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martes, 6 de mayo de 2014

"Francia combatiente" - Edith Warton

Edith Wharton, escritora norteamericana, es conocida por ser la autora de "La edad de la inocencia", escrita en 1920 y ganadora del Premio Pulitzer de 1921.  De familia acaudalada, fue una mujer bien relacionada y extremadamente viajera. Compartió encuentros y amistad con Henry James, Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway e incluso con el presidente Theodore Roosevelt. En 1907 se trasladó a París, donde la encontramos al comienzo de la Gran Guerra en agosto de 1914. 

Por su posición preeminente y bien situada, y gracias a sus contactos, logró visitar, junto con algunos conocidos, la retaguardia de las filas aliadas entre finales de 1914 y mediados de 1915, cuando las lineas de batalla más o menos se estabilizaron, desde Dunkerque hasta Suiza. Su aportación fue importante, debido al compromiso adquirido con la Cruz Roja, trabajando con los refugiados y hospitales en la retaguardia, otorgándole años después, el gobierno francés, la Legión de Honor.

Precisamente de esta época provienen los relatos incluidos en el libro que reseño hoy, en los que la escritora nos muestra una serie de crónicas que describen la situación de las líneas francesas y británicas en ese periodo, y el estado de los pueblos y población civil, después de soportar en los primeros meses de la guerra, los embates de la invasión alemana y la recuperación y estabilización de los aliados en los últimos meses de 1914.

La autora nos desgrana y describe la situación de las poblaciones heridas y castigadas en el inicio de la guerra, así como los movimientos de las tropas y avituallamientos, dirigidas hacia el frente. Además realiza una serie de visitas a hospitales, generalmente emplazados en antiguas granjas o señoríos y en edificios que han aguantado mejor las andanadas interminables de artillería. Además es interesante ver como recorre toda la zona del frente occidental, desde la costa norte de Francia, hasta los Vosgos, cercanos a la frontera Suiza. Es curioso, como gracias a sus contactos, se pasea libremente por las zonas cercanas a las trincheras, donde describe las posiciones de los aliados, sus refugios y zonas de descanso de la retaguardia. Sin duda nos encontramos ante una mujer valiente, curiosa y con un ímpetu suficiente para arrastrarse hasta esas zonas para describirnos la situaciones de los soldados, en sus puestos cercanos al combate.

Sin embargo, cierta idealización del espíritu combativo de los franceses y la posición más turística y curiosa de esta mujer adelantada a su tiempo, enmascara en cierta manera la crueldad y la realidad de una guerra terrible y dolorosa. En algunos momentos de la lectura, da la impresión que, desde su puesto aristocrático y de preferencia, nos relata ciertos paisajes con aire bucólico y hasta románticos, intercalando sus visitas a las trincheras, con estupendos hoteles y comidas relajadas. Su escritura se basa sobre todo en la descripción de sus viajes, obviamente sin dejar de contar las crueldades de la guerra que puede ir observando a lo largo de su trayecto, incluso describiendo los lejanos bombardeos de los que es espectadora directa. Pero su espíritu romántico, consigue enturbiar e idealizar los resultados de la batalla y el espíritu real de las tropas. Obviamente su pretensión es ensalzar y loar con cierto espíritu romántico, la posición de la población francesa y de las tropas aliadas, lo que encaja con su escritura y posición social. 

Por otro lado, sus descripciones de la zona de batalla, de las posiciones de las trincheras y de los hospitales de retaguardia, también nos trasladan una imagen de primerísima mano. Aunque siempre desde el punto de vista de una aristócrata bien situada, pero comprometida con los aliados, este conjunto de crónicas de viaje, nos acerca de una manera cercana y algo idealizada, el otro lado de la guerra. Los pueblos bombardeados, los movimientos de tropas en la retaguardia, los momentos de descanso de los soldados y la situación de los hospitales que atienden a los jóvenes heridos, son el protagonista de este pequeño libro, escrito exquisítamente por esta escritora, que como muchas mujeres, pretendieron ocupar un lugar importante en una sociedad dominada y dirigida por hombres. 



2 comentarios:

  1. A Wharton le sigo la pista como escritora de relatos de fantasmas, uno de los géneros en los que por lo visto destacó. Sabía lo de sus novelas pero no su contacto con la guerra. Interesante. Ya te contaré cómo se maneja con los espíritus ;-)

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    1. Deseando estoy... No he leído nada más suyo y si ha caído este es por la temática del año. ;-)

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