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lunes, 31 de julio de 2017

"Tokyo Ghost" - Tomo 2

Segunda y última entrega del que, en mi opinión, puede ser uno de los grandes cómics del año. El trabajo argumental, de ilustración y colorido de Remender, Murphy y Hollingworth, completa una historia futurista con un gran nivel de acción y un complejo y muy humano tratamiento de la trama.
Tras la destrucción de Tokyo y la derrota del espíritu samurai y ecológico con el que se disfrutaba en aquel oasis terrenal, lejos de la tecnología y la manipulación de la que sufre el resto de la humanidad, Led Mella es recuperado para el servicio de alguacil y seguridad alrededor de los líderes que controlan las conciencias y los deseos de los ciudadanos de L.A. Sin embargo un recuerdo muy real de su paso por Tokyo volverá para intentar recuperarle y evitar el colapso y la muerte física a la que la humanidad parece estar destinada. Remender afronta más directamente que en el anterior tomo el problema, no tan lejano, de invasión de la mente de los seres humanos en un mundo en el que la voluntad, la personalidad y la iniciativa individual claman por su ausencia. La lucha a muerte entre quien pretende destruir toda esencia física humana para crear una existencia basada en el simple control mental basado en la falsa realidad de una felicidad artificial y quienes en inferioridad de condiciones, defiende la verdad del amor, el libre albedrío y la humanidad como ente independiente e imperfecto, mantendrá un tenso pulso a lo largo de este tomo, pleno de filosofía, ética y amenaza tecnológica.
Poco que añadir a lo dicho en cuestión de guión. La profundidad aportada por un acertado Remender, plasma en los diálogos una historia profunda y llena de guiños a nuestra realidad actual. Pero es que además el dibujo e ilustraciones de Murphy, completan una obra apabullante. No puedo evitar mostrar mi gusto por un dibujante tan desgarbado en sus ilustraciones como impresionante en sus composiciones. Si además cuenta con el tratamiento del color de Hollingworth, el resultado resulta brillante y como he dicho al inicio de la reseña, coloca a este cómic como uno de los grandes del año. Imprescindible. 




jueves, 27 de julio de 2017

"La guerra del planeta de los simios"

De nuevo bajo la batuta de Matt Reeves, que ya dirigió en el año 2014 la segunda parte de la trilogía actual dedicada a la supremacía simia en el mundo, se ha estrenado lo que pretende ser el enlace definitivo con la película original estrenada allá por 1968 "El Planeta de los Simios". Tras la anterior película en la que César se convierte definitivamente en líder de los simios inteligentes huidos a la profundidad de los bosques e iniciado el enfrentamiento abierto con los hombres, en declive debido al virus que ha diezmado la población, Reeves plantea al espectador el enfrentamiento definitivo.
Un coronel, encarnado por un histriónico Woody Halrreson, al mando de un cuerpo de élite, busca eliminar a los simios asentados pacíficamente en los bosques. El virus ha mutado y provoca en algunos humanos supervivientes  la desaparición del habla, hecho que hace que el militar apueste por destruir a sus oponentes. Las consecuencias de uno de los ataques hace que César busque un enfrentamiento más directo con el coronel, arrastrando junto a él a sus más viejos y leales compañeros. El encuentro con una niña que ha perdido el habla incluye en la trama la deriva de César entre la consecución de la venganza y la piedad, no solo por su pueblo, sino también por los humanos, que luchan por su supervivencia. La guerra, la esclavización y el poder, amenazan un mundo en el que la humanidad, así conocida hasta entonces, la empatía, el miedo a morir y la supervivencia, provocan que un líder guíe a su pueblo en la búsqueda de la libertad. Interesante la utilización de algunos simios como aliados/siervos de los soldados. Crea una visión acertada de la doblegación de algunos por enfrentarse a sus enemigos en su misma raza.
Reeves apuesta por hacer crecer a César, interpretado físicamente por un portentoso Andy Serkis, en su "humanidad", obligándole a luchar, a decidir, entre su afán de venganza personal o su obligación como líder de un grupo en pugna por vivir en paz, frente al miedo por desaparecer de los humanos, acosados por la enfermedad. El director logra plasmar al espectador de los pensamientos del simio protagonista. En conjunto la película logra su objetivo, pero en algunos momentos cae en la simplicidad dramática de la figura del coronel, enfundado en cierto narcisismo tiránico, disfrazado de la necesidad del ser humano por sobrevivir. Es aquí, y sobre todo en la batalla final bastante ridícula por cierto, donde la película pierde solidez. Aún así debo reconocer que me resulta superior a la anterior, sobre todo en base a unos increíbles efectos especiales y a la magnífica interpretación gestual de Serkis, quien soporta toda la fuerza dramática de la película. Interesante. Por cierto muy chulos los homenajes, que son muchos, a la película original del 68.

miércoles, 26 de julio de 2017

Praga - Josejov

Del original barrio judío de Praga apenas quedan sus sinagogas y el cementerio. Imprescindible visitarlos. Además el barrio se completó a principios del siglo XX con elegantes calles. No olvidar una escapada al convento de Santa Inés, lugar poco frecuentado por el turismo y por ello, un remanso de paz y tranquilidad.
Cementerio Judío


 Sinagoga Nueva-Vieja


 Sinagoga Española

 Convento de Santa Inés






martes, 25 de julio de 2017

"Godos" - Pedro Santamaría

Año 376 d.C. Miles de godos pertenecientes a la tribu de los Terbingios se acercan al Danubio para cruzar el gran río que les separa de las tierras prometidas por el emperador romano de Oriente Flavio Julio Valente. El rey Fritigerno lidera a su pueblo, guerreros, mujeres, ancianos y niños, entre los que se encuentra un joven huérfano llamado Arnulf y su hermana pequeña. Mientras, al sur del Danubio, Paulo, un oficial de ingenieros de las legiones romanas, llega a Adrianópolis para ponerse a las órdenes de Lupicinio, comes de Tracia y construir un gran puente para facilitar el paso de los godos. Lejos, en Constantinopla ha dejado a su amada, Alexandra, quien se verá envuelta, en primera persona, en una guerra que confluirá en la gran Batalla de Adrianópolis dos años después.

Este es pocas líneas el argumento de la última novela del escritor Pedro Santamaría. El autor afronta dos años claves en la historia del Imperio Romano. Los procesos de migración de los pueblos godos no solo presionaron al Imperio en las fronteras del Rin. El gran paso del Danubio, negociado y aprobado por Valente, provocó un estallido y una revolución en las fronteras de Tracia. Muchos factores históricos, desarrollados con mesura por Santamaría, muestran las que podrían haber sido las razones que provocaron la consecución del enfrentamiento que tuvo lugar en el año 378 d.C. en Adrianópolis. Estamos en un periodo lleno de conflictos religiosos debidos a la presencia del arrianismo y la herencia del Concilio de Nicea. Así mismo la corrupción navegaba sin control entre las élites de las provincias romanas y además, los conflictos fronterizos a lo largo del Imperio, presionaban a Roma y Constantinopla desde el Rin hasta Siria. Si a esto añadimos la presión de los pueblos de Asia Central, como los hunos, que presionaron a las tribus godas, provocando un gran flujo de migración, tenemos el cóctel perfecto para situar al lector en la novela aquí reseñada.

Pedro Santamaría desarrolla a lo largo de "Godos" su notable conocimiento de la época y de las mimbres e historia del Imperio. Las alianzas con otros pueblos resultaban necesarias para los gobernadores de un territorio demasiado grande para ser controlado. Los intereses personales superan a los generales. Santamaría plantea el paso del Danubio por los godos como un proceso no de invasión sino de desesperación, de búsqueda de nuevas y fértiles tierras que procuren un futuro a un pueblo presionado y expulsado de su tierra. El emperador Valente se encuentra demasiado lejos de Tracia. Desde Antioquía, sus consejeros pretenden arrimar el ascua a su fuego mientras, en Adrianópolis, los hechos se suceden alrededor de los tres protagonistas principales de la novela. Todos ellos sufren un proceso personal y evolucionan desde el punto de partida de la novela. Y precisamente este es uno de los fuertes del libro. Arnulf pasa de ser un joven huérfano a un gran guerrero en las filas godas. Paulo, en su infinita inocencia, descubrirá los avatares de las instituciones romanas y su declarada corrupción, mientras Alexandra, quizás la más extemporánea de los personajes, sufrirá la devastación de la guerra en su propia persona. 

Cántabro de nacimientos, Santamaría cuenta en su currículum personal con un buen número de novelas históricas, de la que llamo la atención su anterior novela "Rebeldes". Precisamente fue elegido por la web Hislibris, como mejor autor español en los premios entregados en Santiago de Compostela en 2016. El libro que aquí se reseña, muestra una importante evolución respecto a la novela citada y una madurez que lo presenta como uno de los escritores de novela histórica a tener en cuenta actualmente. Completa una novela bien estructurada, tanto dramáticamente como históricamente hablando, con unos personajes no especialmente profundos, pero que desarrollan un perfil suficientemente interesante en una historia como protagonistas de ficción, dentro de un momento histórico muy puntual y conocido, clave en el devenir del Imperio Romano a lo largo del siglo IV d.C. Precisamente, el autor consigue situarnos en este momento histórico de una manera natural, sin grandes explicaciones e integrando a la perfección ficción con historia, sin necesidad de sufrir demasiadas explicaciones que romperían, en otro caso, la narrativa de  la novela. En definitiva, nos encontramos ante una novela muy entretenida de cuatrocientas páginas, que se lee con mucha agilidad. Otro detalle interesante que además de lo dicho anteriormente, hace recomendable su lectura.

lunes, 24 de julio de 2017

Praga - Barrio del Castillo de Praga

El Castillo de Praga forma junto al Puente de Carlos uno de los conjuntos más fotografiados de la ciudad. En el siglo XVIII la emperatriz María Teresa de Austria levantó en sus antiguas y centenarias murallas, un conjunto de palacios, que junto a la Catedral de San Vito y al elegante barrio que lo rodea, forma uno de los lugares con más encanto de la capital checa.