Nuevamente viajo literariamente al Bósforo, en esta ocasión al Estambul actual, anclado en algunos de sus lugares y personas, en un pasado que nos recuerda los sufrimientos y los sacrificios que sufrió el país tras la caída del imperio Otomano y las guerras y revolucionas acontecidas hace un centenar de años. Porque si bien la trama de la novela que aquí reseño se desarrolla prácticamente en la actualidad, su protagonista principal, la anciana Leyla, y otro de los personajes de la misma, nos recuerdan ese pasado que marcó a las generaciones del país en el primer cuarto del siglo XX y en su desarrollo a lo largo de los años. Zülfü Livaneli, con mano diestra y sin falta de miramientos en hurgar en la herida generacional de la Turquía actual, no duda en plantear la historia de esta mujer junto a los personajes que la rodean y con los que se encuentra a lo largo de la novela, como un choque entre padres e hijos, entre clases sociales, entre aquellos que viven aún en el pasado y los que buscan sobrevivir y medrar en el presente, todos con distintas aspiraciones y esperanzas, localizados en el escenario de la orilla asiática del Bósforo y sus casas centenarias bañadas por el mar.
La trama gira alrededor de Leyla, una anciana, nieta de un Bajá, que actualmente se ve despojada y expulsada de una pequeña casita de su propiedad localizada en una finca a orillas del Bósforo comprada por un joven matrimonio de nuevos ricos con aspiraciones sociales y empresariales. Toda la vida de la protagonista se trastoca, y un joven conocido la refugia en su casa en un moderno y cosmopolita barrio de la zona europea de la ciudad, donde tendrá que convivir con una joven cantante totalmente deslocalizada de su familia. Mientras, el joven matrimonio, nuevo titular de la finca y la casa con vistas al Bósforo, tendrá también que lidiar con un padre y suegro con necesidad de retirarse y vivir con una familia que a lo mejor no le quiere tanto como el desearía. El choque generacional en ambos casos, propone al lector una serie de historias localizadas entre el pasado de unos y el presente de otros, conformando, con inteligencia y con un profundo sesgo social, una línea argumental pareja y destinada a converger conforme avanza la novela.
El autor, escritor notorio en su país y perfecto conocedor de su historia y entorno social actual, desarrolla con sentimiento y sin eludir las tensiones y los dramas provocados por la compleja transición entre generaciones en un país con un pasado convulso, la potente evolución de una Turquía con un importante potencial geográfico y económico, y la compleja transición entre tradición y modernidad. La tristeza de quienes conocieron mejores tiempos, independientemente de su posición social, sabedores de su situación ventajosa en un sentimiento de pertenencia casi romántico al pasado, choca de frente con los intereses actuales marcados por la posición social aparente, la hipocresía de una sociedad cada vez menos basada en la familia y las amistades, y más volcada en el qué dirán y la posición social económico transmitida al exterior. Sin embargo, de alguna manera, el autor busca redimir la situación, entre tanta ruptura social y familiar, mediante el aprendizaje entre diferentes, en su búsqueda por alcanzar justicia, aunque tenga que venir acompañado de un enfrentamiento contra el muro que presenta la burocracia actual, el devenir económico con las ingentes diferencias sociales provocadas, y la dependencia de un golpe del destino inesperado.
En ese transitar por la novela, el lector no solo focaliza la historia como una novela actual llena de encuentros y desencuentros, pasados injustos y recuerdos dolorosos. También ofrece una mirada más romántica y tradicional hacia el pasado más ligado con la belleza de un hogar localizado en el Bósforo, como un lugar de encuentro entre diferentes, aposentado en el recuerdo embellecido de jardines, frondosos árboles y la bella estampa del lugar donde sucede todo, una finca, una casa en un jardín, un micro universo, del que la protagonista no puede desligarse. Zülfü Livaneli construye una novela plagada de bellas estampas atrincheradas ante la ruptura y el empuje de lo moderno, en esa pérdida del respeto por los mayores, mostrando sin tapujos cierta esperanza en las nuevas generaciones más desfavorecidas, solo por el hecho de tener que sobrevivir y buscar crecer en un entorno complejo, donde las falsas apariencias y falta de oportunidades no deben ocultar la esperanza de quienes apuestan por el amor, la fidelidad y el respeto entre diferente.

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