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martes, 21 de octubre de 2014

"Ray Donovan" - Temporada 2

Era grande la expectación al estreno de la segunda temporada de la serie "Ray Donovan". Tras una sorprendente primera sesión, en la que, sobre todo, unos personajes bien perfilados interpretados por unos espléndidos actores, soportaban un producto, diferente respecto a la trama y en cierta manera valiente en cuanto a su propuesta, el nivel a superar era bastante alto. Ray Donovan es un solucionador. Si alguien famoso necesita ayuda para resolver un problema, no tenía más que llamar a Ray. Sin embargo, la serie logra profundizar en los protagonistas, ahondar en sus vidas personales, mediante una trama hilvanada alrededor de un pasado familiar oscuro y determinante. 
Los hermanos de Ray viven bajo su tutela, uno lisiado en un combate de boxeo, regenta un pequeño gimnasio y el más pequeño, todavía sufre las secuelas de ciertas actos a los que fue sometido en su niñez. Sin embargo, ambos, al comienzo de esta temporada tiene más encarriladas sus vidas. Otro cantar es el entorno más cercano de Ray, su mujer e hijos. Una familia, casi artificial, irreal, donde su esposa es prácticamente desatendida por el protagonista, excepto cuando Ray desea desahogar sus tensiones sexuales con ella. Además sus hijos, van escapando del entorno de sus padres, de los que se siente lejanos. Ray los ve como meros clientes a los que hay que solucionar sus problemas. Y no olvidemos a su padre, auténtico estorbo y origen de las inquietudes que reaparecen del pasado familiar y profesional.
En este segunda temporada, las tramas se extreman. Los creadores de la serie, llevan a los protagonistas a situaciones, en mi opinión, un punto exageradas e increíbles, por su radicalidad. El caso mal resuelto del asesinato del antiguo socio del padre de Donovan, hace que una periodista y el jefe del FBI se acerquen demasiado a los Donovan. La hija, tiene una peligrosa relación con una prometedora estrella del rap y esto llevará a que aparezcan ciertos problemas de derechos musicales con un mafioso cantante. EL hermano pequeño, comienza una relación afectiva con una madre divorciada, pero los fantasmas del pasado harán acto de presencia. El otro hermano, el encargado del gimnasio, quiere vender el negocio para huir con su amante, pero entonces, ¿dónde lavará el dinero negro Ray? Mikey Donovan, además de ser acosado por un agente de la condicional con deudas hasta el cuello, conoce a un enfermo desahuciado por el cáncer y monta un "negocio" para lograr dinero rápidamente. Si a esto añadimos que el mundo interior y más cercano de Ray se está haciendo pedazos, como su matrimonio, así como su propia seguridad en sí mismo, todo el castillo de naipes que le rodea, esta a punto de caerse y hacerse pedazos.
Esta segunda temporada ha resultado muy entretenida, ha disfrutado de tramas bien ensambladas, sin embargo el nivel de credibilidad, la ha llevado, en ocasiones a desbarrar, creando situaciones en exceso extremas. Todo ello, se ha medio resuelto en un par de capítulos finales, dando la sensación de querer terminar la temporada rápidamente, destejiendo una serie de nudos, muy complicados de resolver. En definitiva, una serie que se ve con mucho interés, pero que parece que se acerca peligrosamente hacia cierta deriva creativa, entroncando todos sus tramas en un personaje que posiblemente no sea capaz de absorber tantos problemas, por un lado de guión y por otro de argumento. Esperaremos a la siguiente temporada para descubrir la dirección que toma.

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