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miércoles, 18 de febrero de 2015

"Al encuentro de Mr. Banks"

¿Quién no tiene un grandísimo recuerdo de la película "Mary Poppins"? El que es sin duda uno de los grandes éxitos de Disney, ganador de cinco Oscars, no tuvo un proceso de gestación sencillo. A pesar de contar con una estimable y mágica maquinaria de creación efectos especiales, un elenco consecuente con la trama y el gran apego al personaje, del creador de la factoría Disney, las dificultades sobrevinieron, desde la creadora del personaje, la británica Pamela L. Travers. Con una personalidad complicada y una mentalidad sobre su personaje muy marcada, las negociaciones y pasos dados para conseguir llevar a buen camino la historia, parece que fueron difíciles.
El argumento navega paralelamente sobre dos historias. La primera, la que ya he adelantado. La redacción del guión de la película, plantea no pocos pulsos entre Travers y el equipo de guionistas de Disney. Además, si el guión no fuera aceptado por la creadora, esta no cederá los derechos del libro, sobre los que lleva pujando Walt Disney desde hace 20 años. La segunda historia, pretende explicarnos el por qué de la personalidad tan extravagante de Travers y su visión del personaje de Mary Poppins, haciéndonos viajar a la niñez de la autora, allá por los inicios del siglo XX, desarrollada en una lejana granja de Australia, en la que un bondadoso e imaginativo padre, interpretado por un blando Colin Farrell dado a la bebida, mantiene una relación especial y mágica con su hija.
El director John Lee Hancock, realizador de alguna que otra película interesante, consigue aglutinar a un elenco de mucho peso específico. Para los papeles principales, hace que Tom Hanks encarne a Disney y para el de Travers, sea Emma Thompson, quien se encuentre bajo la piel de la escritora. Sus interpretaciones son curiosas y en mi opinión algo extravagantes y artificiales. A pesar de su buena labor, veo a un Disney demasiado edulcorado, algo que, en parte lo hace increíble y comprensible a la vez, viendo la línea amable del film. Travers, refleja una imagen casi caricaturesca y algo cargante. Entiendo que, sobre todo en el caso de la escritora, su complicada personalidad monopolice el papel, algo gruñón y exasperante. Lo que pasa es que creo que el afán de crear un producto simpático por parte del director, convierte a la escritora en una gruñona difícil de aceptar.
Por extraño que parezca, los actores secundarios, son los que ensamblan los papeles más creíbles e interesantes de la película. Empezando por Paul Giamatti, en el papel del chófer de Travers. Su carácter humano y natural convencen. Además el trío formado por Bradley Withford, Jason Schwartzman y B. J. Novak, interpretando a los guionistas y compositores que trabajan sobre la película "Mary Poppins" protagonizan los momentos más memorables y entretenidos. La creación de las canciones que harán de la película algo imperecedero, y la realización del guión, mientras luchan y navegan contra la inmovilidad de la creadora del personaje, hacen que este producto valga la pena.
En definitiva, interesante e irregular película. Su planteamiento paralelo y la explicación del origen de "Mary Poppins" crean cierta curiosidad para su visionado. Quizás, el espíritu algo edulcorado y forzado de los personajes principales desvirtúe su planteamiento.  

4 comentarios:

  1. No es que Travers fuera una gruñona difícil de aceptar: era gruñona per se y eso cuadra con el personaje de acuerdo con su personalidad y sobre todo trauma personal; lo que no cuadra tanto es un Disney suave... pero hasta cierto punto: trata de manipular a Travers hasta el final, creando una película a la medida de lo que espera él (no lo que espera ella) y según los parámetros del estilo Disney que todos conocemos. En eso, la película es convincente y hasta el final: Disney no acaba de entender, ni siquiera en la noche del estreno, lo que significa Mary Poppins para Travers, empeñado en hacer una comedia familiar y musical de aquello que para Travers es un drama y al mismo tiempo un trauma. Esa es la lucha entre los dos personajes, bien planteada por el film.

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    1. Ya te leí en Hislibris, y concuerdo con algunos detalles y comentarios, pero tiene un aroma dulzón, que no me termina de gustar... Al final a pesar de ser una mujer gruñona, el director intenta por todos los medios que nos caiga simpática, a pesar de su personalidad... Y eso es lo que me chirría. Y Disney resulta increíble. Opino.

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  2. Ayer la vi y coincido hasta cierto punto con lo que dices. La señorita Travers resulta insufrible en demasía, sobre todo cuando evidencia su ceguera ante las desgracias de otros, y su falta de empatía hacia el concepto Disney. No se entera que además de comerciales Disney busca películas amables y familiares, porque sabía muy bien, y de ahí su éxito, que la gente va al cine a evadirse de los problemas, no a que la catequicen con la miseria existencial. Y, relacionado con ello, tampoco comprende la manera de vivir y el concepto de ocio americano, cosa típica en un inglés, por cierto.
    Considerando todo esto, la película me parece que hace un planteamiento correcto. Sin caer en la moralina, resalta que las dificultades no son excusa para amarguras eternas y paralizantes. Que no se ahonda en el trasfondo de Disney... pues no, ¿y qué? Nadie va a importarle nunca que Disney sea un azucarado, un empecinado en su idea del ocio (lógico, para eso pone la pasta y se la juega) o que machacaba a sus subordinados, era de Almería o blablablá. Lo que nos queda es que hizo un universo amable e ilusionante para niños y que sus películas eran entretenidas, que es lo que tiene que ser el cine. En ese sentido la película refleja bien que la escritora traslucía un drama y que por ello no conectaba con la idea de Disney, y por ello está bien, aunque tampoco es la repera limonera. Como dices, sirve para enterarnos de la historia oculta de Poppins y en ese sentido es curiosa.

    Saludos

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