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jueves, 21 de abril de 2016

"Donde las calles no tienen nombre" - Mónica Rouanet

Cuando leí la primera novela de Mónica Rouanet, "El Camino de las luciérnagas", disfruté a rabiar de una trama llena de misterio, localizada a caballo entre la actualidad y los años ochenta. En su segunda novela, Mónica Rouanet, no solo ha seguido manteniendo un buen tono en la trama del suspense, sino que además se reconoce en ella un crecimiento en el tratamiento de los personajes y mucha más madurez en el desarrollo de las situaciones vitales y personales de los protagonistas. 


En pocas palabras, la historia navega alrededor de la figura de María, una mujer de 35 años, que decide huir de su casa en la que su madre posesiva gobierna con mano dura. Tras morir el padre de María en un atropello y su exnovio, en un tiroteo esporádico, la protagonista decide cambiar de vida e indagar por su cuenta en el pasado de la familia. En su camino se encontrará con sus hermanos Javier y Fernando, su psicoanalista y otros personajes, quienes para bien o para mal, le irán aportando pistas con las que dará luz a estos acontecimientos, descubrirá ocultos intereses familiares y un pasado tan oscuro como desasosegante. Lo que sigue, lo tendréis que ir descubriendo al leer esta novela llena de suspense y personajes complejos. Mónica ha logrado aplicar a la novela un importante halo de suspense, marca de la casa. En algunos momentos atisbamos callejones sin salida, encuentros inesperados y casualidades, en algunas ocasiones, sorprendentes. Su sistema de redacción funciona y la escritora es capaz de mantener en vilo al lector hasta el final de la novela. En este caso, misión conseguida. 

Por otro lado, debo decir que donde más ha crecido Mónica Rouanet, es en la creación de personajes. La estructura sentimental y de carácter de algunos de ellos, refleja complejidad, madurez y un buen desarrollo de sus personalidades. Sin duda ninguna, María es un personaje muy bien fundamentado. Tras años soportando los caprichos y manías de una madre castrante, decide "coger al toro por los cuernos" e irse de casa. Sus motivaciones para seguir allí, acabaron cuando murió su padre. A lo largo de la novela, Mónica desarrolla a la perfección el cambio de personalidad y la huida hacia adelante de María. Paralelamente, nos dibuja a los demás protagonistas. En este grupo englobamos además de su madre y hermanos, también otros personajes que completan el nuevo universo de nuevas y viejas relaciones de María. Quizás su hermano Javier, en mi opinión, resulte demasiado estereotipado. Aún así, todos ellos están muy bien definidos, según su función en la novela.  La superación personal de María, viene complementada por la investigación dirigida a resolver los pormenores que rodearon la muerte de su padre y su exnovio. Mónica, pinta un paisaje de personalidades, empatías y vicios, que harán visualizar con cierta complejidad, los verdaderos intereses de los actores y actrices de la novela.

En definitiva, un buen libro de suspense, basado en un completo ensamblaje de personajes, lo que potencia aún más la evolución de esta escritora. Quizás, apuntar cierta debilidad en la trama de los antepasados de los protagonistas. Me refiero a lo sucedido tras la Guerra Civil, en la posguerra. Yo diría que esta novela, con unas páginas más, dedicadas a detallar más pausadamente este pasado de la familia de María, habría ganado enteros.  Aún con todo, conforme la vida de los protagonistas avanza en el tiempo y la trama va llegando a su desenlace, se plasma a la perfección la realidad de unas personalidades complejas, muy bien perfiladas y la relación con su pasado, con lo que, en definitiva, se remarca el buen hacer de una escritora hecha y derecha como es Mónica Rouanet. 


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