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miércoles, 19 de noviembre de 2014

"Imán" - Ramón J. Sender

Que un autor, un aspirante a novelista, estrene su carrera literaria con una obra como la que hoy presento, nos indica la profundidad y calidad de la cabeza pensante, que en unos años determinantes para la historia de España, supo transmitir con cierta modernidad y vanguardia, el espíritu, la sociedad y el pensamiento del país. 

Ramón J. Sender sirvió en las tropas españolas que desembarcaron en Marruecos años después del conocido como Desastre de Annual, donde los soldados y oficiales destacados en el Protectorado en Marruecos fueron diezmados por los rifeños de la zona. Sin duda alguna, y ya con cierta experiencia periodística, Sender recopiló gran cantidad de testimonios de los individuos que sobrevivieron a semejante masacre. Esto le confirió la base y estructura para componer "Imán", que no es otra cosa, que un apelativo que recibía de los chavales del pueblo, el protagonista de la novela. En este caso, el soldado Viance, es el nexo de unión de un libro complejo en su estructura de personajes. En él se cuenta la situación antes, durante y después del desastre, desde el punto de vista casi tridimensional de un conjunto de figuras y protagonistas que pivotan alrededor los sucesos desarrollados en los blocaos y fortificaciones avanzadas.

La obra puede y debe tener muchas visiones y calificaciones. Sin duda alguna, nos enfrentamos con una obra antimilitarista. Pero hay mucho más. Desde el simple desarrollo de una operación militar que lleva al desastre al ejército del Protectorado español, pasando por una obra claramente de ámbito social; hasta un perfil muy humanista, en el que el ser humano es el que sufre en la contienda, no como soldado, sino como herramienta de una estructura superior sin sentido, refiriéndose a las clases sociales y a la jerarquía militar.

Es curioso, como el protagonista comparte la narración con otros personajes, intercambiándola, constantemente a lo largo del texto. El soldado Antonio, un teniente u otras figuras que van apareciendo, cogen la batuta para describir la terrible posición de las tropas durante los ataques. La obra comienza, con la situación previa al relevo en una posición llamada R, a la que Viance se dirige con su batallón. Según se observa a lo largo de su estancia, es muy posible que se trate del blocao de Igueriben, ocupado por el Regimiento 42 de Ceriñola. Su descripción del campamento y del desasosiego que acompañaba a la tropa es realista y durísimo, a su vez. 

A partir de la caída de esta posición, nuestro personaje comenzará una huida hacia Melilla, en la que se topará con los distintos puestos que van cayendo sucesivamente en manos indígenas, conforme las tropas se retiran. Dar Drius, Monte Arruit, Zeluán o Nador, serán las etapas en las que se describe de manera directa o indirecta la caída de los puestos y las masacres perpetradas sobre las tropas. Así mismo, se cuenta la resistencia de pequeños grupos de soldados frente a las jinetadas moras y como no, la suicida calbalgada del Regimiento de Alcántara, para entorpecer la persecución a unas tropas españolas desmoralizadas y carentes de toda organización. Tras converger en Melilla, los supervivientes, junto a los refuerzos llegados de la península, iniciarán meses después, operaciones de reconquista y castigo. Estas experiencias, sí que posiblemente sean vividas en primera mano por el escritor, durante su estancia en Melilla, y propone que el protagonista de la novela, continúe en Marruecos, debido a una insubordinación cometida en el campamento R, previa a la masacre y participe en los hechos.

Finalmente, Viance es licenciado y no tendrá más opción que regresar a su pueblo. En estos momentos, más que nunca es cuando aparece cierto pensamiento nihilista en su figura, que no le abandonará hasta el desconcertante y terrible final de la novela, cuando se encuentre que realmente no pertenece a ningún sitio, por que su ser ha quedado empequeñecido por lo que le ha sucedido en la vida. Es, sin duda la guinda a una novela casi vanguardista, en la que el autor, mediante la narración de estos hechos bélicos, analiza y critica, la situación social, estamental y estructural de una sociedad injusta y estática socialmente hablando. Por supuesto, su lectura gustará al lector aficionado a la terrible aventura colonial española en Marruecos, por su contexto histórico y militar, donde no faltan actos heróicos y apreciables militarmente hablando. Pero también, hay que descifrar la novela como un análisis humano del soldado que forma parte de una masa informe, contextualizado en una realidad social presente en el periodo de entreguerras en España y posiblemente heredera de lo acaecido en nuestras colonias en 1898. 

Brillante libro, que recomiendo fervientemente, que complementará otras obras situadas en el Protectorado de Marruecos y que he analizado en reseñas anteriores. Si tenéis oportunidad haceros con esta edición de Crítica. La editorial propone un prólogo y un análisis muy completo del escritor y su creación, de 80 páginas de extensión, que sin duda introducirá al lector en la novela, o si se prefiere leer tras completar la lectura de ésta, completará la visión de los hechos y sus circunstancias.





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