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viernes, 24 de enero de 2014

Sherlock - Temporada 3

Y tras larga espera, llegó la tercera temporada de esta gran serie de la BBC. Y sin duda el deseo era grande, después del final de la segunda temporada en la que parecía que Sherlock moría siguiendo la estela de su acérrimo enemigo Moriarty, y todo ello sucedido ante los pasmados ojos de su buen amigo, Watson.
Esta temporada vuelve a dividirse en tres capítulos de media-larga duración. En el primero de ellos, y el que me parece más flojo de los tres, reaparece Sherlock en la vida de un Watson, más pendiente de su actual relación sentimental, que de lo que realmente está sucediendo a su alrededor. Quizás, este episodio, resulte algo enmarañado, precisamente por la necesidad de los creadores de la serie de explicar, lo sucedido al final de la anterior temporada y justificar razonadamente los hechos acontecidos antes de que Sherlock volara al vacío hacia lo que parecía su propia muerte. 
Sin embargo, encontramos en la consecución del segundo episodio, uno de los más brillantes, de los hasta ahora emitidos. Transcurre durante organización de la boda de Watson y su posterior celebración. Asumido el pasmo de Sherlock al ser elegido como padrino de boda, el episodio transcurre entre gran comicidad, situándo el momento álgido del mismo, durante el discurso de Sherlock en el banquete de bodas. De una inteligencia sin igual, los guionistas entrecruzan antiguos casos, con los sentimientos encontrados del detective hacia el novio, mientras el propio Sherlock intenta solucionar un caso en ese preciso instante, intentando evitar un crimen. Brutal y a su vez metódico.
Por último, en el tercer capítulo, aparece un nuevo malvado, que mediante el control y el conocimiento de la información, con mayúsculas, pondrá en jaque al detective y sus allegados. Algo extremo en su consecución, y con una trama, diríamos más profunda y dramática, en la que la comicidad, prácticamente desaparece, para dejar paso a una sensación de peligro real para nuestros protagonistas.
Otra vez, nos queda la sensación a poco, y Sherlock Holmes nos vuelve a dejar, pero como suele ser habitual, la puerta queda abierta para una cuarta temporada en la que seguro volverá con más misterios. El trabajo de los actores sigue siendo extraordinario, sin que las expresiones, gestos y trampas argumentales, consigan cansar al tele espectador. Esta vez se ha profundizado más en la personalidad y las relaciones sociales de los protagonistas, conjugando perfectamente las tramas con los casos a resolver. Una serie, que si sigue realizando guiones tan serios y sorprendentes, debería perdurar en el tiempo algunas temporadas más.



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