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jueves, 12 de diciembre de 2013

"Warrior"

El director Gavin O´Connor recupera con esta película el género del boxeo (en este caso lucha mixta), buscando recrear en la pantalla no sólo un conjunto de combates en los que el realismo de la lucha en el ring se cuida con todo detalle, sino que además el componente dramático juegue con el día a día de los protagonistas, recordando sus miedos, penurias y recuerdos. 

Un padre ex-alcohólico, con un pasado lleno de malos tratos y abandonos familiares, se reencuentra con sus hijos, gracias a un torneo de artes marciales mixtas. Por un lado, uno de ellos, exmarine como su padre y recién llegado de Irak, que sufre un fuerte trauma post combate, convence a su padre para que le entrene y para competir por los cinco millones de premio de un torneo mundial de lucha libre. Por otro lado, el hijo mayor, padre de familia y felizmente casado, pero con graves problemas financieros que pueden hacer que pierda su casa, gracias a determinadas circunstancias conseguirá tomar parte del torneo, buscando el mismo fin: ganar los cinco millones. Es decir, nos encontramos con la típica película de las segundas oportunidades.
Es cierto que en el género del boxeo, especialmente, una gran cantidad de películas, son para olvidar y dejarlas en el cajón desastre de las creaciones cinematográficas. Sin embargo, también hay claros ejemplos de calidad. Sin ir más lejos, películas como "Rocky", "The Fighter" o "El luchador", son ejemplos de películas, que aún abordando el componente de las peleas en el ring, la trama dramática aporta un fuerte espíritu humano. Es más, todas ellas, han recibido nominaciones e importantes premios en los años en que han sido estrenadas. Estos personajes perdedores que luchan por abrirse un camino en la vida y que protagonizan este género, suelen tener una fuerte atracción para los actores, que buscan en su interpretación una hondura capaz de hacerles lograr matices muy interesantes para el público. Actores como Robert de Niro, Silvester Stallone, Mickey Rourke o Christian Bale han logrado grandes interpretaciones. Además los actores secundarios logran aportar componentes indudables y perfiles de peso que han quedado en la retina de todos los aficionados al cine. Las figuras del entrenador, la novia o mujer del protagonista y la figura del luchador o del boxeador, y últimamente sus familia más cercana... forman un grupo actoral, que algunos directores han logrado exprimir logrando películas interesantes.
En este caso, la historia se repite, con cierta calidad. La reaparición de Nick Nolte, como el padre renacido, forma parte de esas actuaciones memorables, que además le valió una nominación a los premios Oscar. Los personajes de los dos hermanos están firmemente interpretados por un poderoso y oscuro Tom Hardy y por Joel Edgerton. Sin duda este trío, consigue aunar el peso interpretativo. 
En definitiva, estamos ante un ejemplo más de que las películas de boxeo, gozan de un buen momento de forma, aunando poderosas imágenes de realismo en el ring y un componente dramático que sigue atrayendo a pública y crítica por igual. Además, a esto se une una buena utilización de la cámara con un montaje convincente y una bso muy adecuada. Muy recomendable para los amantes del género.