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jueves, 4 de junio de 2015

"Pompelo. EL sueño de Abisunhar" - Juan Torres Zalba

Pompaelo o Pompelo, la actual Pamplona, fue fundada por Cneo Pompeyo Magno alrededor del año 74 a.C. La guerra que le llevó a Hispania para enfrentarse a Sertorio, hizo que durante el invierno del 75 al 74 a.C. invernara en la cuenca del río Arga, entablando relación con los pobladores vascones de la zona. En aquellos años es donde se enmarca la trama de la novela que hoy reseño.

Hace unos meses, acudí a la presentación de este libro, escrito y elaborado por Juan Torres Zalba. Abogado y empedernido aficionado al mundo antiguo, especialmente a Roma, ha pretendido y en mi opinión logrado, crear una novela entretenida, en la que se cuentan los pormenores que pudieron acontecer alrededor de los pobladores del actual territorio de la cuenca de Pamplona, durante las llamadas Guerras Sertorianas y su relación con ambos contendientes. Basado en datos históricos, utilizando personajes reales, asentamientos conocidos y un puñado de buena ficción, Juan se ha zambullido en los claroscuros de la historia, para crear una novela en la que narra las circunstancias y las consecuencias de la intervención romana en Hispania, que forzaron a los pueblos celtíberos a declinarse a favor de Sertorio o Pompeyo, entrando en el juego de la lucha del poder de la República Romana y participando en la partida como un mero peón.

Abisunhar, el protagonista omnipresente en la novela, es un vascón originario del pueblo de Tirsos, localizado en la novela en el actual emplazamiento de Irulegui, en la sierra de Aranguren, cerca de Pamplona. La llegada de una cohorte romana y la presión para acudir a una reunión con Sertorio, junto con otros representantes de tribus y poblaciones del norte de Hispania, abre la trama de la presente novela. La pretensión de Sertorio, de unir bajo su liderazgo a gran parte de pueblos hispanos contra el poder de Roma, tras las circunstancias que rodearon en Italia en la lucha de poder de Mario y Sila y sus seguidores, llevan a nuestro protagonista y sus amigos a aliarse con el general romano. Durante gran parte de la novela, el autor nos desgrana las campañas sucedidas en el enfrentamiento entre Sertorio y Pompeyo. Las lealtades son puestas a juicio. Las promesas y la guerra de desgaste, llevarán al final del libro a Pompeyo hasta las orillas del Arga, mientras, alrededor del hasta entonces triunfante Sertorio, se va cerrando una tela de araña mortal. Finalmente, y tras las consecuencias de la alianza de Tirsos con Sertorio, el futuro de los habitantes de la zona de la actual Pamplona, seguirá paralelo a la fundación de Pompelo y al asentamiento en el territorio, de una Roma cada vez más poderosa. Los personajes, habrán sufrido en sus carnes batallas, traiciones, amores y destrucción, pero inevitablemente, el curso de la historia seguirá adelante, a pesar de las personas, los pueblos y sus líderes.

Juan Torres juega con la historia y la ficción. Basado en hechos reales, nos embarca en una trama llena de aventuras, esperanzas y traiciones. Abisunhar representa al líder tribal, afecto a sus tradiciones, a las raíces de su pueblo. Su sobrino Dusanhar, seguidor y aprendiz de su tío, representa a la juventud llena de vitalidad, en la que se asienta el futuro de un pueblo que si bien no desaparecerá, deberá allanarse a lo que viene de fuera, a la poderosa Roma. Estos dos personajes, son los que representan en gran manera el espíritu y las inquietudes de los pueblos hispanos. Son perfiles complejos, bien dibujados y que, con el acompañamiento de otros personajes, como Turibas y Arquio, completan la visión autóctona de lo que se les viene encima, desde un punto de vista tanto positivo como negativo. Respecto a los papeles femeninos, sin duda, me quedo con la imagen de Naruheni, la esposa de Abisunhar. Fiel estampa de la mujer fuerte y pilar de un pueblo, es el papel femenino mejor tallado de los que aparecen en la novela. Las otras dos figuras femeninas que forman parte de la novela, carecen de cierta profundidad a pesar de su importancia en la trama. Respecto a los papeles romanos, además de un centurión que ostenta cierto protagonismo y la controvertida figura de Perpenna, general de Sertorio, Juan Torres explora, con un importante dominio histórico, las figuras de Sertorio y Pompeyo. Su descripción de perfiles, intenta conformar la realidad histórica de los dos personajes, con cierta idealización personal. Quizás intuyo una aproximación emocional del autor hacia Sertorio en contraposición con un castigado Pompeyo. El autor ahonda en sus personalidades y actuaciones conforme a la historia, reflejando un escenario plausible y convincente. 

Podría parecer que la lectura del libro nos va a situar exclusivamente en un entorno territorial limitado a Pompelo. Quizás el título del libro refleje esta aparente situación. Más allá de ello, la novela cuenta los sucesos que rodearon a los pueblos de Hispania arrinconados en una auténtica guerra civil romana, personificando la historia en los vascones de Tirsos. La novela es más compleja y amplia de lo que en un principio parecía plantear. Al final resulta una convincente fusión de historia y ficción, que sirve para entender el momento clave que generó parte de la transición de una Hispania tribal a la romanización definitiva de sus pueblos. Unos por medio de alianzas o clientelas y otros, bajo el yugo de la sangre y el fuego, todos claudicarán ante una imparable Roma.

El conjunto de la novela gana conforme avanza en su redacción. Si bien comienza algo titubeante, una vez que se adentra en la historia, la trama fluye bien. A lo mejor abusa de alguna que otra descripción excesivamente adornada, pero al avanzar la novela, la redacción se aligera y coge un buen ritmo dramático y de acción. Me llama la atención la repetición, creo que innecesaria de tantos juramentos  a los dioses tipo "por Júpiter..." y "por Peremusta..." y de palabras como "Imperator" y algunas otra acepciones. Además me choca un poco la utilización de la figura del "lancero pretoriano" en las filas de Sertorio. Además, creo que nos encontramos con una novela, que a pesar de tratarse de la primera del autor, goza de cierto empaque histórico y dramático interesante, sobre todo tratándose de un género maltratado en la actualidad, hasta la saciedad. Juan Torres, juega con la ficción y la historia de manera solvente, creando una trama que acerca los personajes al lector desde su humanidad hasta su conciencia histórica. Con un tratamiento bien perfilado, los protagonistas no ocupan solo el lado bueno o malo de sus caracteres, sino que deambulan entre los vaivenes y decisiones que toman a lo largo de la novela, algo que sinceramente es de agradecer. Además, encuentro muy acertado, el tratamiento de las escenas de batallas. Están bien construidas y generan una imagen bastante real de lo que pudo significar el encuentro campal entre legiones, incluidos sus clientes tribales.

Buen estreno de un escritor que promete por su narrativa y amor a la historia. Una recomendable lectura. Espero que siga escribiendo novela histórica, porque mimbres y buen hacer le sobran.




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