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lunes, 10 de noviembre de 2014

"The look of love"

Esta película dirigida en 2013 por Michael Winterbotton nos cuenta la vida del productor y millonario Paul Raymond. Este magnate de los espectáculos eróticos del Soho londinense, creó su propio imperio a partir de un club de striptease, en los años 50, en un pequeño tugurio del hoy icónico barrio. Sus inicios fueron fulgurantes, expandiéndose con la compra de inmuebles, teatros y locales. Con el tiempo, publicó su propia revista erótica para adultos, logrando un número de ventas que lo colocaba en lo más alto del género.
Otra cosa era su vida privada, no tan brillante y feliz, como sus negocios. En principio, compartiendo matrimonio con una mujer que entendía sus estridencias y devaneos sexuales, poco a poco la confianza irá menguando hasta provocar una importante crisis en la pareja. Sin embargo, el éxito en sus inversiones y espectáculos, hará de este hombre, una figura de renombre, casi siempre jovial y positiva. Se relacionó con mujeres bellísimas y compartió su vida con más de una, especialmente con Fionna Richmond, interpretada por una bellísima Tamsin Egerton. Con sus hijos masculinos, no llegó a congeniar, sin embargo con su hija, la relación era robusta y de confianza, hasta tal punto, que ésta debía heredar su imperio. Las drogas, el alcohol y la falta talento artístico para el espectáculo minó la confianza de su hija, hasta puntos dramáticos.
El personaje de Raymond esta muy bien interpretado por el humorista y showman británico Steve Coogan, un actor habitual en las películas de Winterbotton. La actriz Imogen Poots, encarna a la desgraciada hija, en un papel más profundo y dramático, aportando una interpretación seria y sentida. La ambientación, así como las localizaciones en el Shoho, son las apuestas más importantes de la película, por lo que podemos disfrutar de sus calles, locales y ambientes, quizás algo edulcorados, para lo que en realidad debían ser. Porque la película no nos traslada lo bizarro y sucio de los negocios relacionados con el sexo del protagonista, vistiéndolos de una elegancia y una imagen mucho más dulce de los que debía ser en realidad. Aún así, sin ser una obra maestra, esta película, aporta buen hacer y corrección en el producto. Sin embargo, se podría calificar como una película menor del director.

2 comentarios:

  1. De hecho, los líos con sus hijos salpicaron al film que se iba a titular "El rey del Soho", pero tuvo que cambiarlo porque el hijo de Paul Raymond, Howard, que ya estaba desarrollando un proyecto del mismo nombre sobre la vida de su padre, amenazó con acciones legales.

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