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martes, 9 de mayo de 2017

Shameless - Temporada 7

Una etapa, una temporada más y van siete. Y los Gallagher siguen dando guerra en una nueva entrega en la que como siempre Frank continúa complicando la vida de la familia televisiva más desestructurada y divertida de la pantalla pequeña. Las situaciones que se presentan en las distintas tramas siguen siendo caóticas y dramáticas. Mientras algunos de los hermanos van sentando cabeza, algo que no se prolonga demasiado en el tiempo como viene siendo habitual, otros caerán en un pozo sin fondo. Y sin embargo, a pesar de todas las crisis por las que pasan, siempre ocurre algo en su alrededor que termina uniendo en un momento mágico e inesperado a toda la familia. Este instante siempre es efímero y se rompe como si de una pompa de jabón se tratara. Sus vidas siempre están pendientes de un hilo, socialmente y emocionalmente hablando, pero casi siempre, hay una luz de esperanza en el horizonte... todo ello regado de un buen número de situaciones rocambolescas y mucho humor negro.
Dos personajes reaparecen en esta temporada. Ambos fueron presencias importantes en temporadas pasadas y ambos aparecerán y desaparecerán de diferente manera marcando el devenir de todos los Gallagher. Por un lado Miky Milkovich se presenta de improviso en la vida de Ian, quien acaba de dejar una relación con un bombero e intenta iniciar otra con un transexual volcado en la ayuda social con quienes no encuentran su sitio y su espacio dentro de su nueva realidad social. Ian tendrá que tomar una importante decisión entre volver al filo de la navaja junto a su antigua amante, o seguir dedicado a su profesión de enfermero en una ambulancia y centrado en su ahora más o menos equilibrada vida. El otro personaje es la intermitente pero siempre presente madre de la familia Gallagher, Mónica... Su reaparición será clave e impactante en la vida de los hermanos y sobretodo en Frank. Mónica, volverá a unir a la familia en un desenlace especialmente emotivo.
Pero antes, Frank había vuelto otra vez de la muerte, Incombustible donde los haya, su nueva misión, obviamente dirigida en su propio beneficio, le lleva a crear un grupo de gente "sin techo" y a lucrarse gracias a la mendicidad y a la ayuda de diferentes ong´s.  Carl decide redirigir su vida, ingresando en una academia militar y es el hermano que menos presencia tiene esta temporada. Sin embargo, Lip continúa luchando contra su adicción al alcohol, entre su relación con una camarera y su inestabilidad vital. Debbie no solo esta criando a su hijo sino que además inicia una relación con un chico parapléjico atado a una silla de ruedas. Poco a poco va centrando su vida, aunque sea solo por mantener con ella a su hijo. Y por último esta la siempre superviviente y fuerte Fiona. Con un golpe de suerte decide centrar su vida en ella misma y crecer económicamente y emocionalmente. Aunque ya no quiere que su hermanos dependan de ella, es inevitable mantener la relación y seguir ejerciendo de cabeza de la familia. Pero parece que la vida le sonríe.. o será un mero espejismo. Mientras, el que parecía el perfecto trío formado por Verónica, Kevin y Svetlana se hace añicos cuando los dos primeros pierden el bar que regentaban en favor de la rusa...
Esta serie sigue siendo una de mis favoritas, no solo por su calidad en sí, sino más bien por lo que, en mi opinión, empatizan los personajes con el espectador. Como ya he dicho en multitud de ocasiones, los Gallagher son auténticos perdedores, deambulan en la vida entre resacas, abandono social, crisis de personalidad y desgracias personales y, sin embargo, siempre regresan del infierno al que su vida les conduce irremediablemente. El humor negro campa sin respeto en cada escena de la serie. Pero sobre todo y ante todo, la familia y la sangre termina resurgiendo en sus vidas, a pesar de ellos y sus decisiones. Lógicamente espero desesperadamente la llegada de la octava temporada.

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