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martes, 13 de mayo de 2014

"Un tronar de tambores" - James Warner Bellah

James Warner Bellah tiene el honor de ser responsable, en parte, del origen de la inspiración de John Ford, a la hora de dirigir la estupenda trilogía dedicada a la caballería de los EEUU: "Fort Apache" de 1948, "La Legión Invencible" de 1949 y "Río Grande" de 1950. Este escritor es el creador de una serie de relatos cortos, escritos en la década de los cuarenta y precisamente, el contacto que tuvo con el director y la influencia sobre sus guiones, fueron clave para la realización de estas películas. 

El libro recopila cinco relatos, "Comando", "Masacre", Misión inexistente", La gran cacería" y Partida de guerra", que describen la vida y circunstancias de un fuerte norteamericano, situado en la frontera, cerca de los territorios indios. En cada uno de las historias, se suceden patrullas lejanas, ataques de los nativos, persecuciones en el desierto y algún que otro combate con apaches o comanches. Pero el autor no olvida, y esto es clave para entender su obra y la relación con John Ford, contarnos la cotidianidad de la vida diaria de los protagonistas, ya sean soldados, oficiales, mujeres o civiles, los cuales tenían que convivir en aquella lejana estación de vigilancia, donde unos pocos hombres, vigilaban extensas zonas desérticas y agrestes.

Además, la editorial Valdemar, incluye un relato de extensión media, que da título al libro, "Un tronar de tambores", que está escrito en 1961, y que se realizó como base del guión de la película titulada "Fort Comanche", mediocre film, dirigido por Joseph M. Newman, ese mismo año. Sin embargo, esta novela corta, no solo bebe de sus relatos escritos en los años cuarenta, sino que claramente toma un perfil muy cercano a la obra cinematográfica de Ford, cerrando el círculo de su común inspiración y colaboración temática. Aunque, en algunos aspectos, la obra sea algo inferior en su estructura narrativa en comparación a la lograda en su obra corta, esta historia, complementa a la perfección un libro entretenido, costumbrista y reflejo de la convivencia cotidiana en los puestos fronterizos.

Si leemos con detalle los relatos, logramos reconocer escenas, frases y situaciones, que Ford plasmó en sus películas. Y esto es por la capacidad de un escritor, que sin ser la panacea de un buen literato, consigue, en poco espacio, crear un entramado sólido y firme de cómo redactar los pequeños detalles de la vida en el fuerte; de hacernos sentir el polvo, el calor y el sudor de las largas patrullas de los soldados de caballería; de plasmar en sus páginas el odio casi racista hacia los indios, a la vez que rezuma el miedo y el temor a sufrir una emboscada, de la que, a lo peor, no saldrían con vida. James Warner Belah, transmite los pensamientos y la labor de las mujeres que conviven en el puesto militar. Cierto que lo hace con cierto machismo, pero no es una realidad muy lejana a la que sufría el sexo femenino, en la segunda mitad del siglo XIX. Su misión era la de esperar a sus maridos, sufrir ante la inseguridad de su vuelta y como no, la de atender a su familia en la dureza de una vida tan sacrificada. También es importante, la relación diaria y en campaña de la tropa y los oficiales, de los veteranos y los novatos, y como no podía ser de otra manera, la figura inconfundible de los suboficiales, tan clave por su experiencia, tanto en la realidad del ejército, como en las películas de John Ford. 

Un libro, altamente recomendable, no solo para los amantes del western y la vida militar, de cornetas, patrullas y largas cabalgadas, sino también para el que gusta leer obras cortas y relatos no muy extensos, ya que James Warner Bellah, realiza con gran solvencia, el milagro de plasmar en pocas palabras, grandes historias llenas de sentimientos, dureza y dedicación hacia un fin en la vida de los protagonistas: el servicio en la frontera, en la caballería de los EEUU.

2 comentarios:

  1. Fantástica colección de la que soy fan, como ya sabes. Buena reseña (como siempre).

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    1. Tras leer tu reseña en tu blog y en hislibris, no había otra opción que leerlo, sí o sí.

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