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lunes, 30 de noviembre de 2015

"Yo soy Espartaco" - Kirk Douglas

Todos podemos reconocer en la película "Espartaco", dirigida por Stanley Kubrik, una de esas películas inolvidables y apasionantes realizadas en Hollywood entre los años 50 y 60. Así mismo, muchos de nosotros, amantes de la historia, del cine y de la novela, hemos leído "Espartaco" obra de Howard Fast, en la que se basó la película del mismo nombre. Pero no todos conocen los entresijos que rodearon la producción de un film que está catalogado entre una de las grandes producciones de aventuras e historia. Los años de postguerra y preferentemente los años cincuenta, llevaron a EEUU a un ambiente de miedo y persecución hacia todo aquello que sonara a comunista, dando comienzo la llamada "caza de brujas", liderada por una serie de políticos ultraconservadores, entre los que resalta el senador MacCarthy.
 
La censura, la búsqueda de agentes comunistas entre los miembros de la cultura norteamericana, especialmente la literatura y el cine, hicieron que no pocos personajes terminaran en la cárcel, no solo debido a estas persecuciones sino también a las declaraciones de algunos de los compañeros del mundillo. Fue un momento duro, conflictivo y lleno de aristas, que no terminaron de suavizarse hasta muchos años después. Entre tanto jaleo y situación de crisis, un joven e imparable actor llamado Kirk Douglas, se empecinó en realizar una película, basada en un libro de un autor de cierto perfil comunista, mediante un guión de un escritor con antecedentes en la "caza de brujas" y con un elenco de actores y un director nada fácil de dominar. Todo ello en una situación algo precaria económicamente y con la sola alianza y confianza de algunos compañeros y socios que lograron llevar a buen puerto una de las más espectaculares y magníficas de la historia del cine. Esta es la historia que el propio Kirk Douglas cuenta en este magnífica libro editado por Capitán Swing.
 
El autor comienza la narración explicando los inicios de su carrera y su visión del inicio de la "Caza de brujas" sobre todo en relación al que será su guionista "negro" para "Espartaco". Dalton Trumbo, tuvo que pasar por la cárcel y estuvo vetado para trabajar como guionista en Hollywodd, a pesar de lo cual, escribió con seudónimo más de un guión, incluso ganando algún que otro importante premio de la Academia. Paralelamente, nos presenta a Howard Fast, que también pasó por la cárcel, aunque menos tiempo. Autor ligado al Partido Comunista, es el creador de la novela "Espartaco". Douglas, no solo era un consumado y ambiciosos actor, sino que además quiso producir sus películas, para tener el máximo control sobre ellas. Dos buenos films, "Senderos de gloria" y sobre todo "Los Vikingos" le catapultaron a lanzarse a la producción de "Espartaco". 

Para ello quiso contratar a un guionista perseguido por comunista, convencer al novelista para cambiar el ritmo y perfil de la novela, contratar un director técnico, como Anthony Mann, para luego despedirlo y reenganchar a un especial y controvertido Stanley Kubrik. Tras descubrir durante el rodaje que su asesor económico le estaba robando, tuvo que remontar económicamente la película. Además se preocupó de convencer a Laurence Olivier, Charles Laughton y Peter Ustinov para participar en la película y lidiar y mediar entre ellos y sus egos, contratar a una bella actriz novel alemana para luego fichar a una maravillosa y cómplice Jean Simmons. Y todo ello con la ayuda de dos o tres personas de confianza, una mujer y esposa fiel a los principios de su marido y la valentía de mostrar, al público el resultado de una producción tan interesante como complicada, tan apasionante como conflictiva. Todo ello, reunido en apenas 190 páginas, escritas con gran agilidad y con un resultado muy entretenido. Muy recomendable lectura, sobre todo si eres un apasionado admirador de Douglas y un apasionado de su película "Espartaco".


viernes, 27 de noviembre de 2015

La foto del viernes - Roma - Monumento a Vittorio Emanuele II desde el Foro de Augusto.

Vista del Monumento a Vittorio Emanuele II desde detrás de las columnas del Foro de Augusto.
Contrastes arquitectónicos de la Roma infinita y eterna, en un atardecer inolvidable.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Desperta Ferro - "La Guerra de los Cien años (I)"

De 1337 a 1348 son los años de la Guerra de los Cien Años que la revista Desperta Ferro ha decidido tratar en este primer número, de una serie dedicada a la larga contienda que disputaron Francia e Inglaterra a lo largo del siglo XIV. Mientras en nuestra península moros y cristianos se batían por el dominio de reinos, taifas y territorios fronterizos, la existencia de ciertos derechos dinásticos y hereditarios de Eduardo III de Inglaterra le llevó a disputar al rey Felipe VI de Francia no solo algunos territorios continentales, sino el mismo dominio y control de todas las tierras francesas. Durante estos primeros años, Inglaterra prácticamente no perdió ninguna batalla, y si bien no supo aprovechar su ventaja, consolidó su administración, ejército y relación entre la nobleza y su monarca, mucho mejor que su vecino francés. De esto y mucho más trata, con suficiencia y detalle, el número que hoy reseño.
Uno de los temas más interesantes y necesarios para comprender la guerra que nos ocupa, se trata en un completo artículo titulado "Los remotos orígenes del conflicto". Se remonta hasta la conquista de Inglaterra por Guillermo en 1066. Ya en 1116, los reyes ingleses dominaban Normandía. A finales del siglo XII, el Imperio Angevino dominaba tres cuartos de territorio francés. Si bien a lo largo del siglo XIII, el equilibrio territorial se plantó en Francia, favoreciendo al rey francés, el hecho de que Eduardo II casara con Isabel de Valois, hizo que su hijo, ya en el siglo XIV, invocara sus derechos sobre los territorios de Francia. Aquitania, Bretaña y Normandía serán campo de batalla y juego en la lucha de ambos países, provocando el comienzo de la guerra en firme, en la primera mitad de ese siglo. En un segundo artículo, "El comienzo pausado", se enmarcan los acontecimientos, fases y encuentros que se dieron a lo largo de los 11 años a los que dedica Desperta Ferro este número. Entre medias hubo treguas, retiradas, batallas y asedios, en un territorio galo asolado por una guerra sin piedad y de desgaste. Tras esta importante y necesaria introducción, la revista se dedica a explicar en cuatro artículos, los factores militares que marcaron estos años, además de los avances en armamento y tácticas que inclinaron la balanza a favor de los ingleses. "El arco inglés frente a la ballesta genovesa", "La batalla de Crécy", "La guerra en el mar" y "El asedio de Calais" vienen acompañados de excelentes ilustraciones de la mano de Pablo Outeiral y Mathew Ryan, que junto a la gran cantidad y calidad de mapas, muestran al lector con mucha claridad las características materiales y territoriales del conflicto. Por último, y como complemento, se incluye un artículo titulado "Ideales aristocráticos y caballerescos" que nos explica la situación de la nobleza en ambos países, sus disposición al cambio y evolución, capacidad militar y su no poco importante relación con la realeza, enmarcando y dirigiendo a ambos reinos hacia el cénit del bajo medievo.
En conjunto un más que interesante número, que aunque, en un par de artículos, se repitan algunos de sus análisis, como sucede en los dedicados al arco, la ballesta y la propia batalla de Crécy, y con algunas erratas de tipografía, aporta las ideas básicas para comprender un conflicto que protagonizó en Francia una de las guerras más largas de la historia y que encontró una tregua, no por intereses propios, sino por la terrible aparición de la Peste Negra que asoló Europa de punta a punta a partir de 1348. 


martes, 24 de noviembre de 2015

"El lobo de mar" - Jack London

Si te gustan las novelas de marinos pendencieros, duros capitanes, grandes tormentas, barcos a punto de irse a pique, náufragos, peleas entre marineros o grandes travesías por el mar, esta novela te apasionará. Y no lo hará solo porque nos encontramos con un libro de aventuras, sino que además Jack London se sumerge en el estudio psicológico de algunos de sus personajes, sin tapujos, aportando profundidad en su relato, sobre todo en el que creo que es el gran protagonista de esta historia, el capitán Lobo Larsen.

La trama comienza con un hecho que marcará la vida del caballero Van Weyden. Mientras cruza la bahía de San Francisco en un transbordador, la niebla provoca un accidente con otro barco y Van Weyden cae por la borda. A las horas se despierta en el balandro "El Fantasma", comandado por Lobo Larsen, que se dirige a Japón para la temporada de caza de las focas. Para su desgracia el capitán se negará devolverlo a San Francisco y lo enrolará de grumete, comenzando un viaje vital y de gran dureza, a lo largo del océano Pacífico.

A partir de ese momento, terrible para el personaje, éste tendrá que lidiar con la tripulación, su nueva misIón en el buque, la dureza de su trabajo, los insultos de sus compañeros y toda clase de experiencias nuevas para él. Su pasado caballeroso, en el que vivía de una renta con todos los placeres de su posición, pertenecen a otro tiempo. Su captor, el capitán, quiere hacer de él un hombre, pero no como objetivo, sino como instrumento para su propio beneficio. La visión de la vida de Lobo Larsen, es buscar el bienestar propio, la consecución de sus intereses, por encima de todos y todo lo que tenga delante. Su arrogancia, su manera tiránica de mandar en "El Fantasma", chocarán de frente con la mentalidad moral y psicológica de Van Weyden. Curiosamente, Jack London, presenta al sangriento capitán como un hombre hecho a sí mismo, pero no inculto. Su pasión por absorber ideas y teorías, le ha llevado a leer a grandes autores, lo cual le da cierta autoridad para justificar sus actos. Las largas conversaciones entre los dos personajes, en las que hablan de filosofía, del por qué de la vida, el fin del hombre y sus actos, se intercalan con terribles tormentas, peleas en el barco e incluso intentos de motín. El equilibrio dramático de la novela juega con las aventuras y el sentido del ser humano. Unas como otras, están relatadas con gran agilidad y conocimiento. Por un lado, creo no haber leído con más veracidad y crudeza la vida en el barco y la dureza de la lucha de una tripulación por no hundirse en medio de una terrible tempestad. Así mismo, sorprende la profundidad de las conversaciones en las que ambos se enzarzan, a cuento del ser humano, sus principios e intereses.

Curiosamente y a mitad del libro, la aparición de un personaje femenino, romperá ese equilibrio artificial entre los dos protagonistas, provocando una serie de situaciones que irán poco a poco delimitando los sucesos hacía la conclusión del libro. He de decir, que mientras el concepto de aventuras, descarnado y casi cruel del autor, se mantiene muy alto, ciertos diálogos y pensamientos Van Weyden y la nueva protagonista, hacen que el interés de la novela se reduzca un poco. Sin embargo, London consigue mantener el interés hasta el final del libro, a base de lo que mejor sabe, escribir aventuras y sobre todo, presentar la capacidad de superación del ser humano ante la adversidad de sus propios congéneres o de la naturaleza de la que se encuentra rodeado. En ésto, London es un maestro, y a pesar de un final algo flojo en mi opinión, "El lobo de mar" es una novela llena de experiencias y  aventuras, hechos de gran crueldad humana y mares inmensos, golpeados por terribles tormentas, en los que unos pocos hombres subsisten y se enfrentan a sus propios pecados y a la dureza de la naturaleza, gran protagonista de sus novelas.

     



lunes, 23 de noviembre de 2015

"Sicario"

Hace algún año reseñé "Prisioneros" lograda, trabajada y dura película dirigida por el canadiense Dennis Villeneuve. El tratamiento de los personajes, la moral y las difíciles relaciones de los personajes en momentos de zozobra, colocaban a esta película y a su realizador, como una de las promesas más sólidas en el firmamento cinematográfico actual. "Sicario" siguiendo una senda diferente, pero en algunos casos paralela, no hace más que confirmar su buena mano con la cámara, el dominio del tempo de sus películas y sobre todo el conocimiento más visceral y real de la conciencia humana, enfrentada a complejos retos emocionales y éticos.
Emily Blunt interpreta a la jefe de operaciones del departamento de secuestros del FBI en Arizona. En este estado limítrofe con Méjico, los cárteles tiene su cabeza de puente para realizar el tráfico de drogas en EEUU con la necesaria seguridad. Por ello, varios secuestros y asesinatos provocados por la guerra entre las distintas familias, hacen que  el Gobierno de EEUU, junto al Departamento de Justicia forme un equipo interdepartamental para desmantelar a la organización, no solo en suelo americano, sino también en su origen. Por esta razón, Katy Macer es fichada por Matt Graver, un oscuro agente, interpretado por Josh Brolin, que junto a Alejandro,  encarnado por un acertadísimo Benicio del Toro, especialista en el cártel mejicano, lideran la operación. Una serie de operaciones del grupo, de dudosa legalidad, realizadas para descubrir y descabezar al jefe de una de las mafias más peligrosas de la zona, hacen dudar de su labor y sobre todo de los procedimientos a la brillante agente del FBI.
La película de Villeneuve acierta en todas sus líneas. Actores y actriz, montaje, ritmo, dirección y tratamiento de la trama, funcionan como una máquina de relojería. El trío protagonista marca sus distancias entre ellos, con la misma facilidad como con la que representan ante el espectador su función en la operación policial. Matt Graver es un líder nato. Juega en una liga diferente y traspasa la legalidad cuando lo necesita, todo sea por lograr su objetivo. Para ello tiene todo el apoyo estratégico y material necesario. Alejandro, representa a esa figura oscura e indefinida, que con cierta distancia atisba los problemas y pretende solucionarlos, pero haciéndolo a su manera, porque como dice en un momento de la película, en una zona de lobos, no queda comportarse más que como un lobo. Sus intereses no solo son profesionales. Su pasado sacude su memoria, que es lo que marca su frialdad y determinación en la operación. Por último, Katy Macer, es la agente del FBI eficiente, cumplidora de la ley, que se encuentra al servicio de la justicia, instrumento que utiliza para cazar a los delincuentes. El espectador va informándose de la investigación del equipo, conforme lo hace la misma Emily Blunt en la pantalla y esto es uno de los grandes aciertos de la película. Sobre ella pivota un film que juega con la finalidad de castigar a los cárteles mejicanos, para evitar sus operaciones en suelo norteamericano, pero en la que se ve arrastrada por Graver y Alejandro a traspasar la linea roja que, como alega su jefe directo, se puede mover a gusto del grupo interdepartamental. Su conciencia se ve golpeada por el uso maniqueo que de ella hace Graver, manipulándola y deslocalizándola de su verdadera función en la operación.
A este drama policial y humano, hay que unir la pasmosa y directa facilidad con que el director plasma en la pantalla, la situación de la frontera, la guerra que domina Juarez, la capacidad operativa de EEUU en Méjico y sobre todo el drama humano de la línea que separa los dos países. Y esto lo realiza con un soberbio dominio de la cámara, acompañada  de una brillante fotografía. La escena de la operación en Juarez, que por lo menos dura 20 minutos, es memorable. La capacidad de Villeneuve de plasmar imagenes impactantes, utilizando el paisaje árido de aquellas tierras inmensas abandonadas de la mano de Dios, se complementa con una bso casi axfisiante, logrando crear la sensación de tensión y desconcierto necesaria para atrapar al espectador. Su pulso dramático y el tempo de la película, sobre todo en la escena de Juárez y en el paso nocturno de la frontera por el túnel, al final de la película, logran aupar a este director a altísimos niveles que me recuerdan a los trabajos de Sodenberg en "Traffic" y de Bigelow en "Zero Dark Thirty". 
Su brillante nivel técnico se complementa con una gran selección de casting, donde Emily Blunt y Josh Brolin realizan un gran trabajo. Pero es Benicio del Toro el que con su mirada profunda y presencia enigmática, logra reunir mediante su actuación y un complejo personaje, una de sus mejores actuaciones. Compleja, dura, enigmática y sobre todo sensibilizadora película, en la que el uso teledirigido de la ley y la justicia hace que la conciencia de la protagonista se tambalee en la guerra profunda y secreta contra la droga. ¿El fin justifica los medios? ¿A cualquier precio? 





viernes, 20 de noviembre de 2015

La foto del viernes - Viena - Palacio de Schonbrunn

 
Viena. 
Palacio de Schonbrunn. 
Fuente de Neptuno. 1776-1780
Como un voyeur, desde la aparte trasera de la fuente, entre las rocas, se vislumbra distintos seres marinos cabalgando alrededor del dios de los océanos...

jueves, 19 de noviembre de 2015

"Batman - La muerte de la familia"

Hace unos meses reseñé el anterior trabajo a dúo de Scott Snyder y Greg Capullo en el tomo titulado "El tribunal de los búhos" protagonizado por Batman y un nuevo grupo de enemigos en Gotham City. Ya comenté la calidad del trabajo en guión y sobre todo en el dibujo de una historia oscura y tenebrosa. Tras este primer éxito, el tandem repite en una historia, ahora protagonizada por el regreso de Joker al entorno más cercano de Batman. Snyder junto a Tynion IV en el guión y Capullo, acompañado por Jock en el dibujo, componen una trama más tenebrosa que la anterior, en la que los conocidos más cercanos del héroe nocturno, sufrirán el acoso del Joker, un año después de su desaparición de Gotham.



Este tomo que recopila cinco números, vuelve a conjugar un guión complejo y lleno de diálogos y acción, con el siempre solvente dibujo de Capullo, esta vez acompañado por uno de mis dibujantes favoritos en la actualidad, Jock. Escenas espectaculares, juegos de sombras y luces, explosiones, y un colorido rico en matices y variedad, forman el marco perfecto para una historia en la que Joker, vuelve a Gotham con la intención de llamar la atención de Batman, mediante el plan de atacar y manipular a los más fervientes aliados del héroe. Alfred, Gordon, Nigthwwing, Red Robin, Batgirl y Red Hood entre otros, sufrirán un ataque directo, con la única propuesta de convencer a Batman de que éste no sería nadie en su misión de apaciguar Gotham, sin la intervención del propio Joker. Un juego de engaños, una apuesta, una invitación... llevarán a Batman ante la disyuntiva de zafarse de un Joker tan convincente como sanguinario.

Y todo ello en un guión lleno de soliloquios locuaces y llenos de odio, compaginado con espectaculares páginas llenas de viñetas espléndidamente estructuradas, que engloban el dibujo combinado de Capullo y Jock, demostrando su compatibilidad tanto en calidad como en estilo. Un gran tomo en el que se reinventa el malvado Joker, más irónico y cruel que nunca. Imprescindible.  

martes, 17 de noviembre de 2015

"Hedda Gabler" - Cayetana Guillén Cuervo

No soy asiduo asistente al teatro. Sin embargo, la oferta programada este fin de semana en Baluarte de Pamplona, resultaba de lo más atractiva por varios factores. En primer lugar la obra. "Hedda Gabler", escrita  por Nenrik Ibsen en 1891, provocó en su época diferentes reacciones en una sociedad clásica y conservadora. Su visión de una mujer extemporánea, cuya mayor aportación fue la simple idea de preguntarse el por qué de su situación social, sexual y personal, en la sociedad de la época, ya es reclamo suficiente, para disfrutar del pensamiento y mensaje del dramaturgo Ibsen. En segundo lugar, la actuación de la televisiva y actriz perteneciente a una de las más importantes sagas de actores teatrales de nuestro país. Cayetana Guillén Cuervo tiene suficiente empaque interpretativo, como para atraer a propios y extraños a la presentación de la obra en Baluarte.
Hedda Gabler es una mujer recién casada, hija de militar, que acaba de volver de viaje de novios con su marido, Jorge Tesman, un joven investigador y ratón de biblioteca, que aspira a obtener el puesto de profesor en la universidad, con el que poder soportar los gastos creados por su afán de contribuir a los gustos de su nueva esposa. En su camino se cruzarán varios personajes. La tía omnipresente del joven investigador, en cuya mente no existe otra cosa que la de ver embarazada a Hedda. Una joven amiga de la protagonista, Thea Elvested, casada con un Juez de Paz, que se presenta en casa de los Tesman para contarles que ha huido de casa tras los pasos de Eilert Lovborg, antiguo amigo de Hedda y oponente intelectual de Tesman, y con quien ha iniciado una relación amorosa, encauzándolo en su vida y trabajo, y haciendo de él un hombre respetable. Estos acontecimientos y la celebración de la fiesta de despedida de soltero para homenajear a Tesman y la aparición de Lovborg con un manustrito sobre la teorización de las civilizaciones, provocarán una serie de situaciones que llevarán a Hedda a plantearse su misma existencia y razón de vida, en un mundo en el que parece no encontrar su sitio.
Complejo el personaje perfilado por Ibsen en esta obra de teatro. Hedda, recién casada, desde el punto de vista de los ojos externos, de los que la ven desde fuera, debería ser una mujer feliz, llena y satisfecha. Sin embargo, conforme todos a su alrededor dan por hecho esta situación, ella se plantea su realidad, sus reacciones frente al matrimonio y la maternidad y su nueva vida, como algo aburrido, irreal y forzado. Con una personalidad soñadora, esta joven a la que gusta compartir en fiestas, visitas y sociedad, sin darse cuenta, ha caído en una jaula de oro, donde es adorada por su amante marido, al que respeta por encima de todo, excluyendo cualquier tipo de traición hacia su persona. El recuerdo de su pasado con el vividor Lovborg, la visita de su amante y compañera intelectual, y la situación de debilidad de su marido, dedicado a sus libros, sus tías y necesidades económicas, hacen que Hedda se plantee sus decisiones, entre ciertas sensaciones que navegan alrededor de la envidia, la soledad y la falta de libertad. Todo ello, con la colaboración necesaria del personaje del juez Brack, definitorio a la hora de que Hedda se replantee su vida, lo que llevará a este grupo humano y heterogéneo, hacia derroteros autodestructivos y de honda depresión. Un profundo ensayo teatral sobre las incoherencias humanas, las limitaciones sociales frente al deseo de libertad y albedrío, y la posición tan limitada como encorsetada de la mujer de finales del XIX.
El elenco de actores y actrices estuvo conformado por:

Hedda Gabler: Cayetana Guillén Cuervo 
Jorge Tesman: Ernesto Arias 
El juez Brack: Jacobo Dicenta
Eilert Lovborg: José Luis Alcobendas 
Julia Tesman: Charo Amador 
Thea Elvsted: Verónika Moral

Dirigidos por : Eduardo Vasco

El conjunto de interpretaciones resultó bastante redondo. Las dicciones muy claras y perfectas para un Baluarte excesivamente grande para disfrutar de una obra de teatro como ésta. Con una escenografía muy simple, formada solo por un piano y cuatro sillas, los intérpretes juegan con su movimiento y con estas sillas, para presentar al espectador las escenas de la obra, intercaladas con pequeñas piezas musicales interpretadas por un pianista ocasional. Ellos y ellas, actrices y actores, desempeñan de manera rotunda y sólida unos papeles que navegan entre sus deseos, sus deberes en la sociedad y la representación de la felicidad según cual sea su destinatario. La protagonista, Cayetana Guillén Cuervo, con una personalidad preeminente en el escenario, domina con soltura un papel complejo y digno de representar. Su dicción es fantástica y su tono de voz grave y diferente, es capaz de transmitir a la perfección sentimientos y penas. De la misma manera, sus poses y gestos en el escenario, aportan físico y realidad a esas frases teatrales que con segundos y escondidos mensajes, encuadran la realidad vital de la protagonista. Los demás actores y actrices, complementan sus actuaciones con profesionalidad y dominio en las tablas, cerrando un conjunto que transmite al espectador toda la complejidad de una obra escrita por Ibsen, que plantea al público la incoherencia, las dudas y los deseos de un ser que deambula  y naufraga en la realidad que le rodea y la asfixia en la sociedad del finales del siglo XIX. 

lunes, 16 de noviembre de 2015

"Spectre"

Sam Mendes repite en la dirección de la cuarta entrega del James Bond interpretado por Daniel Craig. En este caso, la trama se alinea directamente con "Casino Royal" situando a Bond en la búsqueda del origen de la mente que provocó la muerte de Vesper. Siguiendo la pista del anillo con la marca del pulpo, Bond viaja a Ciudad de Méjico el día de la festividad de los muertos, siguiendo a un mafioso italiano, miembro de la asociación a la que intenta desenmascarar. Tras conocer a su viuda en Roma, consigue descubrir el nombre de la organización y ponerle cara a su líder. Por medio del Sr. White y de su hermosa hija, logra acercarse este siniestro personaje que esconde un secreto difícil de imaginar. Mientras tanto, el nuevo director de Seguridad Nacional británico pone en jaque a el MI6, sus métodos y agentes, pretendiendo crear una red de seguridad internacional con oscuros intereses.
Ante todo debo aclarar que salí decepcionado de esta entrega de 007. Con esta película, Mendes pretende cerrar el círculo iniciado en "Casino Royal". Con cierta precisión en estilo y elegancia, enlaza con Spectre el ciclo final de la serie, o eso parece que pretende. La sombra de Spectre es larga y entre sus atentados a nivel mundial y la pretensión de dominar el mundo, mediante el control de la información y seguridad mundial, su carrera hacia el poder mundial, solo se verá interrumpida por James Bond. . Tras una interesante y oscura "Sky fall", se esperaba mucho de esta cinta. Sin embargo, a excepción de los primeros minutos en Ciudad de Méjico, en el que se disfruta mucho de un plano secuencia muy jugoso, la verdad es que quitando algunos momentos meritorios, la película va claramente de más a menos. Su guión resulta endeble, lleno de frases hechas y conversaciones vacías de contenido, y la escenas de acción no resultan nada sorprendentes y están faltas de emoción e imaginación. 
Curiosamente hay planos y situaciones que recuerdan demasiado a otras películas de la saga. Una parte de la película se desarrolla en un desierto donde se encuentra la base de Spectra. Pues bien, la consecución de las escenas recuerdan mucho a las de "Quantum ..." y eso no es bueno que digamos. Por otro lado, el cierto empaque que se quiere otorgar a la relación de Bond y la hija de White en el tren, busca repetir el maravilloso diálogo de "Casino...", sin conseguirlo. En esta cinta se vuelve a demostrar, la debilidad de Mendes en las escenas de acción, a excepción de la pelea de Bond en el tren, contundente y rotunda. La persecución en Roma, parece un mero "ve tu delante que yo voy detrás" en una escena nocturna, mál montada y ajena de toda emoción y la correspondiente al avión en los Alpes, recuerda a aquellas ridículas persecuciones más propias de Brosnan en los años 90.
El guión, realmente, está lleno de largos silencios sin sentido y especialmente largos y aburridos. Craig se pega unos pases de modelos dignos del mejor festival de moda, pero no termina de conseguir los gestos, situaciones y sentimientos logrados en su anterior entrega. Monica Belluci, acertadísima y bellísima, pero se encuadra en un papel corto como intrascendente, a pesar de lograr cinematográficamente las escenas más bellas de la película en Roma. Léa Seydoux, falta de emoción y empatía con Bond, francamente insípida, diría yo. En conjunto, encuentro la película desequilibrada, con un guión que va de más a menos, lleno de inconsistencia y poca gracia, en el que ni siquiera el siempre recurrente "Q" logra arrancar ni siquiera una sonrisa. Y por último un villano, el que debería ser el villano por antonomasia, interpretado por Christoph Waltz, presenta un desarrollo torpe y corto, que desde el principio denota cierta pereza y limitación, no tanto por su actuación, sino por lo endeble del guión que le tocaba interpretar. 
En definitiva, muestra el estilo elegante y cuidado de Mendes. y estéticamente está muy trabajada, pero aunque supera a la floja, "Quantum..." se queda lejos de la ahora más potenciada "Skyfall" y por supuesto de la emblemática "Casino..."  Ni siquiera la canción de Sam Smith consigue transmitir la magia de la saga, en unos títulos iniciales flojos e intrascendentes. Lo que si queda claro es que el personaje desde mi punto de vista necesita una regeneración, tanto en su protagonista, como en el director y la visión de 007.



jueves, 12 de noviembre de 2015

"Violetas de marzo" - Philip Kerr

No soy lector de novelas policíacas. Sin embargo, me he propuesto, de vez en cuando, leer algún libro del género, eso sí, siguiendo las consabidas recomendaciones de conocidos y amigos. El que hoy reseño, no es una novela al uso, ya que se ambienta en pleno año 1936, en la Alemania Nazi y en medio de la celebración de los Juegos Olímpicos de Berlín. Creo que a la hora de acercarme a la novela negra, no está de más hacerlo con un libro en el que el trasfondo en el que se sucede aporte un punto de historicidad.

Bernie Gunther, protagonista de la primera novela de la trilogía llamada Berlin Noir, de Philip Kerr, es un exmilitar y expolicía, convertido a detective en pleno apogeo del nazismo en un Berlín, anormalmente tranquilo por la inminente inauguración de los Juegos Olímpicos. Un conocido industrial del acero lo contrata para investigar la muerte de su hija y su yerno, la desaparición de unas joyas de la familia, aparentemente robadas tras el asesinato y el incendio de la vivienda en la que vivían.

Mientras el detective inicia su investigación en un Berlín, que el autor conoce a la perfección, demostrado en la descripción promenorizada de calles, plazas y avenidas, el autor aprovecha para contar al lector la situación histórica del poder nazi en 1936. Los campos de concentración para cualquier persona tenida por enemigo de la patria ya estaban en funcionamiento. Homosexuales, comunistas, vagos, delincuentes, disidentes y por supuesto los gitanos y judíos, estaban siendo apartados de la sociedad ejemplarizante de Hitler y los suyos. Sin embargo, en las mismas entrañas del III Reich, el equilibrio de poder entre Goering, Goebbles o Himmler, ya estaba protagonizando un pulso interno, con el que conseguir el dominio y control de la administración del gobierno alemán. Con esta lucha de poder, aunque de bajo nivel, se encontrará el protagonista conforme se adentre en la negrura de un caso complejo y peligroso, por la presunta implicación de los grandes poderes del momento.

Philip Kerr, juega con la típica historia del detective ácido y gracioso, bien relacionado, interesante ante las mujeres e incapaz de dejar un caso sin resolver, con la situación de Berlín en 1936. La política económica de Alemania quiere ser autosuficiente y para ello, el nazismo tendrá que implicar a grandes empresarios. Por otro lado, las diferentes policías siguen sin confiar unas en otras y los antiguos grupos sindicales, se han convertidos en pequeñas mafias que todavía manejan con suficiente poder, los bajos fondos de la capital. Los más cercanos colaboradores de Hitler pugan por dominar la administración que en pocos años llevará a Europa a la guerra y entre medio, Gunther pretende sacar y limpiar los trapos sucios de una sociedad que, por un lado, pretende nacer y crecer en el nazismo, como sucede con los llamados Violetas de Marzo y por otro, en algunos casos no soporta la nueva situación de poder del nazismo... Una curiosa y entretenida historia de detectives, mezclada con una más que interesante  visión del Berlín de 1936, en el que unos pocos comunistas, mafiosos y matones, todavía pretenden dominar lo más oscuro de la ciudad.

martes, 10 de noviembre de 2015

"La Cumbre Escarlata"

La última producción de Guillermo del Toro ha tenido que ser un auténtico divertimento creativo para el director. Gran aficionado a las historias de fantasmas, cuentos góticos y ambientes victorianos y recargados, Guillermo ha trasladado a la pantalla una historia llena de detalles literarios, fantasmas, historias de personajes oscuros y relaciones dominadas por el miedo, la venganza y los celos. No es extraño que en su primer cuarto de hora, se nombren a tres autores literarios que marcan la trama de la película. Jane Austen, Mary Shelley y Arthur Conan Doyle, son escritoras/es que han dominado diferentes géneros literarios. El romántico, el terror y el suspense. Precisamente "La cumbre escarlata", toca ambos palos, mostrando al espectador una doble historia de amor, rodeada de tragedia y desencuentros, cuentos de fantasmas con varias presencias del más allá y una no menos interesante trama llena de suspense y misterio. 
La película nos traslada a Chicago de la segunda mitad del siglo XIX. Una joven escritora, con experiencias fantasmales desea ver publicado su primer libro. Su padre, un industrial y empresario, hecho a sí mismo, enviudó hace años y ambos se protegen y quieren. Un joven baronet británico y su hermana, visitan al empresario para conseguir financiación para construir una máquina para extraer una arcilla roja muy especial de sus tierras en Inglaterra. Mientras tanto la joven y el visitante británico entablarán una relación que cambiará el curso de su vida y sus relaciones con la sociedad en la que vivía, participando sin saberlo, en los fines oscuros y misteriosos de los hermanos y su mansión de Cumberland. 
Con una estética impecable, una ambientación artística abrumadora y una buena, más que buena, selección de actores y actrices, Guillermo del Toro afronta con seguridad, convicción y dominio, una historia de fantasmas, desafíos, amor y celos, además de sangre. Con la excusa del color de la arcilla con la que quieren sustentar su futuro próspero, los hermanos de las tierras altas inglesas, el rojo domina cromáticamente una película ensamblada mediante un guión muy trabajado y estructurado. La combinación de una interesante pero también tópica historia de fantasmas, juega con otros factores que aportan jugo y esencia a la historia. Una familia venida a menos, los celos en una relación compleja y secreta, la industrialización de un siglo XIX con novedosos proyectos, signos de modernidad y una historia de amor al más estilo romántico, mezclada con historias de un pasado con extrañas muertes y oscuros secretos, desgranan una trama bellamente contada y ambientada con un estilo impecable. 
Si bien la historia juega con tópicos ya conocidos en el género, la combinación de una excelsa ambientación y unas actuaciones notables, hacen de una película con un argumento de fondo algo plano, un ejemplo artístico de cómo mostrar al público la belleza del miedo y el terror del género gótico más clásico. La aportación de Mia Wasikovska y Jessica Chastain conforman un duelo interpretativo complejo y lleno de matices, que en ciertos momentos me ha recordado a aquella sublime relación en "Rebeca" entre Joan Fontaine y Judith Anderson. Ambas reflejan su calidad interpretativa y capacidad de mostrar en la pantalla belleza, desasosiego, odio, celos y terror. Respecto a Tom Hiddleston, cumple con cierta maestría su doble faceta de amante misterioso y cómplice, aportando a su papel un aura romántica y anticuada del joven noble dotado de encanto y falto de dinero.
En conjunto, a pesar de lo manido de ciertos tramos del guión, la película resulta bastante bien, sobre todo en base a una portentosa dirección artística y a un trabajo loable y convincente del trío protagonista. No es una obra maestra pero entretiene, recreando el ensamblaje necesario para trasladarnos al interior sombrío de un cuento gótico al uso.



lunes, 9 de noviembre de 2015

Cecilia Bartoli - "De Venecia a San Petersburgo" -

El día 5 de noviembre recibí una llamada de un amigo para recordarme que teníamos cena de cuadrilla. Mi contestación fue categórica. No puedo, voy al concierto del Baluarte de Pamplona a ver a la Bartoli. Y efectivamente, pocas cosas podían evitar que acudiera a escuchar, por segunda vez en directo, a la diva de las divas de la música barroca. La mezzo soprano ofrecía tres conciertos en España, uno de los cuales sería en Pamplona. 
La gira tenía como objetivo presentar a los aficionados su último disco, "San Petersburgo", dedicado a la música Barroca en la corte de los zares, en la que era entonces capital de Rusia. En este caso y para amenizar y potenciar la gira, la gran cantante romana, presentó un programa más diverso. En la primera parte, casi todas las piezas son de Vivaldi. El resto, se dedica a los compositores europeos que contribuyeron a deleitar con su música a la corte imperial rusa. Entre ellos, Francesco Araia, del que escuchamos en mi opinión la mejor aria de la noche, Hermann Raupach y Johann Adolf Hasse. Algunas piezas son coincidentes en disco y concierto. Otras no. La mayoría de ellas compuestas para cantar en italiano, el idioma por antonomasia en la ópera barroca. Curiosamente, un aria del repertorio y la propina con la que finalizó la velada, se compusieron para ser cantadas en ruso, una de las muchas curiosidades presentadas por Cecilia Bartoli en su magnifíca noche en Pamplona.
El concierto gozó de algunas piezas instrumentales muy celebrabas, interpretadas por el conjunto italiano, la Orchesta I Barocchisti, dirigida por Diego Fasolis. Sus componentes son especialistas en los instrumentos antiguos y originales, y presentan una interpretación muy cercana a lo que se podía escuchar e interpretar en el siglo XVIII. Su sonoridad redonda y equilibrada, presentaba seguridad y sobre todo contundencia en volumen. El violín concertino, así como la flauta y el oboe, que realizaron algunas interpretaciones en solitario o acompañamiento, demostraron su dominio en técnica y tempo. Fueron dignos acompañantes de Cecilia Bartoli. 
Según avisaron al comienzo del concierto, la italiana se encontraba algo griposa. En ciertos momentos, tuvo que hacer uso de un pañuelo debido a los efectos de su estado. No sabría decir con rotundidad, si esta cuestión afectó a las dotes vocales de la cantante. Como aficionado debo decir que apenas se noto, en su caso, cierta falta de volumen en algunos altos, aunque desde luego en sus fraseados no pude notar la afección en absoluto. Su dominio vocal, su capacidad de empatía y gran teatralidad en el escenario, complementan a la perfección una voz privilegiada, que supo dotar a la obra, sobre todo de Vivaldi, el toque italiano que supura por toda su piel.  Su selección de obras, fue muy interesante. De Vivaldi y sus óperas, muchos conocemos algunas de las arias interpretadas ayer, sobre todo en las referidas a Farnace. Curiosa y en algunos momentos rica en matices la aportación de los compositores de la corte rusa. Las dos últimas obras del concierto, por un lado, el aria de Porpora y por otro, la propina cantada en ruso, en un arrebato de riqueza y puesta en escena, fueron el colofón perfecto para una velada entretenida, llena de matices y desbordante de calidad, a pesar dela gripe que sufría la gran Cecilia Bartoli.



viernes, 6 de noviembre de 2015

jueves, 5 de noviembre de 2015

"Ray Donovan" - Temporada 3

Y ya van tres temporadas de una de las series que más me gustan y más me atrapan en la actualidad. Como premisa, decir que todos los problemas, rencillas, meteduras de pata, complicaciones o sucesos que se dan alrededor de la familia Donovan me tienen absolutamente atrapado. La capacidad de los creadores de la serie, de dificultar la vida de los protagonistas, se solventa con un guión duro pero convincente. Han sido capaces de realizar una serie con un entramado impecable y sobre todo lleno de grandes caracteres, representados en unos personajes sólidos y con mucho recorrido. En su tercera temporada, la estructura de la serie se ha complicado con nuevos personajes que parece, que han llegado para quedarse y han enriquecido y aumentado las expectativas de sus creadores.
Pero vayamos por partes, porque las tramas se complican, se entrecruzan y ponen en situaciones de vida o muerte a los protagonistas hasta niveles insospechados. Por un lado Ray Donovan comienza a relacionarse con un millonario personaje y su hija, interpretados por unos magníficos Ian McShane y Katty Holmes. La posibilidad de entrar a participar en una operación inmobiliaria en relación a la compra de un equipo de fútbol americano,  será demasiado atractiva para dejarla pasar, pero para ello tiene que pagar un peaje. Por otro lado, su hermano Bunchy, tras superar su pasado en la infancia, conoce a una luchadora mejicana, con la que contraerá una compleja y definitiva relación. El parkinson de Terry se complica y Ray y su mujer deciden convencerle para que viva con ellos, entrando en su compleja vida familiar, en la que la hija de Ray, Bridget, toma un fuerte protagonismo al enamorarse de su profesor de matemáticas. Como plato fuerte, tenemos a  Mickey Donovan que junto a su hijo, Daryll se complica en un negocio de prostitución y tráfico de drogas, por el que se enfrenta a la temible mafia armenia. Si a esto unimos la aparición del exdirector del FBI, al que Ray hundió su carrera, tenemos un cocktel tan explosivo que hace de esta temporada un producto altamente adictivo. Y por si fuera poco, para terminar, los creadores de la serie no sorprenden con la inclusión de un sacerdote católico, cuya misión es recuperar a las personas que han sufrido en su infancia abusos de sacerdotes. Su corta participación en la serie, implicará sobremanera al personaje de Ray, tocándole en sus entrañas sus recuerdos más oscuros y atenazando su total enemistad con la Iglesia
Concluyendo, recomiendo esta serie, con rotundidad. Ray es un personaje complejo. Herido por un pasado muy duro. Por amor a la familia o simplemente por el hecho de querer controlar todo lo que sucede a su alrededor, le lleva a responsabilizarse de todo y todos, a veces sin llegar a enfatizar con lo que hace. También hay momentos buenos. La relación con sus hermanos, le hace sobrevivir a situaciones complejas, aunque muchas veces le llevan a enfrentarse con los de su propia sangre. El descontrol es lo que le pone nervioso y sin embargo, es su profesión. Controlar, arreglar entuertos de la manera que sea necesario. Y aún así muestra debilidad. El alcohol, sus recuerdos, sus deseos de medrar, sin saber con que fin. Un personaje sólido para una serie dura, sin complejos y sin medias tintas. Los problemas crecen para una familia más desunida que nunca, pero la sangre de los Donovan está por encima de todo. Francamente una serie imprescindible.

martes, 3 de noviembre de 2015

"Odiseo. El Juramento"- Valerio Manfredi

Valerio Manfredi es de esos escritores que desatan pasiones. Muchos lectores de novela histórica lo adoran y veneran, otros no tanto. Su trilogía sobre Alejandro Magno, trae de calle a muchos. Siendo una de sus obras más leídas, algunos piensan que no merece tanto aprecio. Yo reconozco que cuando lo leí me gustó y no le hice ascos. Con la publicación del libro que hoy reseño, el primero de dos, dedicado a la figura mítica de Ulises, o como debiera llamarse Odiseo, algunos, muchos, no sabían que se iban a encontrar. Sin embargo, "Odiseo. El Juramento", en general ha gustado a partes iguales, al clásico lector de novela y al más concienzudo aficionado al mito homérico. Las razones son varias, concluyendo que a mí, también me ha gustado, por su fondo y forma.

En este primer volumen, el autor traslada al lector la infancia y juventud de Odiseo, incluyendo la guerra de Troya, hasta el inicio de la vuelta a Itaca. El protagonista, hijo de Laertes, uno de los argonautas que robaron el Vellocino de oro y realizaron uno de los viajes más míticos y extraordinarios de la antigüedad, siempre según la leyenda, disfruta de una infancia llena de historias, viajes y experiencias, en las que tiene la oportunidad de conocer viejos compañeros de su padre, escuchar leyendas sobre Hércules y entablar los primeros contactos con los que serán sus compañeros de viaje en la terrible guerra de Troya. Podemos decir, que Manfredi intercala en la infancia y época de enseñanza del joven príncipe de Itaca, viejas historias y mitos de héroes de leyenda. Por medio de terceros, se cuentan hechos del viaje de los argonautas, así como la situación de las ciudades y principados de la Acaya griega. Esto sucede en las primeras 200 páginas, es decir en la primera mitad del libro.

A partir de aquí, nos encontramos con un Odiseo, proclamado rey por su padre, viviendo en un entorno de cambio, en el que los viejos reyes ceden su trono voluntariamente o no, a jóvenes aspirantes y príncipes, que ven el mundo de una manera diferente. Cuando esto sucede, y con Odiseo bien considerado entre sus semejantes, se produce la crisis que provocará el inicio de la guerra de Troya. Un juramento es su origen y un juramento provocará la guerra. Una mujer, su elección de marido y sus posteriores acciones llevarán a los reinos aqueos a lanzarse a un viaje, tan largo y épico como sus padres los argonautas, pero más sangriento y terrible.

Valerio Manfredi, con un vocabulario algo arcáico y muy apropiado, presenta al Odiseo mítico y humano, inteligente pero inseguro, fuerte pero temeroso. La figura mítica del héroe que peleará junto a Aquiles, Ayax, Agamenon o Menelao, aparece como un líder nato, pero no carente de sensibilidad y visión de futuro. El autor se encarga de subrayar que Odiseo se ve en la obligación de cumplir los juramentos, aunque lleven a la guerra, e impliquen verlo como una temeridad, una salida sangrienta y cruel que solo llevará a los reinos participantes a la pena y tristeza por los fallecidos. La humanidad del personaje, sobresale sobre su mito, con sus aciertos y defectos. Creo que aquí esta el acierto de Manfredi, en su descripción.

Paralelamente su capacidad y conocimiento para contar los diferentes mitos y leyendas de la edad arcaica griega, ligándolos y entremezclándolos con los hechos del protagonista, es un valor a tomar en cuenta. Sus historias se redactan con agilidad y se entrecruzan con inteligencia. Si a esto sumamos el carácter épico, inevitable en la narración de la guerra de Troya, resulta un texto entretenido, ameno y en ciertos momentos adictivo. Soluciona con mucho acierto lo mítico, lo mitológico, con su intento de dar un carácter de historicidad a lo que cuenta. Los humanos deciden, eligen y encuentran sus consecuencias. La figura de los dioses, siempre están ahí, pero en un segundo plano, en momentos de duerme vela, de sueños y fenómenos atmosféricos o catástrofes, pero el que toma decisiones y da el paso hacia adelante es el ser humano... él decide su destino. Manfredi humaniza la Iliada y la acerca al lector desmitificando lo mítico, pero convirtiendo los hechos en épica... y de manera muy solvente. Próximamente leeré su segunda parte, protagonizada por el regreso de Odiseo a casa, a su Itaca querida.

lunes, 2 de noviembre de 2015

"Marte" (The Martian)

Mucho ha dado que hablar la película que hoy reseño. En general, recibida con buenas críticas, este film dirigido por Ridley Scott y protagonizado por Matt Damon traslada a la gran pantalla el bestseller literario de Andy Weir. El argumento gira entorno al astronauta Mark Watney, que junto a otros cinco compañeros forma parte de una expedición a Marte. Durante la exploración del planeta, una tormenta hace que todo el grupo tenga que abandonar la superficie y regresar a la Tierra, tras sufrir un accidente en el que se da por muerto a Watney. Poco después y tras descubrir que se encuentra solo en Marte, comenzará la experiencia de su supervivencia por mantenerse con vida en un entorno hostil, con escasez de alimento y energía, mientras confía en que desde la Tierra se envíe un misión de socorro que lo saque lo antes posible.
Varios factores hacen que esta película sea un producto apetecible y entretenido. Por un lado, está la historia protagonizada por el propio Matt Damon, en la superficie de Marte. En un enclave/base protegido, preparado en un principio para seis personas, el astronauta puede ser capaz de gestionar sus reservas para un largo periodo de tiempo. Pero una clave resulta difícilmente superable. Es precisamente el tiempo, debido a la distancia entre Tierra y Marte. Por todo ello, tendrá que agudizar su ingenio y utilizar sus conocimientos para aprovechar al máximo sus posibilidades, ya sea en alimentación, agua y energía. Por supuesto, todo ello sería inútil, sin el carácter positivo y seguro del personaje. Su capacidad de superación es una de las claves de la película, tanto para sobrevivir, como en el aspecto del mensaje dirigido al espectador a lo largo de todo el metraje. Su incapacidad de rendición, de no admitir la muerte como destino, hacen de él un instrumento de ingenio, lucha y capacidad de supervivencia.  Otro tema, es la credibilidad científica de lo que Matt Damon es capaz de hacer en Marte, con sus condiciones atmosféricas, calidad de la tierra y demás composiciones marcianas. La posibilidad o no de determinadas situaciones que se dan a lo largo de la película, entran dentro de la capacidad del espectador de creer todo lo que ve, como dogma real científico. En estos aspectos no entro, por pura ignorancia. Entiendo que son posible, jugando con determinadas características y estudios ambientales, técnicos y científicos. 
Paralelalmente a lo sucedido en Marte, encontramos dos lugares en los que la situación del astronauta causa graves trastornos. Por supuesto en la NASA, que tras enterarse del accidente y sobre todo de la supervivencia de Watney, hará todo lo posible, dentro de las dificultades que ello soporta, la recuperación y salvamento del superviviente. Aquí vemos muchos factores a tratar. El tiempo de preparación de la expedición, el asunto de los alimentos y los plazos de supervivencia, la colaboración entre distintos estamentos y países y otros factores, son algunos de ellos. En segundo lugar, tenemos a la tripulación del la nave que regresa  al a tierra con el peso de la muerte del compañero, hasta que les comunican su supervivencia. En ambas situaciones, desgraciadamente la película cae en tópicos que han sido vistos en otras películas del género, sobre todo en "Apollo XIII" donde los técnicos en la tierra tienen que ingeniarse cómo van a hacer que sobreviva y sobre todo, realizar su salvamento.  En este caso, me parece la parte menos interesante de la película, aunque no deja de ser entretenida y curiosa, a pesar de los estereotipado de los personajes.
Vuelvo al personaje de Damon. A su capacidad de supervivencia, hay que unir la herencia del guión del libro, que caracteriza al astronauta por su flema graciosa e ingeniosa en su afán de sobrevivir y hacer su estancia más llevadera. Su parte de guión es la más fresca de la peli y por ello la más entretenida, que unida a los avances en su estancia en Marte, conforman, gracias a un todo terreno Matt Damon, lo mejor de esta producción. Respecto a la dirección de Scott, decir que no es su película tipo, en la que profundiza y firma con su característica propia de hacer cine. Digamos que no es fácil encontrar una marca de la casa, a no ser que nos refiramos al espectacular uso de la técnica para mostrar al espectador los inmensos paisajes marcianos y todo lo que conlleva el equipo y habitáculos del astronauta en Marte. En este caso Ridley Scott lo clava a al perfección.
Un producto entretenido, que en algunos momentos peca de tópico y que goza de una dirección no excesivamente personal de un director que últimamente no terminaba de definir una película de nivel. Matt Damon tiene la capacidad de llenar la pantalla y empatizar con el espectador a la perfección. Cabría preguntarse qué hubiera sucedido si el papel protagonista hubiera sido encarnado por otro actor. Yo creo que el resultado no hubiera sido el mismo. Damon tiene estrella, es indudable. Respecto a la presencia del film, es notable. Los paisajes, el espacio y su entorno, son perfectos para visionarlos en pantalla grande y esto ayuda. Respecto al plantel de actores, todo bien. Jessica Chastain, Chiwetel Ejiofor y Jeff Daniels, realizan actuaciones convincentes, dentro de los estereotipado de sus personajes. Lástima lo tópico de algunas partes de la película, sobre todo en un final algo desinflado y poco emocionante. Pero en conjunto nos encontramos una película amable, entretenida y perfecta para desconectar.