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miércoles, 28 de mayo de 2014

"House of Cards" - Temporada 2

La primera temporada de "House of Cards" terminó con el juramento de Frank Underwood como Vice Presidente de los EEUU. ¿Había llegado su deseo de poder al cenit de sus aspiraciones? Desde luego que no. La presente temporada, sigue la línea de la anterior, en lo referente a las aspiraciones encaminadas a la Presidencia del país. En este caso, Frank comienza a tejer la tela de araña, con la que gracias a su mujer, interpretada por la impresionante Robin Wright, y a su mano derecha y jefe de gabinete, el actor Michael Kelly, pretenderá lograr su máxima aspiración. Por supuesto, una serie de tramas superpuestas, completarán el argumento principal, logrando ensamblar prácticamente todas las piezas hacia la consecución de los deseos del personaje encarnado por Kevin Spacey.
Surge una terrible guerra campal entre nuestro protagonista y el asesor privado del Presidente, el rico empresario e industrial Raymond Tusk, que ejerce gran influencia en la persona del líder del país. Por otro lado, la financiación de los partidos y la intervención de cierta empresa China, a la hora de realizar importantes inversiones en EEUU, provocan una difícil situación, tanto internacional como nacional. Además en un determinado momento, Claire, la esposa de Frank, tiene que hacer una difícil declaración en la televisión, implicándola en un programa a favor de la mujer en el ejército, con la ayuda, en un principio, de la congresista y exmilitar, Jackie Sharp, interpretada por Molly Parker. Frank, aprovechándose de su cercanía al Presidente, logra acercarlo al centro de la batalla, entre Tusk y él mismo, haciendo que no solo su mandato corra serio peligro, sino que además su propio matrimonio esté a punto de desquebrajarse, todo ello con conocimiento del matrimonio de los Underwood, de lo que obviamente, se aprovecharán para interés propio. Posiblemente la relación entre el Presidente y su Vice Presidente, completando el trío con la figura de Tusk, sea la trama más compleja, interesante y adictiva de la temporada. Cómo, entre uno y otro, se lanzan al Presidente entre sí, manejándolo a su libre albedrío como un juguete roto y manipulable, resulta casi terrorífico y maquiavélico.
Todas estas pequeñas historias, irán entrelazándose a lo largo de la temporada, cual drama Shakesperiano, donde las envidias, el deseo de poder, las traiciones, la venganza, la mentira, invaden y protagonizan el devenir de los acontecimientos, solo y únicamente para la consecución de un fin: la Presidencia de los EEUU. Todo ello esta perfectamente hilvanado por los guionistas de la serie, que exceptuando alguna trama, más floja y secundaria, consiguen mantener el ritmo y el interés de esta serie. Quizás, la historia de la prostituta protegida/vigilada, por la mano derecha de Frank, haya sido la más floja de la temporada, pero me temo que en la próxima tanda, tendrá un importante nexo con los acontecimientos que tengan que venir, sobre todo al respecto del pasado de Underwood.
Llamar la atención, por supuesto en el plantel de actores, donde nuevamente Spacey y Wright bordan unos papeles que llevan la conspiración urdida a la altura del más refinado arte o composición. No puedo olvidar al actor Michell Gill, como el Presidente manipulado y que conforme pasa la serie va cayendo en un pozo sin fondo ante los juegos y malabarismos de Frank. Además, y por segunda temporada seguida, resaltar una increíble banda sonora, realmente bien calibrada, que ambienta a la perfección los intríngulis de la política americana, sus zancadillas e interioridades.

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