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jueves, 12 de mayo de 2016

"Leningrado. Asedio y Sinfonía" - Brian Moynahan

Existe gran número de ensayos y libros dedicados al asedio sobre Leningrado, sucedido durante la 2ª Guerra Mundial entre septiembre de 1941 y principios de 1944. En todos ellos se ha estudiado y analizado los movimientos estratégicos y militares, la terrible hambruna que sufrió la ciudad, las líneas de evacuación y aprovisionamiento construidas en el Lago Ládoga, el planteamiento alemán de vencer por inanición y hambre a la ciudad llamada con el nombre del líder comunista o la quimera casi mítica que Stalin quiso apuntalar sobre esta ciudad y su resistencia frente al avance nazi. En este caso, el autor Brian Moynahan, no elude ni olvida ninguno de estos factores, ni los acontecimientos que se dieron en Leningrado. Sin embargo, lo aborda desde otro punto de vista, del que se ramifican otras visiones del conflicto.

Su enfoque de salida se enmarca en la figura del compositor Shostakovich, su entorno cultural y la composición de su 7ª sinfonía. Sobre estos tres pilares, y sin olvidar el entorno de guerra que asolaba el mundo y particularmente la ciudad de Leningrado, Moynahan, se embarca en un emotivo, detallado y agilísimo ensayo. Llamará la atención, a lo largo de la lectura, la controversia y contradicciones del férreo puño stalinista a la hora de controlar el mundo de la cultura soviética, a la vez que hace uso de ella como arma partidista, de propaganda y resistencia ante el avance alemán en la Unión Soviética. Precisamente una de las figuras que forman parte de este juego maquiavélico es Shostakocich y como tal, será el eje principal sobre el que gira en este ensayo, el sitio sobre Leningrado.

El autor inicia el libro hablándonos de las purgas de los años treinta en las que Stalin eliminó a gran número de militares de alto grado y la persecución, en particular, que vivieron los miembros de la cultura soviética. Escritores, pintores, catedráticos, compositores y artistas en general sufrieron la censura desmedida y para muchos de ellos trágica, de la dictadura de Stalin. Entre ellos encontramos a Shostakovich, quien sufrió en su persona y en sus obras la vigilancia y persecución de los censores. Sin ir más lejos, su 4ª sinfonía, compuesta en 1936,  fue prohibida y no se estrenó hasta los años sesenta. A partir de ese momento y bajo el ojo vigilante del Estado, las 5ª y 6ª sinfonías gozaron de cierto éxito, apaciguando la relación entre compositor y censores.

Tras esta introducción, el autor nos enmarca en el comienzo de la guerra y el avance imparable del ejército alemán. Si en junio de 1941 se traspasaron las fronteras del ataque nazi sobre Rusia, a finales de agosto ya se sabía que uno de los objetivos era Leningrado. Para entonces Shostakovich, a mediados de julio, ya estaba componiendo la nueva sinfonía. A pesar de ser evacuado en agosto, su único fin era terminarla y mostrarla al mundo como símbolo de la resistencia de Leningrado y del espíritu del pueblo soviético. El cerco y asedio sobre la ciudad se cierra en septiembre. Es aquí donde Moynahan se lanza a describir la situación militar y los distintos movimientos estratégicos por defender Leningrado, por parte de los soviéticos, y ahogar las resistencia de sus ciudadanos, por parte de los alemanes, a base de estrangular su abastecimiento y bombardear repetidamente la ciudad.

Durante el periodo en el que se produce la narración, que acabará con el estreno de la obra en la propia Leningrado en agosto de 1942, las purgas al entorno cultural de la ciudad no cesan y los ciudadanos mueren de hambre e inanición. Sin embargo, la vida cultural no quiere cesar. Algunos conciertos se siguen celebrando y mientras es posible, la radio traslada al ciudadano su interpretación. El invierno del 41 al 42 se lleva por delante miles y miles de habitantes de la ciudad, quienes no pueden resistir al frío y hambre, entre el incesante cañoneo y bombardeo alemán. Mientras, un fuerte contrataque soviético intenta abrir brecha en el frente de Voljov, terminando en un duro desastre tanto humano como militar. El río Ládoga, mientras esta helado, sirve de carretera para mandar alimento a Leningrado, pero no resulta especialmente efectivo.

Paralelamente, el autor desgrana la composición de la 7ª sinfonía de Shostakvich. Si el primer y segundo movimiento fueron terminados durante la estancia del compositor en la ciudad, los dos restantes se acaban en la distancia, entre el deseo de presentar al pueblo la obra que liderará la victoria frente al invasor y la sensación de pérdida y tristeza en el entorno cultural del compositor. Grandes amigos suyos han sufrido el castigo de las purgas. Sin embargo, lo prioritario es derrotar a los nazis, y esto encubre las miserias y el puño de hierro del régimen de Stalin. Finalmente la obra se estrena en Londres y EEUU, como símbolo de libertad y resistencia frente a la voraz destrucción provocada por la invasión de Hitler. El 9 de agosto de 1942, los supervivientes de la orquesta de la Radio de Leningrado, completada por miembros de bandas musicales del ejército y otros músicos, estrenan en Leningrado la sinfonía, bajo la batuta del maestro Elisberg. La elección y supervivencia de los mismos es una de las claves de la redacción de este ensayo. El asedio sobre la ciudad, no terminará hasta 1944, pero la victoria tomaba forma en la composición de Shostakovich. Mientras tanto, las purgas continuaron inmisericordes.

El autor remarca otro significado de su estreno, uno que enmarca un espíritu, una loa a la cultura y a la supervivencia. En un párrafo, al final del libro dice: "... aquel concierto en la ciudad mártir es tal vez el momento más grandioso, y sin duda el más emocionante, que puede encontrarse en la historia de la música. Gracias a él, la gran ciudad a orillas del Neva pudo conservar su alma artística frente a los intentos de aniquilación a manos de Stalin y Hitler. Los que tocaron aquel concierto dieron muestra de una valentía que trajo consuelo y confianza a un público, que, al igual que ellos mismos, ya habían superado con creces la que cabría suponer que era el límite de sus fuerzas". 

Este libro ha sido este año merecedor del Premio Hislibris de Literatura Histórica de 2015 en la categoría de ensayos. 

2 comentarios:

  1. Precisamente un compañero nuestro, Chuikov, del foro de Hislibris, tuvo la afortunada y didáctica idea de reunir en un solo evento la historia y la música del asedio de Leningrado. Hace unos años cogió su trompeta y junto a su orquesta nos ofreció en El Padul, su pueblo, una audición de esta soviética sinfonía, precedida por una conferencia, a cargo de él mismo, sobre el contexto militar del asedio. Estuvo muy contenido y riguroso. Palmas y vuelta al ruedo.

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    1. Vaya experiencia. El primer movimiento de la 7ª es brutal, tremendo... y éste libro vale mucho la pena. Recomendable al 100%.

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