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miércoles, 3 de enero de 2018

"Peaky Blinders" - Temporada 3

Con mucho retraso y a sabiendas ya está estrenada su cuarta temporada, me lancé a visionar las historias de la familia Shelby, los gánsters de Birmingham más conocidos de la televisión. De tan solo seis capítulos, la temporada tercera, se adentra en el complejo mundo de los exiliados rusos, que tras la Revolución Comunista, han huido de su país y aspiran a mantener una guerra con el soviet instaurado en la Madre Rusia. Una compra de armas y su negociación, por mediación de los Peaky Blinders, llevará a la familia a sumergirse en un peligrosísimo mundo de alianzas, traiciones y marcos revolucionarios.
Mientras y de forma paralela, cada uno de sus miembros afrontan la nueva situación de Thomas de manera diferente. Tras perder a su amada mujer y a pesar de su nueva posición en la sociedad de la comarca, el líder de la banda no acepta ni se recupera de tan grande pérdida. Por su parte, sus hermanos, aún siguiendo apoyándole al cien por cien, empiezan a mostrar ciertas opiniones divergentes con su política en la empresa familiar. Arthur, presionado por su católica mujer, está pensando salir de los negocios familiares. El pequeño Finn ha reiniciado su vida de casado y Ada a vuelto al redil familiar. Sigue siendo el personaje de Polly uno de los que más marcan el camino de la serie. Tras recuperar a su hijo, perdido en su juventud, se niega a que éste entre en la dinámica de muerte y extorsión de los Shelby, mientras inicia una aventura sentimental con un pintor. 
Thomas intenta ampliar sus negocios gracias al gran golpe que prepara en colaboración con los rusos, quienes esconden peligros y malas artes, que cogerán al protagonista por sorpresa, mientras intenta mantener la familia unida y generar importantes negocios legales, con vistas a expandirse a EEUU. Todo ello le llevará al extremo de temer por su vida y la de su familia. En el marco incomparable de la postguerra, en pleno desarrollo de la guerra civil rusa, y la diáspora de integristas rusos blancos y la naciente nación soviética, los intereses de los Shelby se pierden ante la complejidad de intereses internacionales y la creciente influencia bolchevique. Aunque en el fondo, todo se basa en el dinero, la riqueza y en quién se hará con los restos de materiales de una aristocracia rusa que deambula por Europa en busca de refugio y olvido.
Tercera temporada que mantiene la contundencia de personajes y tramas de una serie que aún con cuentagotas aporta calidad, buenas interpretaciones y una fantástica ambientación de la Inglaterra de entre guerras. Cillian Murphy hace suyo un papel que se recordará por su interpretación. Ese Thomas Shelby se imprime en su carne mimetizándose con su papel. Le acompañan un buen grupo de actores y actrices, quienes plasman la complejidad de una familia que crece en su posición social y empieza a buscar expandirse y lograr un nuevo marco de negocio. Y sin embargo, su pasado no tan lejano les persigue sin remedio. La ambientación de esta serie es uno de sus grandes atractivos, así como la ya no tan sorprendente utilización de canciones actuales, llenas de raza y personalidad. Ese Nick Cave que suena de vez en cuando, es una pasada. No olvidar tampoco, la corta aparición de Tom Hardy, bronco, contundente y siempre admirable actor que encarna al gángster judío que de vez en cuando se cruza con los Shelby. Ahora solo queda esperar la nueva entrega, en la que se definirá el futuro de la familia...