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jueves, 21 de marzo de 2024

"Manhunter"

 

Antes de ser mundialmente conocido por su extraordinaria película El último mohicano, Michael Mann, se había dedicado a dirigir capítulos de exitosas series de los años ochenta como Miami Vice, una serie de interesantes películas entre las que llamo la atención sobre Ladrón, La banda de la Mano y la que hoy reseño Manhunter. Fue dirigida en 1986 y basada en la novela El dragón rojo de Thomas Harris, cuya versión más cercana reconocemos en la película de 2002 dirigida por Brett Ratner e interpretada por Anthony Hopkins, Edward Norton, Ralph Fiennes y Harey Keitel, entre otros. Por cierto, estupenda en su realización, pero en mi opinión un escalón por debajo de la que hoy reseño.

Pues bien, Michael Mann llevó a las pantallas la novela en la que el retirado agente del FBI Graham es reclamado para investigar una serie de asesinatos rituales de varias familias. Para ello decide entrevistarse con el Dr. Lecter, quien le hirió gravemente cuando fue descubierto por el agente como el asesino en serie que estaba investigando años antes. Mediante las pistas intercambiadas y a pesar de poner en riesgo a su familia, Graham se lanza a la caza de un nuevo y sádico asesino.

El resultado es un muy solvente thriller en el que William Petersen interpreta a un agente Graham herido física y psicológicamente por el anterior caso que le llevó a detener a un Lecter, encarnado espléndidamente por Brian Cox, empeñado en encontrar al asesino de familias. Mann impone un ritmo trabajado y metódico a su película, calibrando con éxito los métodos de investigación del protagonista y del FBI, en un oscuro y terrible caso en principio inexplicable. La resolución del mismo pasa por meter en el juego a un Lecter que no duda en participar en la partida y caza del asesino, desequilibrando por momentos la investigación. Mientras, el director no duda en presentarnos de primera mano al actor y mano armada de los asesinatos, en su divagar mental y metódico. Ese juego de malabares encaminado por un Mann ya con ciertos rasgos característicos del gran director en el que se convirtió, muestra la oscuridad y lo tenebroso del caso al que se enfrenta el protagonista. Por cierto, resulta notable el trabajo de Tom Noonan en el papel del asesino.

Me atrevo a decir que nos encontramos con uno de los mejores thrillers que se han dirigido en los años ochenta, como precursor de toda la serie de películas del género que han inundado las pantallas, desde los años noventa hasta la actualidad. La seña de identidad en la dirección muestra un film ciertamente hipnótico y perturbador, en base a un protagonista interesante y bien aprovechado por Mann, y unos secundarios de cierta altura, siempre todos ellos gozando de la segura dirección del que más adelante realizará películas tan relevantes como El dilema, Heat, Collateral o Enemigos públicos. Por cierto, tras su olvidable y mediocre Blackhatúltima película estrenada hasta su reciente dirección dedicada a Enzo Ferrari, que todavía no he visto a día en que ve la luz esta publicación. 










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