Han tenido que pasar diez años para volver a encontrar en las estanterías de las librerías una novela de Richard Price, aquel guionista de la película nominada a los premios Oscar, El color del dinero, de la irrepetible serie The Wire, por la que logró, entre otros, el premio Edgar, y escritor de novelas tan reconocidas como La vida fácil, The Wanderers o Los impunes, todas ellas editadas por la editorial Random House, como ha sucedido con ésta, que reseño hoy y que se publicó en España en enero de este año. Y la verdad, es que ha merecido la pena la espera.
La trama gira alrededor del derrumbe de un edificio de pisos localizado en el barrio de Harlem Este de Nueva York, localizado en el año 2008. El escritor toma como guías a cuatro personajes, involucrados directamente o indirectamente con aquel colapso inesperado, para mostrar al lector un escenario físico y mental del universo que se desarrolla en un barrio compuesto por gentes de diferentes razas y estamentos profesionales, en los que la violencia de las bandas, la relación con la droga, las asociaciones vecinales y religiosas, y la administración, especialmente localizada en esta novela en el cuerpo de policía, toman el pulso a sus vidas y circunstancias.
Las dificultades manifestadas en la convivencia de todos estos elementos, se manifiestan en carne vida en los cuatro protagonistas, acompañados por una pléyade de interesantes y nada desdeñables personajes secundarios, en un conjunto de tramas cruzadas, en las que las segundas oportunidades y la esperanza en las personas y en encauzar una vida de la mejor manera posible, se proyectan en un libro tan multicultural como profundamente humano. De nuevo Richard Price escarba con acierto y profunda crítica, las vidas de los barrios humildes marcados por la pobreza y la delincuencia de las grandes ciudades de los EEUU, encontrando en esos multiversos propuestos, personajes con entidad propia y caracteres llenos de luces y sombras. El destino forma parte de sus vidas marcadas por el devenir que les propone el lugar en el que conviven, atrapados algunos, de manera irremediable por las desgracias propias o ajenas, y otros, empeñados en salir adelante, aferrándose a los instrumentos y herramientas que su situación social o familiar les ofrece. En estos trances biográficos, el autor conjuga la pesada individualidad de una sociedad altamente impersonal y depredadora, con la alta capacidad de asociacionismo, ya sea religioso o social, con la que determinados grupos de personas buscan refugio, compañía y fuerza para seguir adelante, pase lo que pase.
Es con todos estos basamentos con los que Richard Price suele construir sus guiones y novelas y, como no podía ser de otra manera, en Lázaro resucitado, repite con éxito su portentoso tratamiento de la sociedad urbana estadounidense y los heterodoxos miembros que la habitan, con sus fortalezas y debilidades, con sus taras y aciertos, aportando siempre humanidad, sentimiento, mucho de realidad y, como en este caso, segundas oportunidades. Un rol magníficamente desarrollado en esta sobresaliente novela que recomiendo fervientemente.

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