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lunes, 20 de noviembre de 2017

"Sykes"

Un solitario marshall recorre el oeste americano a la búsqueda de forajidos y pistoleros asesinos. Con un pasado que le visita por las noches, durante el sueño, Sykes es rápido con el revólver y aún así, con los años, a pesar de no dudar a la hora de actuar contra sus enemigos durante la caza a la que dedica su vida, tiene una ética y una humanidad que le hacen mantener la cordura y el equilibrio. Al llegar a un pueblo, en su búsqueda de una sangrienta banda de pistoleros, la madre de un joven chaval con el que congenia al pernoctar una noche en el camino, es asesinada de manera brutal. A partir de ese momento la caza no tiene descanso, pero su resultado,  años después, les dirigirá hacia un futuro y destino impredecible...
Ponent Mon publica este tomo de una historia conclusa típica del género del western. La trama gira alrededor de un solitario pistolero que defiende la ley en las praderas del salvaje oeste. Bandas de forajidos y pendencieros pistoleros campan a sus anchas en los poblachos. Los granjeros y sus familias sobreviven frente a estos delincuentes incontrolables, pero también frente a los grandes terratenientes que pretenden dominar y hacerse con las tierras para su beneficio propio. Todos estos factores los encontramos en esta historia en la que el guión navega en la habitual linea dramática de la lucha de la ley personificada en unos pocos portadores de la estrella solitaria contra pistoleros de gatillo fácil. 
Quizás Dubois no aporta nada nuevo en un guión con buenos diálogos y un final sorprendente en cierta manera. Lo  más notable de este cómic es sin duda el convincente y generoso trabajo de Armand, un veterano en estas lides, del que no sorprende su robustez en el dibujo y el dominio en los trazos y solvencia a la hora de trasladar al papel ilustraciones fantásticas de paisajes, personajes y localizaciones. Notable sin duda. Un cómic, en definitiva, recomendable para los amantes del western. Aunque quizás el guión se desarrolle de más a menos, lanzándose en su últimas páginas hacia un final algo precipitado, la fusión de trama y dibujo, creo que no defraudará al amante del género de pistoleros, agentes de la ley, salones en los que los tiroteos están al orden del día  y granjas solitarias que sobreviven frente al peligro de las praderas y montes del lejano oeste. Insisto, gran, gran dibujo de Armand.