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jueves, 30 de abril de 2026

"DTF St. Louis" - Mini serie

A Steve Conrad se le conoce especialmente por su faceta de guionista. Entre sus trabajos más importantes podemos encontrar los guiones, escritos en solitario o entre varias manos, de películas tan interesantes como El hombre del tiempo, En busca de la felicidad, La vida secreta de Walter Mitty o Wonder. Pero además, en su currículum encontramos producciones en las que aparece como director o creador. Precisamente, la mini serie que reseño en esta ocasión, es su última creación distribuida por HBO en la que también ejerce de director. Estrenada este mismo año, su trama gira alrededor de un trío de personajes de unas características aparentemente bien definidas en el inicio del primer capítulo, pero que en el desarrollo de la línea argumental y estructural de la serie, van descubriendo al espectador una serie de facetas, sensibilidades, deseos y características personales, que van marcando con cierto estilo propio, los sucesos que acontecen en su encuentro vital. 
Pues bien, con un componente de suspense importante, a causa de la sospechosa aparición inicial del cadáver de uno de los protagonistas, la serie sigue de paralelamente, por un lado, la investigación realizada por dos policías, interpretados por Richard Jenkins y Joy Sunday, enmarcada en ciertas desavenencias provocadas por diferencia de edad y de género de ambos agentes y, por otro, los continuos flashbacks que se presentan al espectador desde que los dos hombres del trío en cuestión, se conocen. En este juego argumental, lo que al principio va pareciendo evidente, se va transformando en cuanto a los intereses y las relaciones de los protagonistas se refieren. Temas como la soledad, la intimidad, los sueños no alcanzados, la desesperanza de lo conseguido en la vida, el triunfo profesional, o simplemente,  las relaciones humanas, forman parte de una retorcida fábula sobre la vida de los tres protagonistas interpretados por unos fantásticos Jason Bateman, Davis Harbour y Linda Cardellini.
La serie juega en el género de la trágico comedia, en la que aparece en el espectador tan fácilmente la sonrisa como la tristeza, la sorpresa como el asombro, la piedad como la incomodidad, en un trasiego de sentimientos escondidos y descubiertos poco a poco en una intimidad manifiestamente compartida entre quienes siguen sus vidas con un rumbo que quizás no fuese el correcto o, simplemente, es factible de seguir otra senda, quizás más extraña pero también deseada. Los obstáculos sociales con los que se cruzan, se unen a una muy interesante y entretenida investigación liderada por los dos policías, en un juego de despiste, silencios y descubrimientos, con los que el director pretende jugar con el espectador, logrando, en general, realizar una serie entretenida, muy curiosa, en ese afán por no dejar indiferente a nadie. Es por todo ello, especialmente por su guion e interpretaciones, que DFT St. Louis merece tenerse en cuenta, con la condición de que el espectador se deje llevar, en una trama un tanto retorcida pero que se acompaña de un profundo y sentido mensaje de humanidad y apuesta por el entendimiento y la comprensión entre diferentes, y la nulidad de las primeras y a veces, equívocas impresiones.



 

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