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martes, 10 de noviembre de 2015

"La Cumbre Escarlata"

La última producción de Guillermo del Toro ha tenido que ser un auténtico divertimento creativo para el director. Gran aficionado a las historias de fantasmas, cuentos góticos y ambientes victorianos y recargados, Guillermo ha trasladado a la pantalla una historia llena de detalles literarios, fantasmas, historias de personajes oscuros y relaciones dominadas por el miedo, la venganza y los celos. No es extraño que en su primer cuarto de hora, se nombren a tres autores literarios que marcan la trama de la película. Jane Austen, Mary Shelley y Arthur Conan Doyle, son escritoras/es que han dominado diferentes géneros literarios. El romántico, el terror y el suspense. Precisamente "La cumbre escarlata", toca ambos palos, mostrando al espectador una doble historia de amor, rodeada de tragedia y desencuentros, cuentos de fantasmas con varias presencias del más allá y una no menos interesante trama llena de suspense y misterio. 
La película nos traslada a Chicago de la segunda mitad del siglo XIX. Una joven escritora, con experiencias fantasmales desea ver publicado su primer libro. Su padre, un industrial y empresario, hecho a sí mismo, enviudó hace años y ambos se protegen y quieren. Un joven baronet británico y su hermana, visitan al empresario para conseguir financiación para construir una máquina para extraer una arcilla roja muy especial de sus tierras en Inglaterra. Mientras tanto la joven y el visitante británico entablarán una relación que cambiará el curso de su vida y sus relaciones con la sociedad en la que vivía, participando sin saberlo, en los fines oscuros y misteriosos de los hermanos y su mansión de Cumberland.
 Con una estética impecable, una ambientación artística abrumadora y una buena, más que buena, selección de actores y actrices, Guillermo del Toro afronta con seguridad, convicción y dominio, una historia de fantasmas, desafíos, amor y celos, además de sangre. Con la excusa del color de la arcilla con la que quieren sustentar su futuro próspero, los hermanos de las tierras altas inglesas, el rojo domina cromáticamente una película ensamblada mediante un guión muy trabajado y estructurado. La combinación de una interesante pero también tópica historia de fantasmas, juega con otros factores que aportan jugo y esencia a la historia. Una familia venida a menos, los celos en una relación compleja y secreta, la industrialización de un siglo XIX con novedosos proyectos, signos de modernidad y una historia de amor al más estilo romántico, mezclada con historias de un pasado con extrañas muertes y oscuros secretos, desgranan una trama bellamente contada y ambientada con un estilo impecable.
 Si bien la historia juega con tópicos ya conocidos en el género, la combinación de una excelsa ambientación y unas actuaciones notables, hacen de una película con un argumento de fondo algo plano, un ejemplo artístico de cómo mostrar al público la belleza del miedo y el terror del género gótico más clásico. La aportación de Mia Wasikovska y Jessica Chastain conforman un duelo interpretativo complejo y lleno de matices, que en ciertos momentos me ha recordado a aquella sublime relación en "Rebeca" entre Joan Fontaine y Judith Anderson. Ambas reflejan su calidad interpretativa y capacidad de mostrar en la pantalla belleza, desasosiego, odio, celos y terror. Respecto a Tom Hiddleston, cumple con cierta maestría su doble faceta de amante misterioso y cómplice, aportando a su papel un aura romántica y anticuada del joven noble dotado de encanto y falto de dinero.
En conjunto, a pesar de lo manido de ciertos tramos del guión, la película resulta bastante bien, sobre todo en base a una portentosa dirección artística y a un trabajo loable y convincente del trío protagonista. No es una obra maestra pero entretiene, recreando el ensamblaje necesario para trasladarnos al interior sombrío de un cuento gótico al uso.



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