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jueves, 26 de noviembre de 2015

Desperta Ferro - "La Guerra de los Cien Años (I)"

De 1337 a 1348 son los años de la Guerra de los Cien Años que la revista Desperta Ferro ha decidido tratar en este primer número, de una serie dedicada a la larga contienda que disputaron Francia e Inglaterra a lo largo del siglo XIV. Mientras en nuestra península moros y cristianos se batían por el dominio de reinos, taifas y territorios fronterizos, la existencia de ciertos derechos dinásticos y hereditarios de Eduardo III de Inglaterra le llevó a disputar al rey Felipe VI de Francia no solo algunos territorios continentales, sino el mismo dominio y control de todas las tierras francesas. Durante estos primeros años, Inglaterra prácticamente no perdió ninguna batalla, y si bien no supo aprovechar su ventaja, consolidó su administración, ejército y relación entre la nobleza y su monarca, mucho mejor que su vecino francés. De esto y mucho más trata, con suficiencia y detalle, el número que hoy reseño.
Uno de los temas más interesantes y necesarios para comprender la guerra que nos ocupa, se trata en un completo artículo titulado "Los remotos orígenes del conflicto". Se remonta hasta la conquista de Inglaterra por Guillermo en 1066. Ya en 1116, los reyes ingleses dominaban Normandía. A finales del siglo XII, el Imperio Angevino dominaba tres cuartos de territorio francés. Si bien a lo largo del siglo XIII, el equilibrio territorial se plantó en Francia, favoreciendo al rey francés, el hecho de que Eduardo II casara con Isabel de Valois, hizo que su hijo, ya en el siglo XIV, invocara sus derechos sobre los territorios de Francia. Aquitania, Bretaña y Normandía serán campo de batalla y juego en la lucha de ambos países, provocando el comienzo de la guerra en firme, en la primera mitad de ese siglo. En un segundo artículo, "El comienzo pausado", se enmarcan los acontecimientos, fases y encuentros que se dieron a lo largo de los 11 años a los que dedica Desperta Ferro este número. Entre medias hubo treguas, retiradas, batallas y asedios, en un territorio galo asolado por una guerra sin piedad y de desgaste. Tras esta importante y necesaria introducción, la revista se dedica a explicar en cuatro artículos, los factores militares que marcaron estos años, además de los avances en armamento y tácticas que inclinaron la balanza a favor de los ingleses. "El arco inglés frente a la ballesta genovesa", "La batalla de Crécy", "La guerra en el mar" y "El asedio de Calais" vienen acompañados de excelentes ilustraciones de la mano de Pablo Outeiral y Mathew Ryan, que junto a la gran cantidad y calidad de mapas, muestran al lector con mucha claridad las características materiales y territoriales del conflicto. Por último, y como complemento, se incluye un artículo titulado "Ideales aristocráticos y caballerescos" que nos explica la situación de la nobleza en ambos países, sus disposición al cambio y evolución, capacidad militar y su no poco importante relación con la realeza, enmarcando y dirigiendo a ambos reinos hacia el cénit del bajo medievo.
En conjunto un más que interesante número, que aunque, en un par de artículos, se repitan algunos de sus análisis, como sucede en los dedicados al arco, la ballesta y la propia batalla de Crécy, y con algunas erratas de tipografía, aporta las ideas básicas para comprender un conflicto que protagonizó en Francia una de las guerras más largas de la historia y que encontró una tregua, no por intereses propios, sino por la terrible aparición de la Peste Negra que asoló Europa de punta a punta a partir de 1348.