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lunes, 2 de marzo de 2015

"El francotirador"

Sin duda un éxito de taquilla sonado en EEUU. La película dirigida por Clint Eastwood, en la que cuenta la vida del francotirador más letal del ejército norteamericano en Irak, ha sido el taquillazo más sorprendente del año, y sin duda, ésto y su innegable calidad, le ha valido sus seis nominaciones a los Oscars de éste año.
Chris Kyle fue un SEAL que, cumpliendo su misión de proteger a las tropas en el frente de batalla, logró abatir a gran número de enemigos a lo largo de sus cuatro reemplazos en Irak. Eastwood relata de manera paralela, su situación durante las misiones de guerra, y por otro sus orígenes y sobre todo, sus estancias en casa, durante y después de  estas misiones. La propuesta del director se embarca en una dirección, que quizás pueda malinterpretarse, o por lo menos genere un debate, como así ha sido, al respecto de la figura del protagonista.
Por un lado, tenemos la realidad de Kyle en su labor de francotirador. La frialdad de sus decisiones, la preparación mental para la que ha sido entrenado, enmarcada en una guerra muy impopular, ha generado grandes discusiones y debates. Eastwood no entra en la justificación o no de la guerra. Simplemente pretende trasladar los detalles, las circunstancias de la misión del francotirador de proteger a las tropas de infantería de agresiones y ataques del enemigo. La deshumanización a la que se enfrenta Kyle, se enfrenta a su profesional y diligente cumplimiento de las órdenes y a su responsabilidad como francotirador, tal como le han entrenado. Creo que pretende objetivizar una situación límite, como es el combate y la guerra, haciendo lo posible por salvaguardar las vidas de sus compañeros marines. Este mensaje, obviamente se mezcla con la idea de un patriotismo, que desde algunas mentalidades no se entiende. Un amor por la bandera y el país, sobre todo tras la experiencia traumática del ataque del 11S. Justificable o no, es una realidad, tal como la pinta el director, independientemente de su mensaje patriótico, que es fácilmente criticable.
Pero hay otra lectura de la película. Y es la realidad a la que se enfrenta el militar, tras regresar a casa. Los efectos de una guerra, son siempre duros. Los actos a los que ha tenido que enfrentarse Kyle, la pérdida de amigos, la tensión, el deseo de proteger y hacer más de lo que el deber le pide, trastoca la psicología y la vida familiar de su entorno y los seres queridos. Eastwood, creo sinceramente, que utiliza la película para realizar un sentido homenaje a la figura del veterano de guerra en general. Tanto en el caso del militar que regresa orgulloso de lo realizado, como de aquel que se siente harto y cansado de la guerra y sus atrocidades, como por supuesto, el de aquel que vuelve decepcionado y contrario a tanta pérdida de tiempo. Pero sobre todo,  aquel herido, mutilado, y como no, transtornado psicológicamente, es parte importante de la película. Y lo refleja en la figura de Kyle, con una situación postbélica, que le hace no integrarse en la vida civil y huir de ésta hacia lo que considera, es su vida, su casa... el ejército. Por supuesto, todo ello, en menoscabo de la familia, de una ciudadanía americana, que según el protagonista, no se acuerda del militar que está en Irak.
No puedo evitar encontrar cierto parecido con la extraordinaria "En tierra hostil" y otra algo más lejana argumentalmente hablando, "La noche más oscura". Esas imágenes de los protagonistas solitarios en los aviones de carga de regreso a casa, la incansable voluntad de cumplir su misión, convirtiéndolos casi en lobos solitarios, el deseo casi suicida por completar un reto incansable y sobre todo la asociabilidad y el efecto psicológico de la guerra, que los convierte en seres insensibles. 
Clint Eastwood, por supuesto, no entra en la crítica clara y transparente a la guerra ni a la misión del ejército. Tampoco creo que la justifique. Lo que hace es transmitir una realidad, basada en la vida de Kyle, en la que el soldado cumple órdenes, ya sea por amor a la patria, a la bandera, o simplemente porque se lo mandan. Esa es la esencia del ejército. Sin embargo, a lo largo del film, y si escrutamos detenidamente, hay críticas sensibles, a una guerra dura y sucia, pero sobre todo, a la situación del veterano de guerra, que es el instrumento de tan horrorosa realidad, e incluso, a la situación mental y psicológica de los efectos de la guerra en los jóvenes soldados.
La película resulta notable en su técnica. La parsimonia del Eastwood más clásico, se mezcla con las escenas de acción y guerra, estupendamente filmadas, de manera bastante equilibrada. Los actores bien, sobre todo un compenetrado y sólido Bradley Cooper. Una película que a lo mejor, con el tiempo, pueda ser entendida de otra manera. Está claro, que en EEUU, en general ha sido bien valorada por el público. 300 millones recaudados no es moco de pavo. Entiendo las reticencias del espectador europeo, a un producto que es tachado de patriotero y pro americano. Sin embargo creo que hay más profundidad y lecturas, de las que pretende verse en un film muy bien filmado por un Eastwood sobresaliente.