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martes, 30 de junio de 2015

Desperta Ferro - "Waterloo 1815"

18 de junio de 2015. Los campos sembrados de Waterloo, en Bélgica, son los protagonistas de la recreación de la batalla que significó la derrota y caída definitiva de Napoléon Bonaparte. Este año se celebra el 200 aniversario de aquel enfrentamiento entre las tropas aliadas  compuestas por prusianos, hannoverianos, belgas, holandeses, británicos y soldados del Ducado de Nassau y  el Principado de Brunswick, por un lado, y el ejército francés por otro, formado en apenas cien días, tras la huida del emperador de la isla de Elba. Como no podía ser de otra manera la revista Desperta Ferro ha dedicado el número de Junio a este acontecimiento.
Los artículos, como suele ser habitual, se presentan de manera cronológica. En primer lugar, nos plantean la situación en la que se encuentra Napoleón a su regreso a Francia. Las potencias aliadas contaban con los británicos y sus aliados en Bruselas y los prusianos no mucho más lejos, como sus ejércitos más cercanos a la frontera francesa. Por ello, Napoleón no tenía otra alternativa que dirigirse a Bélgica, para intentar derrotar lo antes posible a ambos por separado y forzar una paz posterior con austriacos y rusos. Tras lo combates del 16 de junio, en los que Wellington comenzó una retirada basada en una táctica defensiva y los prusianos sufrieran una, no poco importante derrota, Napoléon, decide lanzarse sobre Bruselas, mientras envía a Grouchy a enfrentarse a los prusianos de Blücher. En este mismo instante comienzan a aparecer determinados errores de decisión o estrategia, que marcarán los hechos que sucedieron el 18 de junio. Mientras se pensaba que Wellinton no pararía hasta Bruselas en su retirada, Grouchy no lograba zafar a los prusianos. Tras un día lluvioso, que empantanó los campos en los alrededores de Waterloo, Wellington se para, da media vuelta y clava sus raíces en la extensa loma de Mont Saint Jean, donde plantará cara a los franceses. Además tomará y fortificará varias granjas adelantadas a su línea como frente de contención a las divisiones de Napoleón. En este momento el emperador ya juega con desventaja, sin ni siquiera comenzar el día. Un retraso injustificable en la entrada en combate de los franceses, basado en parte por la cantidad de barro del campo de batalla, dará tiempo a los aliados a formar el frente que ya no se moverá en prácticamente todo el día.
A partir de este momento y a lo largo de cuatro artículos, se describirán los momentos más decisivos de la batalla. Comienza con el intento de las divisiones francesas de conquistar las granjas de Hougoumont y La Haye Sainte, ambas decisivas para romper la línea aliada. Por el centro de la batalla, D´Erlon y los Cuerpos de ejército franceses se lanzarán en columnas cerradas y prietas contra el frente aliado. Aquí encontramos otro error en el composición del avance francés. Las columnas no permitían disparar a los soldados de su interior y eran dianas perfectas para la artillería aliada. Tras producir una gran masacre en estos Cuerpos, la caballería británica, terminó de realizar la tarea en el centro de la batalla, aunque luego resultaron repelidos por los lanceros franceses. Napoleón, más tarde, utilizó a su caballería pesada y miles de caballos se abalanzaron sobre los cuadros aliados. En formación alterna, permiten la defensa en dos líneas, con la suficiente distancia entre cuadros para dejar adentrarse hacia su muerte a la caballería. Hasta tres cargas realizó Ney, sin apoyo de infantería y provocando una derrota sin paliativos entre sus elegantes coraceros de choque. Al poco, los prusianos aparecieron por oriente, lanzando sus tropas a tomar el pueblo de Plancenoit, donde Napoleón tuvo que enviar toda su Guardia Joven. Ambos ejércitos conquistaron varias ocasiones el pueblo de manera alternativa, pero los franceses terminaron retirándose. Mientras, la reserva, la Vieja y Media Guardia, en última instancia, realizaban su último ataque frontal hacia un frente plagado de artillería y fusiles de la linea británica. La derrota no tardó en llegar, lo que produjo la desbandada en masa de los franceses. Finalmente dos cuadros de la Vieja Guardia perecieron cubriendo la retirada general. Napoleón era vencido y huía del campo de batalla. 
Resulta extraordinario poder seguir los acontecimientos que se sucedieron aquel día, de una manera esquemática y clara, en unas pocas páginas, gracias a los artículos de éste número, acompañados por un buen número de planos de los movimientos de tropas, incluido dos extensibles que sitúan los frentes a lo largo del 18 de junio. Un gran trabajo descriptivo, analítico y esquemático, el realizado por el equipo de Historia Moderna de Desperta Ferro y sus articulistas. Bravo.






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