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martes, 2 de mayo de 2017

Desperta Ferro - "Gustavo Adolfo y la Guerra de los Treinta Años"

Gustavo Alfonso de Suecia es uno de esos personajes que navega entre la mítica provocada por una eficiente política de ensalzamiento de un personaje y la realidad incuestionable de la importancia y preeminencia del mismo, en un determinado momento histórico. Su participación en la Guerra de los Treinta Años, quizás una visión algo limitada de su figura, hizo de él uno de los más legendarios personajes del siglo XVII. Este número dedicado de Desperta Ferro a la Historia Moderna, nos presenta al monarca en todo su ámbito personal, no solo como personaje clave en el conflicto, sino también como instigador de la transformación de un país hasta entonces digamos menor, en una gran potencia militar y política en la mesa de ajedrez de la Europa del siglo XVII.
Necesario y mucho, resulta el primer artículo de este número en el que se introducen dos factores claves para reconocer el periodo y la presencia de Suecia. Clave y muy interesante es la presentación de la Suecia previa a Gustavo Alfonso, pero sobre todo importante, las referencias a su posicionamiento internacional, sobre todo en sus intervenciones en Dinamarca, Polonia y Pomerania. No menos importante es la posición religiosa, cercana a la idea de una cruzada protestante en referencia a su intervención en la Guerra de los treinta Años, sin olvidar sus intereses estratégicos y geográficos en el Báltico y el norte del continente. Uno de los factores que han remarcado la figura de Gustavo Adolfo es la pretendida revolución militar desarrollada en su ejército, eclosionada en cierta manera en la victoria de Breitenfield. La combinación de líneas más estrechas de piqueros, con un mayor número de arcabuceros, combinado con el uso de piezas de artillería de menor calibre pero más manejables, compondrán, en cierta manera esta evolución militar. Por otro lado desterrar de alguna manera la idea de la formación mayoritaria de elementos suecos en el ejército. Conforme pasan los años y la presencia en la guerra crece, los elementos extranjeros y mercenarios crecen sin remedio, sobre todo en base a elementos alemanes y escoceses.

Tras la batalla de Breitenfield, como nos cuentan en el siguiente artículo, Gustavo Adolfo se compromete más aún en el interior del continente, desarrollando entre 1631 y 1632 un auténtico raid por los principados, ducados y territorios alemanes comprometidos en la defensa y el frentismo con el Imperio Habsburgo. En sendos artículos, la editorial desarrolla la evolución del ejército sueco entre 1628 y 1632, año de la batalla de Lützen y la muerte del monarca. El artículo dedicado a la batalla goza de gran detalle en sus explicaciones, desarrollando los diferentes movimientos como si los presenciáramos en directo, además de acompañarse de dos completos planos de las dos fases del encuentro armado. El penúltimo artículo nos sitúa ante los años post Gustavo Adolfo y la presencia sueca en el conflicto de los Treinta Años, marcado por la intervención de Francia y el declive del Imperio y sus aliados, sobre todo en el sector de la presencia española. Para terminar, un estudio más puntual sobre la figura del monarca, como hombre y leyenda, servirá para cerrar un número tan interesante y relativamente poco conocido como la participación sueca, sus motivaciones y consecuencias en la Guerra de los Treinta Años. Otro número indispensable.



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