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jueves, 15 de diciembre de 2016

"Los normandos en Sicilia" - John Julius Norwich

Cualquier aficionado a la historia reconoce el año 1066 de nuestra era, como el de la invasión normanda en Inglaterra y por tanto el comienzo del dominio normando en las islas. Sin embargo, mucha gente desconoce que en aquellos mismos años, puntualmente en el año 1061, los normandos también invadieron Sicilia. El libro que hoy reseño, escrito por John Julius Norwich, no solo nos muestra el por qué y el cómo los normandos expulsaron a los sarracenos de la isla, sino que nos narra en este ensayo de manera magistral, cómo primero se establecieron algunos de ellos en la Italia meridional a principios del siglo XI y se fueron expandiendo por todo el territorio hasta conformar un auténtico reino normando sin parangón en aquellas latitudes mediterráneas.

Todo comienza en el año 1017 cuando un grupo de mercenarios y segundones normandos llegan a Apulia y se alían con los lombardos para luchar contra los bizantinos que mantenían multitud de colonias y territorios en el sur de Italia. Poco a poco la capacidad guerrera y de organización de los normandos, así como la llegada de numerosos caballeros, fue haciéndose un hueco en las guerras internas de aquel territorio. Para el año 1030, los normandos ya gobernaban en una pequeño territorio cuya capital era la ciudad de Avesa. Entre todos aquellos caballeros despuntó Guillermo de Hauteville, pionero en aquellas tierras de entre sus hermanos que abrió el camino para la preeminencia de esta casa normanda en Italia. Las rencillas y guerras en el territorio entre los bizantinos, lombardos, el papado y el imperio romano germánico, hicieron que estos valerosos y duros hombres se hicieran poco a poco con el territorio del sur de Italia. Primero bajo el mandato de Roberto Guiscardo y luego con la colaboración de su hermano Roger, los normandos expulsaron a los bizantinos, sojuzgaron a los lombardos y controlaron al papado, para convertirse en amos y señores del territorio, incluida Sicilia, invadida en 1061 y dominada para el año 1094. Posteriormente, aunque el heredero de Roberto no logró igualar la personalidad del padre, sí lo hizo su sobrino, el hijo de Roger, convirtiéndose en el año 1133 en el rey Roger II de Apulia, Calabria y Sicilia.

La lectura de este ensayo es un auténtico viaje en la historia en la que unos pocos normandos, lograron con su ímpetu, en algunos casos crueldad y sobre todo con un arte inequívoco del engaño, las alianzas y los pactos, construir un reino floreciente y capaz de retar al decadente imperio Bizantino, expulsar a los sarracenos de Sicilia y doblegar a una papado débil y continuamente presionado por el Imperio Romano Germánico. El juego de ajedrez que Roberto, Duque de Apulia y Roger, Conde de Sicilia, plantearon, les hizo crear de la nada un reino, en apenas 100 años. La redacción de Norwich resulta entretenida y  por momentos apasionante. En algunos momentos resulta complejo seguir los nombres de algunos de los personajes de la época y sus alianzas. Sobre todo en el caso de la situación de un papado débil, fluctuante y continuamente cambiando de protagonista. Sin embargo, la aventura de los normandos y principalmente de la familia de los Hauteville, es lo suficientemente interesante y cautivadora para hacer de este libro una lectura que no defrauda.



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