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martes, 21 de noviembre de 2017

"Apocalypto"

En el año 2006 Mel Gibson estrenaba su cuarta película. "Apocalypto" afronta una historia situada principios del siglo XVI, en territorio del antiguo pueblo Maya, justo antes de la conquista de los españoles. Para aportar más realismo, Mel Gibson decide que la película se grave en idioma maya con subtítulos. 
Un pequeño pueblo de cazadores situado en mitad de la selva, posiblemente en Guatemala, convive el indivisible unión con su entorno. El ecosistema les aporta alimento y ellos habitan el entorno con absoluto respeto a sus ancestros y dioses en absoluta armonía y tranquilidad. Un día son atacados por unos guerreros que arrasan el poblado y apresan a hombres y mujeres para iniciar un viaje hacia un territorio desconocido, en el que las prioridades, la supervivencia y el status quo es absolutamente diferente e inexplicable para los moradores de la selva. Uno de los aprehendidos tiene como objetivo escapar y volver al poblado para recuperar a su mujer e hijo, escondidos durante el ataque. Un viaje épico, en el que la lucha por la supervivencia y la dimensión corrupta y exaltada de una sociedad en decadencia, completan un tríptico lleno de aventuras, sacrificios y búsqueda de la libertad.
"Apocalyto" es un ejercicio extraordinario de pasión, ambientación, compromiso y ecologismo. Gibson presenta la contraposición de dos sociedades que conviven en el tiempo ocupando dos polos opuestos de la manera de vivir en sociedad. Por un lado, los habitantes del poblado, conviven en paz con su entorno. Sobreviven sin abundancia, respetando en su religión a sus ascendientes, agradeciendo el entorno en el que viven y manteniendo una sociedad equilibrada. La sabiduría de los mayores educa a sus pobladores en la una armonía en la que la propia sociedad resulta ser el sujeto más beneficiado. Sin embargo, los agresores provienen de un mundo en el que las diferencias sociales, la religión extremista e inhumana, cierta industrialización y la fuerte presencia de una estructura estamental, compuesta por sacerdotes, militares y mano de obra, muestran un mundo más cruel, miserable y decadente. La explotación incontrolada de la naturaleza, la generación de enfermedades, junto a la sequía y una malas cosechas y la convivencia con la naturaleza completa una visión crítica  de esta sociedad a punto de colapsar.
La película logró tres nominaciones a los premios Oscar, maquillaje, sonido y efectos sonoros. A esto hay que sumar la magnífica ambientación y vestuario, con la que Gibson refleja la cultura Maya, tal como aparece en los restos pictóricos y escultóricos de las ruinas de dicha civilización enclavada en Centro América. Además, su espíritu de viaje casi épico traslada una trama de supervivencia pura y dura al género de aventuras en el que el protagonista debe imponerse a sus captores en su afán por volver a reencontrase con su esposa e hijo. El uso de la cámara, la fotografía y el montaje presentan un producto magníficamente dirigido. La película goza de una estética impecable y una historia tan humana como épica. Acertadísimo, en mi opinión, el uso del lenguaje original de la cultura maya, ya que el limitado uso de diálogos y su perfil ágil y lleno de acción, propician un fácil seguimiento del guión.  En definitiva un modelo sangriento y humano de un periodo en el que el choque cultural y social de ambos grupos humanos, durante el colapso de una civilización milenaria, sirve de pretexto para plantear al público una bellísima historia de amor y supervivencia.