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martes, 20 de mayo de 2014

"Hermano Lono"

No me equivoco si afirmo que una de las mejores series de suspense creada para cómic de los últimos años fue "100 balas", creada por Azzarello y Risso. La historia trataba de un agente y su equipo, que trabajaban para una coorporación de familias, llamadas Trust, y que en un momento dado deciden rebelarse contra ella, consiguiendo provocar una guerra, de terribles consecuencias. Maletines, armas, dinero, asesinos, completaban una de las tramas mejor tejidas en cuanto a guión se refiere. Cuatro años después, el mismo equipo creativo, ha decidido retomar a uno de los personajes supervivientes de aquella estupenda serie de cómics. En este caso nos referimos a Lono, uno de los terribles asesinos y secuaces utilizados como arma destructora por unos y otros en aquella terrible batalla. 
Tras aquellas brutales acciones, Lono busca un descanso, el perdón a sus pecados, en una misión de Méjico, donde la iglesia se dedica a proteger a huérfanos niños y niñas, que en algún momento de sus vidas han recibido el golpe asesino de las mafias mejicanas. La ambición de si líder por extender su dominio sobre el trafico de drogas y la aparición de una nueva monja en la misión, van de la mano a la hora de atraer el mal y la destrucción al hogar protegido por Lono y por el sacerdote, titular del lugar. 
Nuestro protagonista es un ser que busca la redención en la misión, que durante el día trabaja denodadamente en ella y por ella, y por la noche, tras tomar alguna que otra copa, se va a dormir a la cárcel para no hacer salir de aquel increíble cuerpo el mal que tanto lo dominó en el pasado y que todavía no ha desaparecido. Las circunstancias, las mafias, la DEA y su propia conciencia, entran en beligerante batalla, hasta traer consecuencias terribles a los habitantes de aquel lado de la frontera.

Como pasaba en la serie 100 Balas, los autores desatan en el cómic violencia, traición y muerte, desarrollando a lo largo de las viñetas, una trama que no deja respiro, y que juega con las fidelidades de los diferentes personajes, que tienden a su propia supervivencia, independientemente de amistades, creencias o juramentos. Todo ello, que goza de un guión perfectamente ensamblado, viene acompañado de un dibujo tan característico y directo, que resulta tan fiel a la trama que no se puede separar de ella. Con un juego de colores intenso y cálido, donde las miradas dicen más que mil palabras, y la sangre parece desbordar cada una de las paginas, el resultado resulta tan impactante y brutal, como en su momento lo fue la serie que les hizo famosos. 
Ojalá no termine aquí el reencuentro con los personajes que sobrevivieron a aquellos números geniales y tanto Risso como Azzarello los recuperen creando historias tan impactantes como la que hoy reseño. Altamente recomendable.

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