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martes, 28 de marzo de 2017

"Sherlock" - Temporada 4

Cuarta y parece que última temporada de esta serie dedicada a un Sherlock Holmes ambientado en el presente e interpretado pro el ya carismático Benedict Cumberbatch y su inseparable compañero Watson, encarnado por Martin Freeman. Como suele ser habitual, la temporada constó de tres capítulos de largo metraje. Después del parón de la serie en 2014 y el episodio especial de la Navidad de 2015, este terna de capítulos cierran y muy bien el recorrido de los personajes a lo largo de sus temporadas. Tampoco voy a negar, que aunque en general ha tenido un nivel alto, sobre todo en lo que se refiere a producción, montaje y actuaciones, es cierto que, debido a la valentía de los guionistas, también ha gozado de cierta irregularidad a nivel de trama en alguno de sus capítulos. Pero su modernidad y pericia lo compensa de pleno.
El comienzo de la temporada 4ª me dejó un pelín frío, con el desarrollo de la historia centrada en el matrimonio de Watson y especialmente en el pasado de su esposa, Mary Morstan. Si bien la trama busca un desenlace que provoque de manera abrupta cierta colisión entre Sherlock y Watson, quizás el caso y el método que gira en torno al personaje interpretado por Amanda Abbington, se desvíe de cierta línea narrativa asumida por la serie en los casos del insigne detective.  Sin embargo, esto se subsana con un excelso segundo capítulo, en el que vemos a Sherlock volcado en la investigación de un asesino múltiple. Aquí sí que reconocemos la brillante, paranoica y compleja mente del brillante Holmes. Además aprovecha para introducir un nuevo personaje femenino, al que poco a poco iremos descubriendo hasta concluir la temporada en un tercer capítulo en el que toma protagonismo la familia de Sherlock y su pasado lleno de recuerdos y desencuentros de la infancia. Mantiene un interesante juego de rol y pistas junto a su hermano Mycroft, en una peculiar partida por sobrevivir, en la que no podía faltar la larga sombra de Moriarty.
En definitiva una despedida que conforma un estilo, una calidad y un sello propio en esta producción británica, que difícilmente podremos olvidar, básicamente por la increíble labor de un Cumberbatch intachable. Quedará marcada en nuestra mente su interpretación, así como la de su compañero Freeman. Ambos han logrado recuperar y modernizar a unos fantásticos Holmes y Watson, en un juego de casos, pesquisas y locura, magníficamente rodados. Bravo.

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