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martes, 7 de junio de 2022

"Top Gun: Maverick"

¡Qué importante resulta en estos años del primer cuarto del siglo XXI en el que nos encontramos, apelar a la nostalgia cinematográfica! Una nostalgia dirigida hacia aquellos años ochenta en los que mi generación disfrutó de grandes películas de entretenimiento. Pues va y resulta que ese espíritu nostálgico por reencontrarnos con mitos y espectáculos cinematográficos que hace cuarenta años revolucionaron el negocio del cine, se ha revalorizado en pro de recuperar un espíritu ahora casi perdido en el cine y, como consecuencia de ello, apuesta por lograr que aquella generación y las nuevas generaciones regresen a las grandes pantallas de cine con fuerza.
Este experimento ya funcionó de la mano de Silvester Stalone con sus películas Rocky Balboa (2006) y Creed. La leyenda de Rocky (2015), con las que el público del siglo XXI redescubrió el clásico de los ochenta, con buenas críticas y gran aceptación en las salas. Otras producciones van en la misma línea intentando rememorar aquellos maravillosos años protagonizados por producciones como Los Goonies, modelo tomado para construir la expectación actual de la serie Stranger Things. Otros ejemplos retomados con mayor o mejor éxito han sido las renovadas de It, Miami Vice, Cazafantasmas, Dune, Furia de Titanes, Karate Kid o Blade Runner, entre otras.
Pues bien, hablemos del último taquillazo y éxito de la nostalgia cinematográfica actual. Me refiero a la apuesta de Tom Cruise por recuperar el espíritu de aquella película dirigida por el gran Tony Scott e intepretada por quien ha llegado a ser uno de los magnates y actores más importantes de Hollywood. Me refiero a Top Gun: Maverick. Porque esta producción es pura nostalgia engalanada con un mucho de calidad técnica y buen gusto, lo que ha hecho de ella uno de los mejores estrenos de los últimos años, y eso sín pasar por el estrecho vínculo y control de la plataformas de televisión, del que huye Tom Cruise. La apuesta común del actor, de Jerry Bruckheimer en la producción y de Joseph Kosinski, en la dirección, resulta de primeras invencible. Lo digo porque los trabajos que en los últimos años han contado con el nombre de estas personalidades, en general han logrado no solo cierto éxito de taquilla, sino que también han venido engalanados de un halo de calidad en su producción. Sin ir más lejos, Kosinski ha dirigido películas tan estimables como Tron: Legacy, Oblivion o Héroes en el infierno. De Tom y Jerry poco hay que decir. Todo lo que tocan, prácticamente se convierte en oro.
Pues esto es lo que han hecho con Top Gun: Maverick. Recoge una trama y un hilo dramático de una película exitosa de los ochenta y lo clona en base a la nostalgia, añadiendo un poco por aquí y otro poco por allá, pero eso sí, envolviendo el regalo en un lujo de producción y calidad marca de la casa. Poco más hay, que no es poco. Bueno, se me olvidaba. Tom Cruise es ahora mismo el rey Midas del cine, no solo por la estrella que es, sino más bien, por la seriedad, el compromiso y la perseverancia personal que aporta a sus producciones. Y lo hace no solo con dinero, sino también con mucha inteligencia y estricto trabajo. Añadamos unas imágenes impresionantes, una serie de interesantes actores y actrices, un mucho de acción y testosterona, y ya tenemos lo que buscábamos algunos hace tiempo: entretenimiento puro sin complicaciones, adornado con nostalgia de la buena y como resultado, poder salir con una sonrisa de oreja a oreja de la sala de cine.
Pues bien, vayamos al lío. Maverick sigue vinculado a la marina y a los aviones a reacción. En este caso está embarcado en un proyecto de un avión experimental. Su rango sigue siendo de capitán, cuando algunos de sus compañeros de Top Gun ocupan altos mandos. Pero su rebeldía en la toma de decisiones le ha convertido en un piloto dinosaurio y problemático. Una operación contra una central de uranio en un país rebelde, hace que, gracias al apoyo de aquel con quien se enfrentara hace años en la escuela de pilotos, Ice Man. ahora contralamirante de la flota, sea recomendado para preparar a los mejores pilotos para una operación extremadamente difícil. Por cierto, los detalles del ataque recuerdan de manera muy directa a ciertas batallas de la primera trilogía de Star Wars, y seguro no por casualidad. En la base de entrenamiento, Maverick se las tendrá que ver con un antiguo romance, con el férreo control de la operación por los mandos y, como no, con el hijo del que fuera su compañero y copiloto, el fallecido Goose. Pues dicho y hecho, ya tenemos la estructura nada compleja de la película. Ahora solo falta poner un poco de buena música, algunas escenas de playa, grandes batallas aéreas y mucha nostalgia, y ya tenemos el éxito asegurado, como así ha sido.
Tom Cruise realiza un trabajo serio, a sabiendas de que es pilar fundamental de la película, en la que se entrecruzan momentos de humor, romances, mucha acción y no poco sentimiento, especialmente en el recuerdo de su compañero Goose y, sobre todo, en la aparición de Ice Man, encarnado entonces y ahora por un malogrado y enfermo Val Kilmer. El momento del encuentro entre ambos es sin duda inolvidable. Sin embargo, echamos de menos a quien protagonizó la historia de amor junto a Tom en aquella película ochentera. La dirección y producción han pasado de Kelly McGillis, para sustituirla por una guapísima Jennifer Connelly, pero también he de decir, interpretado un papel florero. Lo demás, aparte de John Hamm y Ed Harris, está monopolizado por jóvenes y guapos actores, liderados por un siempre interesante Miles Teller. 
En definitiva, nos encontramos con una peli altamente entretenida, en la que todo o casi todo nos suena, nos rememora momentos que clonan la película original y, sin embargo, estamos ante una producción brillante potenciada a nivel técnico. No se si los F-18 podrán hacer en realidad lo que se les ve realizar en la película, pero la sensación de estar pilotando estos aviones, la vívida intensidad de vuelo al saltar a velocidades impresionantes, entre otras cosas, hace que el espectador interactúe con los pilotos. Todo lo demás, funciona a base de nostalgia y una buena cantidad de producción técnica de alto nivel. Incluso, la fase final de la peli, nos depara alguna sorpresa que recuerda aún mas a la peli original recordando aquel maravilloso F-14 Tomcat, justificando en cierta manera, la para algunos excesiva extensión de la película. A mí que me den más de esto, porque salir del cine con una sonrisa en la cara, como hice yo, no tiene precio. ¡Viva la nostalgia engalanada con calidad y buen criterio! 





5 comentarios:

  1. gonzalez.perico@gmail.com7 de junio de 2022, 22:59

    Cumbre la reseña amigo Ignacio.La película es entretenida y muy amena.Y a Ton hace años que no se le reconoce su aporte al cine.Dentro de 20 años Óscar honorífico......

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  2. Una película sin grandes pretensiones, pero en todo caso un auténtico lujo, con escenas de vuelo, jóvenes actores muy interesantes, secundarios de lujo, que te quedas con ganas de ver de nuevo. Y una gran reseña.

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    Respuestas
    1. Se agradece. Yo me lo pasé genial viéndola y escribiendo después la reseña.

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