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lunes, 18 de abril de 2016

"El Cid" - Integral

En 1971, Antonio Hernández Palacios, ilustrador al que he seguido toda la vida gracias a la serie "MacCoy", comenzó una serie de publicaciones dedicadas al Cid, incluidas en la revista Trinca por Doncel en dos tomos, los cuales engloban las dos primeras partes de este integral. Posteriormente en 1982 y 1984, el artista comletó dos tomos más. Si bien su intención era realizar por lo menos 20 volúmenes, englobando toda la vida de este personaje histórico, sin embargo se quedó en las páginas que completan este magnífico integral.
Sus títulos son, "Sancho de Castilla", "Las Cortes de León", "La toma de Coimbra" y "La cruzada de Barbastro". Si bien, la colección toma el nombre de "El Cid", no es el protagonista de las historias, sino Sancho, segundo hijo de Fernando I de León, llamado "El Magno". Particularmente, la trama comienza en el año 1063, al final de la batalla de Graus. Sancho, es acusado de matar en batalla a su tío Ramiro de Aragón e inicia su regreso a casa para aclarar su situación y su futuro como posible heredero de uno de los reinos de su padre. Rodrigo, el futuro Cid, le acompaña como escudero o caballero de compañía y aventuras, protagonizando junto a su protector, las aventuras que completan los cuatro capítulos del integral. A lo largo de estas historias, se sucederán algunos hechos de ficción, sobre todo en el primer capítulo, y otros totalmente históricos, como sucede en los otros tres. Rodrigo es un simple observador de lo que va sucediendo en la corte de Fernando y en las fronteras entre los reinos cristianos y árabes. Cruzadas, deseos hereditarios de los hijos del "Magno", traiciones, duelos y asedios, rodean las aventuras y desventuras de Sancho, futuro rey de Castilla y su paladín Rodrigo.
Como siempre, los lápices y colores de Hernández aparecen asombrosamente reales. Conjugan expresión, movimiento y frescura. Y además en este caso, la documentación histórica que encontramos en sus dibujos y viñetas es impresionante. Cuando se lee cada una de las páginas de este cómic, es imposible pasar a la siguiente sin pararse a observa la cantidad increíble de detalles, que podemos encontrar en vestuario, armamento, arquitectura y costumbres de los reinos y territorios del siglo XI. Es verdad, que si comparamos los dos primeros capítulos con los dos segundos, podemos atisbar en estos últimos, una trazo más maduro y detallado, y sobre todo un colorido más realista y redondo, que en su trabajo de los años setenta. Aún así el conjunto de esta obra resulta avasalladoramente realista y compleja, siendo uno de los cómics españoles indispensables a tener en una biblioteca que se precie.

Por ello agradecer a Ponent Mon por el esfuerzo que está realizando por recuperar de manera lujosa y detallada gran cantidad de cómics no solo de Hernández Palacios, sino de otros artistas de los años 70 y 80. Indispensable es poco.


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