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jueves, 1 de octubre de 2026

"El verdugo"


Hace unos meses publicaba en mi blog una crítica de la película El pisito dirigida por Marco Ferreri e Isidoro M. Ferry en 1958, y cuyo guion estaba co-escrito por un novel Rafael Azcona. Pues bien, cinco años después, en 1963, y tras trabajar por primera vez en 1961 en la película Plácido con Luis García Berlanga, se estrenaba El verdugo. Para mí una de las mejores películas de la historia del cine español, recientemente tuve la suerte de revisitarla de nuevo, esta vez en pantalla grande, en una proyección especial de la Filmoteca Navarra. El paralelismo en el núcleo dramático compartido por ambas películas, que no es otro que la oportunidad de tener un piso en propiedad, es el que me ha llevado a escribir hoy unas líneas sobre esta magnífica e inigualable joya cinematográfica.
Si ya en la película de 1958 la trama giraba alrededor de un piso y las desventuras de un joven matrimonio para acceder al realquiler de un amigo en la casa de una anciana propietaria, en El verdugo, de nuevo, se centra la historia en la posibilidad de hacerse con un piso en propiedad. Sin embargo, en esta ocasión, a Azcona se le reconoce un dominio en la escritura y una capacidad de crítica social y política tan propia de él muchísimo más desarrollada que en su primera película, por el cinismo cómico propuesto, su elegancia analítica y esa capacidad de escapar a la censura, en un trabajo impecable, realizado junto con Berlanga. Su capacidad de contar la historia del verdugo jubilado y su hija, que ha quedado embarazada por su novio, a la caza y captura de un piso, solamente alcanzable si el novio accede al puesto bacante del verdugo, se presenta con gran inteligencia y gran cantidad de humor negro. La renuencia del novio a realizar la labor de su trabajo para hacer cumplir la condena a muerte de un ajusticiado, suma una visión crítica de gran sentido y hondura, a la visión de una España anclada en el pasado bajo la dictadura de Franco, mientras se presenta al exterior como un destino vacacional y de apertura internacional. Berlanga y Azcona, desgranan a lo largo de todo el metraje la burocracia, la realizad social y la tragicomedia planteada de una España gris, con auténtico genio humorístico.
La presencia en el papel del verdugo a jubilar, del gran Pepe Isbert, resulta brillante, muy bien acompañado de una Emma Penella en total esplendor y del actor italiano Nino Manfredi que lo borda en el papel del novio melindroso, objeto de algunas de las escenas más surrealistas y conmovedoras de la película, especialmente en la parte final desarrollada en Palma de Mallorca. Todos ellos conforman un elenco perfecto y fluyen con facilidad en su interpretación, guiados por la mano firme de director y guionista, en una película llena de guiños, humor negro, drama, profunda tristeza y esperanzas, como espejo de una sociedad que vive el día a día, en cierta precariedad y con grandes esperanzas de futuro, emboscadas en la burocracia de un gobierno perfectamente estructurado en sus élites y funcionarios leales al régimen. Toda ella rebosa genialidad, ingenio, crítica e ironía medida al milímetro, convirtiéndola, como decía al inicio, en una de las grandes, grandísimas películas de nuestra historia, por supuesto de la mano de esa pareja única, Azcona y Berlanga, Berlanga y Azcona. Comparto a continuación la película completa que se encuentra libremente en YouTube a disposición de cualquier persona que quiera visionarla.


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