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jueves, 11 de junio de 2015

"Libros, buquinistas y blibliotecas" - Azorín

Azorín fue uno de nuestros grandes escritores de la Generación del 98. Su obra discurre entre la novela, el teatro y el ensayo. Además colaboró activamente en la prensa, publicando artículos referentes a la política del momento, la vida cultural y la sociedad en general. Bibliógrafo incansable, era un excepcional aficionado a las bibliotecas, librerías de viejo, mercados de libros y ferias. Precisamente, esta afición la volcó en más de una ocasión en sus artículos periodísticos. La editorial Fórcola ha querido editar una colección de estos artículos, más de cincuenta, en los que Azorín, no solo demuestra su amor a la literatura, sino también al libro, a sus ediciones y a las personas que viven, disfrutan y trabajan, con libros.

En sus páginas, y diferenciado en varios artículos, se muestran distintos temas que se desarrolla alrededor del mundo del libro, en la vida de Azorín. Desde los editores, pasando por las grandes bibliotecas particulares, las librerías, ya sean de nuevo, de lance o de viejo, hasta llegar al lector, ya sea como coleccionista o propiamente disfrutador de su lectura. Azorín, se atreve a analizar , en cada uno de los artículos, estas diferentes aproximaciones al mundo del libro. Al respecto de los editores, critica sin duda alguna, tanto las grandes ediciones, excesivamente lujosas, que difícilmente se pueden leer, como aquellas ediciones realizadas con un papel de mala calidad, que aguanta poco el tiempo y la lectura. Dada su buena posición entre políticos y literatos, tuvo la suerte de conocer grandes bibliotecas, en las cuales gustaba perderse en el tiempo. Comenta con pena, como algunas de ellas se han desparramado por el mundo, tras largas testamentarías, aunque por otro lado, defienda la misión del libro, de pasar de unas manos a otras, mientras el ejemplar haga disfrutar de sus lecturas a sus dueños provisionales. 

Sin duda alguna, los artículos en los que más he gozado, ha sido en aquellos en los cuales, Azorín cuenta con pasión, sus horas de paseos entre puestos de libros callejeros y viejas librerías de lance, tanto aquí en España, como en Francia, entre los famosos buquinistas del Sena. Sus sensaciones las he vivido como propias. Esos paseos que llevan al aficionado sin búsqueda fija, entre las mesas de los mercadillos y que inevitablemente terminan con un buen número de ejemplares debajo del brazo. Su manera de contar, como el buscador de libros, tras adquirir un ejemplar, o dos, los acaricia con cariño, mientras vuelve a casa, pensando dónde colocarlos, es algo tan cercano a mí y a tantos amigos que conozco, que sin duda, éste será uno de los libros reseña de mi biblioteca. Las sensaciones se pueden describir, pero también hay que vivirlas, y Azorín, lo hacía con gusto, sin fijarse en grandes ediciones, que también le gustaban, pero sin menospreciar aquellos librillos o ediciones baratas, que para uno pueden significar auténticos tesoros. Todo depende del gusto de cada cual.

Azorín fue uno de los impulsores de la creación de una Feria de libro de lance o viejo, fija en Madrid, así como ocurría en otras grandes ciudades de Europa. Este fue el origen de la famosa Feria de la Cuesta de Moyano, de la que hoy en día todavía se puede disfrutar, en el lateral del Jardín Botánico de la capital. Por cierto, visita ineludible de un servidor, cada vez que viajo a Madrid. Por lo demás, sus artículos también versan sobre la problemática de la cantidad de lectores en la España de la época de entre guerras, la potencialidad del mercado bibliográfico de las Américas y como no, también nos cuenta cuáles son sus escritores y lecturas favoritas, situando por encima de todas, a los clásicos, fuente, en su opinión, de las grandezas literarias del país.

En definitiva, una joya que hay que agradecer a la Editorial Fórcola, habernos dado la oportunidad de disfrutar y que sin duda recomiendo fervientemente a todos aquellos lectores, compradores y buscadores de libros, que por el solo hecho de hacerlo, son y serán un poco más felices.

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