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jueves, 7 de abril de 2016

"El Ministerio del Tiempo" - Temporada 2 - 1ª Parte

TVE ha decidido televisar la segunda temporada de la serie "El Ministerio del Tiempo" en dos partes. En un primer lugar, se han estrenado ocho capítulos hasta el mes de abril, dejando para más adelante, cinco capítulos más. La intención de TVE de alargar la temporada hasta junio, realizando un corte en su emisión. Además, coincide con la aparición del personaje de Pacino, interpretado por Hugo Silva, cubriendo la baja temporal de Julián, por asuntos de agenda profesional del actor Rodolfo Sancho, en estos primeros capítulos.
La dinámica de la serie sigue los mismos derroteros de la primera temporada. Continúan siendo el centro de la historia, las aventuras puntuales y autoconclusivas protagonizadas por las misiones a las que son enviados los protagonistas, mientras se producen pequeñas tramas paralelas entre los actores, siendo estas de ámbito más personal. Además sigue apareciendo la trama lineal referida a los asuntos propios del Ministerio y sus enfrentamientos con los norteamericanos, que parece que tiene una máquina del tiempo similar o incluso mejor que la española. Aquí encontramos apuntes del género del espionaje, que aportan continuidad a la serie.
En general,  y exceptuando un par de capítulos, a mi entender más flojos, como el dedicado al Monasterio de Santa Clara de Tordesillas durante la invasión napoleónica y el que se refiere a Houdini y los casos paranormales, la linea cualitativa de los seis restantes ha sido de notable alto. Los capítulos protagonizados por el Cid, Cervantes o Los últimos de Filipinas, repartido éste último en dos capítulos, han logrado presentar historias y personajes de gran altura. En todo caso remarcar cierto aire antimilitarista y antipatriótico, que no me terminó de convencer, en el último capítulo de Filipinas. Aún así, encuentro que estas cuatro entregas han sido las más sobresalientes, por el contexto histórico, en general, el trabajo técnico y las aportaciones de los actores que interpretaban a los protagonistas de estas historias, como Sergio Peris-Mencheta encarnando al Cid o Pere Ponce en la piel de Cervantes. 
Por lo demás, muy interesante y golosa la introducción de Pacino, un policía de los años 80, fichado por el Ministerio, para acompañar en sus misiones a Alonso y Amelia, mientras Julián viajaba a la Cuba y Filipinas de 1898, escapando a sus recuerdos más hirientes. El capítulo de su presentación, es también un ejemplo de cómo jugar con el concepto del espacio y el tiempo. Muy digno de mencionar. Hugo Silva aporta naturalidad, gracejo y muchas tablas en un personaje divertido y en algunos momentos muy sentido y cercano a sus nuevos compañeros. En definitiva, buen pulso en esta segunda temporada, que a la espera de los nuevos y últimos cinco capítulos restantes, ha ofrecido otra vez, calidad, buen gusto y un toque muy profesional a la serie estrella de la cadena pública.






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