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lunes, 9 de noviembre de 2015

Cecilia Bartoli - "De Venecia a San Petersburgo" -

El día 5 de noviembre recibí una llamada de un amigo para recordarme que teníamos cena de cuadrilla. Mi contestación fue categórica. No puedo, voy al concierto del Baluarte de Pamplona a ver a la Bartoli. Y efectivamente, pocas cosas podían evitar que acudiera a escuchar, por segunda vez en directo, a la diva de las divas de la música barroca. La mezzo soprano ofrecía tres conciertos en España, uno de los cuales sería en Pamplona. 
La gira tenía como objetivo presentar a los aficionados su último disco, "San Petersburgo", dedicado a la música Barroca en la corte de los zares, en la que era entonces capital de Rusia. En este caso y para amenizar y potenciar la gira, la gran cantante romana, presentó un programa más diverso. En la primera parte, casi todas las piezas son de Vivaldi. El resto, se dedica a los compositores europeos que contribuyeron a deleitar con su música a la corte imperial rusa. Entre ellos, Francesco Araia, del que escuchamos en mi opinión la mejor aria de la noche, Hermann Raupach y Johann Adolf Hasse. Algunas piezas son coincidentes en disco y concierto. Otras no. La mayoría de ellas compuestas para cantar en italiano, el idioma por antonomasia en la ópera barroca. Curiosamente, un aria del repertorio y la propina con la que finalizó la velada, se compusieron para ser cantadas en ruso, una de las muchas curiosidades presentadas por Cecilia Bartoli en su magnifíca noche en Pamplona.
El concierto gozó de algunas piezas instrumentales muy celebrabas, interpretadas por el conjunto italiano, la Orchesta I Barocchisti, dirigida por Diego Fasolis. Sus componentes son especialistas en los instrumentos antiguos y originales, y presentan una interpretación muy cercana a lo que se podía escuchar e interpretar en el siglo XVIII. Su sonoridad redonda y equilibrada, presentaba seguridad y sobre todo contundencia en volumen. El violín concertino, así como la flauta y el oboe, que realizaron algunas interpretaciones en solitario o acompañamiento, demostraron su dominio en técnica y tempo. Fueron dignos acompañantes de Cecilia Bartoli. 
Según avisaron al comienzo del concierto, la italiana se encontraba algo griposa. En ciertos momentos, tuvo que hacer uso de un pañuelo debido a los efectos de su estado. No sabría decir con rotundidad, si esta cuestión afectó a las dotes vocales de la cantante. Como aficionado debo decir que apenas se noto, en su caso, cierta falta de volumen en algunos altos, aunque desde luego en sus fraseados no pude notar la afección en absoluto. Su dominio vocal, su capacidad de empatía y gran teatralidad en el escenario, complementan a la perfección una voz privilegiada, que supo dotar a la obra, sobre todo de Vivaldi, el toque italiano que supura por toda su piel.  Su selección de obras, fue muy interesante. De Vivaldi y sus óperas, muchos conocemos algunas de las arias interpretadas ayer, sobre todo en las referidas a Farnace. Curiosa y en algunos momentos rica en matices la aportación de los compositores de la corte rusa. Las dos últimas obras del concierto, por un lado, el aria de Porpora y por otro, la propina cantada en ruso, en un arrebato de riqueza y puesta en escena, fueron el colofón perfecto para una velada entretenida, llena de matices y desbordante de calidad, a pesar dela gripe que sufría la gran Cecilia Bartoli.



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