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lunes, 20 de marzo de 2017

"Logan"

La última entrega de Lobezno en el cine, allá por el año 2013, en mi opinión fue bastante decepcionante e incluso se llegó a escuchar en los mentideros del mundo del cine, que Hugh Jackman no volvería a encarnar en solitario al superhéroe de Marvel. Posteriormente, ya en 2014, con la entrega de los X-Men, Días del Futuro Pasado, los número mejoraron con una película más redonda y convincente. Sin embargo, Jackman no quería abandonar el personaje que le ha llevado a la fama, sin conseguir un cierre que mereciera la pena. Y dicho y hecho. De la mano de un director James Mangold, mucho más centrado y acertado en la dirección que en la anterior entrega, el círculo del tándem Jackman/Lobezno se cierra con una película crepuscular, humana y llena de homenajes.
"Logan" toma prestado de películas como Mad Max, Terminator o de la más clásica y homenajeada en esta cinta, Raíces Profundas. Su trama se centra en el año 2029. Ya no quedan mutantes vivos y Logan sobrevive como conductor de limusinas en la frontera con Méjico. Junto a un albino con poderes para rastrear a sus congéneres y a un muy castigado Dr. Xavier, su único fin consiste en mantenerse escondido y sobrevivir no solo a su propia existencia como mutate sino a una enfermedad que le come sus entrañas. La aparición de una niña a la que Charles Xavier quiere proteger de quienes la persiguen, hace que Logan tenga que enfrentarse a un mundo en el que él es un superviviente extraño y peligroso para los que viven a su alrededor. El origen de la niña le recuerda el suyo propio y aunque no lo desea, decide acogerla y emprender una huida hacia un sueño quizás inexistente.
La han catalogado de western crepuscular, quizás por su homenaje emocionado a "Raíces Profundas". Desde luego es una película en la que lo físico y lo violento la hace tomar distancia de la saga que hasta ahora protagonizaba Jackman. No ser localizados está por encima de todo. La oscuridad y el continuo sufrimiento de unos personajes perdidos y perseguidos en un mundo en el que ya no son reconocidos ni aceptados, convierte esta cinta en un ejercicio polvoriento y solitario de supervivencia en un entorno hostil al que ya no dominan. Incluso si olvidáramos por un instante que nos encontramos en un película en la que los protagonistas son mutantes, la cinta funcionaría... Logan, en solitario, se embarca en la defensa de la niña, no solo por que se vea reflejado en ella, sino porque también refleja un futuro al que el ya no representa, en el que quizás ya no estará...
Por supuesto, las escenas de acción pueblan esta película... y sin duda no solo resultan francamente bien realizadas, sino que además elevan en esta película el nivel de violencia y sangre que habíamos visto hasta ahora en la saga. Choca de alguna manera las reacciones violentas de la joven a la que Logan protege... Su manera salvaje de luchar para sobrevivir no ahorran al espectador ni un ápice de dureza y desesperación. En este aspecto, la película goza de maestría en las coreografías de los diferentes enfrentamientos. Pero además, el sentimiento y la idea de sentirse perdidos y perseguidos sin piedad ocupa gran parte de una trama en la que Logan sabe que saldrá perdiendo no solo ante sus enemigos, sino también frente a su propia debilidad y al paso del tiempo. Su relación con Charles Xavier, recuerda a la de un padre y un hijo. Ambos emprenden una huida, en la que Lobezno solo quiere seguir adelante, escapando de un destino que no tardará en alcanzarle, mientras el Dr. Xavier, casi rendido y agotado, prefiere esperar un destino al que quizás no pueda esquivar. Y mientras, su misión de salvar a la niña, solo les puede llevar hacia la esperanza de algo incierto, quizás inexistente.
Sin duda la mejor entrega de la saga de Lobezno, en la que Mangold se redime de su anterior dirección, aportando destellos de algunas de sus anteriores películas, como "El tren de las 3.10" o "Copland", donde los protagonistas son personas normales con debilidades físicas y perdedores. En "El tren..." Bale encarna a un cojo y padre, en "Copland", Stallone interpreta a un sordo incomprendido y ahora Logan se encuentra enfermo y perseguido... Este detalle ahonda en la lucha de sus protagonistas con tanta carga emocional y humana que se gana al espectador, aun sabiendo que su futuro es tan incierto como improbable. Y esta marca propia de Mangold resulta en "Logan" tan efectiva que humaniza al personaje dotándolo, junto a un gran Charles Xavier, de gran sentido en su historia. Bien por Hugh Jackman y por Patrick Stewart. Por cierto, perturbadora la niña protagonista... Buen colofón, muy bueno.

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