace unas semanas publiqué la reseña de la mini serie británica Los crímenes de Essex, del director Paul Whittington. Pues bien, al llamarme la atención su estilo en la dirección, rápidamente busqué alguno de sus otros trabajos en plataformas y encontré esta curiosa mini serie estrenada en 2024. La trama está localizada en la Birmingham de los años ochenta y gira alrededor de una serie de jóvenes, envueltos en una serie de problemas familiares relacionados con el terrorismo del IRA, la delincuencia de bandas, las drogas y el alcoholismo. Dante, un poeta solitario al que no le salen las melodías para acompañar sus letras, persigue el proyecto de montar una banda que se balancea entre los estilos musicales del ska y el 2Tone, como tabla de salvación a la que agarrarse para escapar de una sociedad opresiva en la que los jóvenes deambulan entre la pobreza y la delincuencia de un país en profunda crisis.
De esta manera, cinco jóvenes que provienen de distintos micro universos marcados por la raza y mentalidad de grupo, van acercándose entre ellos, mientras su entorno adulto pretende empujarles a una vida en la que no quieren intervenir, planteándoles como escape la búsqueda de una rebeldía que se muestra en ocasiones con violencia y evasión. Da la casualidad de que además de la dirección de Whittington, la serie lleva la marca indeleble de Steven Knight, creador de la serie Peaky Blinders. Este factor se nota mucho en la parte del guion relativa a las conspiraciones del IRA, los servicios secretos del ejército y la presencia de las bandas callejeras, además, de remarcar las relaciones familiares y paterno filiales entre los protagonistas y sus padres y madres, en un tenso juego de vaivenes entre la violencia, las drogas y el alcoholismo.
Pero además, hay un factor clave y primordial en esta producción. Me refiero al sentimiento que se crea alrededor de la música, pieza salvadora de una juventud atrapada en las barriadas donde viven. El protagonista, Dante, es un poeta contumaz y esta decidido a llevar adelante su plan de ser famoso y dar a conocer su letras. Sus monólogos y diálogos está llenos de frases lapidarias dignas de escucharse. En ese afán redentor se unen las piezas claves que cualquier grupo musical debe reunir. Por un lado, alguien que escriba las melodías, por otro, alguien que ofrezca una voz que comparta las sentidas letras y por otro, quienes ofrezcan acompañamientos vocales e instrumentales para conferir a la banda en ciernes, los engranajes perfectos para acompañar la poesía que derrama de Dante, una mente solitaria, casi febril y profundamente esperanzadora en una sociedad en la que sobran los perdedores.
En definitiva, me ha encantado esta mini serie que recuerda en cierta manera aquella ilustre película The Commitments en el sentido de mostrar la música como el medio salvador de una juventud lastrada por una sociedad en crisis, y por ende, presionada por factores externos que buscan hundir su futuro. Excelente propuesta en trama, interpretaciones y ambientación.




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