Veinte años después de su publicación, la editorial Siruela ha reeditado, en una preciosa edición, el ensayo que James Shapiro, catedrático por la Universidad de Columbia y especialista en la obra de William Shakespeare y el periodo del reinado de Isabel I, escribió sobre el año 1599, volcado tanto en la obra y vida del bardo inglés, como en los acontecimientos históricos que acontecieron en Inglaterra y a la última monarca de la dinastía Tudor. La magia de este libro consiste en mostrar al lector el laborioso y analítico trabajo de investigación realizado, para explicar y comprender, cómo historia, política y la obra de Shakespeare se encuentran directamente relacionas en su creación y carrera teatral a lo largo de aquel año.
Para empezar, en lo que se refiere al dramaturgo, durante este año escribió nada más y nada menos que cuatro de sus obras más conocidas: Enrique V, Julio César, Como gustéis y Hamlet. Además, la compañía a la que pertenecía, conocida como los Hombres de Chamberlain, decidió aprovecharse del cierre de un teatro al norte de Londres y apoderarse de su estructura y elementos constructivos, para reconstruirlo al sur del Támesis, en Southwark, e inaugurarlo con el reconocido nombre de The Globe. Estas circunstancias, además de las actuaciones de la compañía ante la corte isabelina, en White Hall o Richmond, y la evolución mostrada por el autor en la construcción y presentación formal y de fondo de estas cuatro obras, marcaron un antes y un después en el escenario teatral de la época y su biografía, son analizadas, sobradamente y con detalle, a lo largo de este sesudo e interesantísimo ensayo.
Y esto sucede así porque, como desarrolla el historiador, esta situación en la vida y obra de Shakespeare se ve influenciada de manera importante por la situación política en la que se encontraba aquella Inglaterra de los últimos años de la vida de Isabel I. Por un lado, el conde de Essex, Robert Devereoux, valido y militar cercano a la reina a lo largo de los años, comienza a perder la confianza de su soberana y de su mano derecha, Robert Cecil. En un momento de tensión y tiras y aflojas protagonizados en la corte, Essex asume el liderazgo de una campaña militar en Irlanda que termina en un total fracaso, mientras surgen conspiraciones a favor de Jacobo, rey de Escocia, debido a la edad de la reina y su falta de descendencia. Como resultado de ello, de una manera interesada o fortuita, el conde se ve de alguna manera incriminado y ajusticiado hasta su muerte, por causa de su vanidad y ansias de poder, provocando una severa crisis en Inglaterra. A esto se unen los graves problemas internos relativos a la religión y el enfrentamiento con los católicos en el reino, pendientes de la alarma generada por la noticia de una posible intervención de una nueva armada española, decían algunos, organizada para invadir el país. Mientras, en un afán por no depender del comercio venido del levante Mediterráneo y con una mirada enfocada a los avances comerciales de la marina holandesa de la época, aquel año se funda una incipiente Compañía de las Indias Orientales, célula embrionaria de lo que se que convertiría a Inglaterra en un imperio, siglos después.
Todos estos asuntos, y algunos más, acontecidos en el año 1599, influenciaron de alguna manera, tal y como nos explica el autor, en la obra de Shakespeare o en su difusión durante aquel año, por causas políticas, dinásticas o de oportunidad, señaladas en el contexto y escritura de los textos de sus dramaturgia, y en el contenido de sus discursos, monólogos, canciones o sonetos volcados. Es aquí donde el profundo y analítico trabajo del autor señala aquellos rincones físicos y mentales en los que entronca la evolución, las influencias externas, la profundidad y la complejidad, en algunos casos extrema, de sus obras, reflejadas en base a las circunstancias personales y ambientales que rodearon a Shakespeare durante aquel año. Y todo ello, lo consigue Shapiro, mezclando un alto componente de erudición, divulgación y conocimientos amplios sobre aquel periodo histórico que marcó el futuro de un país, y la biografía, a veces difícil de atrapar y conocer, del dramaturgo y poeta.
El ensayo se equilibra y navega entre los hechos históricos acontecidos alrededor del país y la vida del protagonista, todos ellos especialmente entretenidos y, en general, de lectura fácil y entendible, con algunas fases algo más farragosas, empeñadas en sumergirse en los rincones oscuros y más complejos de la obra del autor y su sentido más profundo y literario. Sin embargo, con un poco de atención y la debida pasión invertida por el lector, el ensayo atrapa en su lectura a quien se deja embelesar por los secretos de una mente tan rica en creación y rotunda en la profundización de sus personajes y, sobre todo, en los mensajes que pretende transmitir, utilizando la voz de los actores que interpretaron su obra, en particular, estas cuatro que protagonizaron aquel año 1599. He leído que Shapiro escribió otro ensayo dedicado al año 1606, año en el que el bardo escribió El rey Lear y Macbeth, entre otras. He rebuscado por las redes y es un libro difícil de encontrar en su traducción al español. Ojalá alguna editorial decida reeditarlo, como ha hecho en este caso, mi querida Siruela, una de esas editoriales que siempre merece la pena seguir de cerca.

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